¿Es mejor “Red” de Taylor Swift que el primer disco de Led Zeppelin?

La revista «Rolling Stone» revisa con polémica y reajuste racial y de género incluidos su lista de los mejores 500 discos de la historia

No cabe duda de que el gusto es elástico y cambiante. Los discos triunfan o fracasan, pero es necesario volver a mirar, revisar, pensar de nuevo sin prejuicios para apreciar lo valioso. En la ingrata (y en buena medida absurda) tarea de clasificar el arte, las listas son una vía moderna de establecer el canon de la época, de revisar el pasado con los ojos del presente y de, cómo no, rescatar del olvido obras maestras. «Rolling Stone», casi una institución del mundo cultural, ha publicado una revisión de su lista de los mejores álbumes de la historia a partir de encuestas. Y las cosas han cambiado de manera muy llamativa con respecto a su propio canon de 2003. Los gustos son, como decíamos, subjetivos y cambiantes, pero una simple comparativa de ambas clasificaciones arroja una lectura clara: una corrección de nombres a favor de artistas de raza negra y femeninos y en detrimento de los hombres blancos anglosajones. Como clara demostración de ello, para la revista y sus encuestados, «What’s Going On», de Marvin Gaye, es el «número uno»: un álbum sobresaliente, sin duda, pero, ¿el mejor de la historia?

En el clima actual, presidido por el gobierno de la corrección política, las cuotas y una réplica del presente que acabe con las injusticias históricas, el péndulo se mueve hacia la reescritura del pasado con la premisa de la diversidad. Todo por evitar una crisis de reputación al ser tildado de estrecho de miras. Pero al conocerse la publicación de la nueva lista, las redes ardieron igualmente. Sin ir más lejos, en el Twitter de la propia publicación, las voces discrepantes señalaban elecciones polémicas. Por ejemplo, el cambio radical del que había sido elegido el mejor álbum en la misma lista 17 años antes: el emblemático «Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band», de los Beatles, no solo había sido desbancado del trono, sino que resbala hasta la, atención, vigesimocuarta posición en 2020.

También ha resultado muy llamativa la inclusión de «Blue», de Joni Mitchell, un album tan sobresaliente como poco reconocido, en el tercer mejor disco de la historia desalojando, precisamente, a otro álbum de los de Liverpool, «Revolver». Según este nuevo canon, el cuarteto británico «solo» ha hecho el quinto mejor álbum de todos los tiempos: «Abbey Road». Otra entrada significativa es la de «Songs In The Key Of Life», una maravilla de Stevie Wonder, en cuarto lugar. El único punto que une al «viejo gusto» con el nuevo es el «Pet Sounds» de los Beach Boys, el segundo mejor álbum de todos los tiempos.

Indudablemente, la lista de 2003 era obra de un paladar blanco, masculino y anglosajón. Pero muy y mucho de las tres cosas. Los 10 mejores en 2003 eran, con la excepción del citado de Marvin Gaye (sexto), todos factura del hombre blanco. En aquella clasificación, los 21 primeros artistas con más discos en los 500 mejores respondían a ese perfil. Sin excepción. Había que llegar al puesto 22 para ver a Bob Marley y Otis Redding, con cinco trabajos. Prince, con cuatro. No es de extrañar que la lista mereciese una revisión, todavía más teniendo en cuenta el paso de una generación musical mediante, la que se produce tras casi dos décadas de música popular. Y tampoco es de extrañar que, en el agitado ambiente de 2020, cuando el movimiento Black Lives Matter, las polémicas en las nominaciones a los Oscar y el movimiento #meetoo, la revista haya buscado evitar una crisis reputacional al plantear algo tan monocolor como entonces.

Por otra parte, «Rolling Stone» se garantizaba un golpe de efecto, de polémica y atención, que es para lo que se hacen estas listas principalmente. La anterior clasificación ha producido una media de 63 millones de visitas al año según datos hechos públicos por la propia publicación, así que no cabe duda del suculento plato que resulta como producto informativo. Fue, incluso, editada en libro dos años después.

Irrupción de afroamericanos

La lista de los diez mejores trabajos queda, pues, irreconocible, y da entrada a tres trabajos realizados por afroamericanos (el de Stevie Wonder, «Purple Rain», de Prince y, todavía más sorprendentemente, «The Misseducation Of Lauryn Hill», de la ex de Fugees) y también «asciende» a dos mujeres: Mitchel y Hill. Pero las polémicas elecciones dan lugar a preguntas necesarias. ¿Es el trabajo de Lauryn Hill más trascendente y de mayor repercusión estilística y social que el de The Velvet Underground & Nico? ¿Más que «London Calling» de The Clash? El de Mitchel ya era de sobra conocido cuando se hizo la primera lista (se publicó en 1971) y solo mereció el trigésimo lugar, desde el que ha escalado al tercero. Por otro lado, puede ser que, debido a la cercanía de su publicación, no se valorase lo suficiente el trabajo de Hill (fue publicado cinco años antes, en 1998) y en este tiempo se haya convertido en un clásico indiscutible que se sitúe por delante de la discografía completa de Rolling Stones, The Who, Eric Clapton o The Clash, entre otros. Pero el salto que ha dado en el canon es mayúsculo. En 2003 fue valorado y ocupó el puesto 314 en la clasificación, pasando al décimo ahora.

«Pasados de moda»

Parece además que quienes más «pasados de moda» están son los Beatles. Así, «Rubber Soul» salta de la quinta a la trigésimoquinta posición detrás de entradas como «Lemonade», de Beyoncé (en el 32), o discos de rap como «Voodoo» de D’Angelo (en el más discutible todavía puesto 28). El rap, como es natural, representa algunas de las entradas más fuertes, contrabajos como el de Kanye West («My Beautiful Dark Twisted Fantasy», 2010, puesto 17), Kendrick Lamar («To Pimp a Butterfly», 2015, puesto 19) o el de The Notorious B.I.G. («Ready to Die», 1994, en el 22). Todos por delante de trabajos como «Sgt. Pepper’s...», «The Velvet Underground...», «Are you experienced...?» (de Jimi Hendrix) o el álbum blanco de los de Liverpool. Más descalabro sufren grupos como Led Zeppelin, que ven descender su legendario primer disco del 29 al 101 lugar, por detrás de, bueno, «Red», de Taylor Swift. Tanto peor para The Eagles, cuyo «Hotel California» también se desmorona del 37 al 118. Malos tiempos para los clásicos.

Otras entradas son menos discutibles, como las de Aretha Franklin, quien, con otra clase de justicia más incuestionable, ha situado «I Never Loved a Man the Way I Love You» en el puesto 13. O la entrada en los puestos de honor de «Rumours», de Fleetwood Mac, y «Nevermind», de Nirvana, entre los diez primeros. También se ha reconocido el «Back To Black» de Amy Winehouse (33). Hay que bajar a las profundidades de la lista para encontrar guiños con lo hispano, pero los hay. El más llamativo, el de Rosalía con «El mal querer» en un honroso puesto 314. «Clandestino» de Manu Chao, se sitúa en el 469. Entre los últimos 50 puestos aparecen también trabajos de Shakira o Daddy Yankee. Es una obviedad decir que es imposible que la lista satisfaga a todo el mundo.

Por supuesto, toda generación defiende la música de su adolescencia y trata de imponer sus criterios. Sin embargo, cualquier intento serio de fijar un canon solo debería tener en cuenta la valía artística y no una suma de componendas para salvaguardar la corrección política.