Las verdaderas raíces de Franco

Juan Franco, natural de Puerto Real y maestro de velas de Su Majestad, fue el primero de la saga en instalarse en Ferrol en el siglo XVIII

Los orígenes ferrolanos de Franco datan de principios del siglo XVIII
Los orígenes ferrolanos de Franco datan de principios del siglo XVIIIHulton-Deutsch Collection© Hulton-Deutsch Collection/CORB

La raigambre de los Franco en El Ferrol data nada menos que de principios del siglo XVIII, cuando Juan Franco, natural de la localidad gaditana de Puerto Real, se instaló allí como maestro de velas de Su Majestad. Su hijo, Tomás Franco de Lamadrid, siguió la estela del padre; igual que el hijo de éste, Juan Franco Viñas, contador de navío, grado equivalente al de coronel en el ejército de Tierra. Del matrimonio de éste con Josefa Sánchez Freyre de Andrade nació Nicolás Franco Sánchez, casado en terceras nupcias con Josefa Vietti Bernabé. Precisamente, el noveno hijo de Nicolás y primero de su matrimonio con Josefa, Francisco Franco Vietti, fue el abuelo de Francisco Franco Bahamonde, futuro Caudillo de España.

En la detallada memoria de los Franco heredada de su padre Carlos Franco, Concepción Franco Iribarnegaray reseñaba los principales datos biográficos del abuelo de Francisco: ordenador de Marina de primera clase e intendente del Departamento de Ferrol nacido el 2 de mayo de 1830 y bautizado el día 5 en la Iglesia Parroquial de San Julián con los nombres de Francisco, Benito y Anastasio, de manos del presbítero Pedro Irigoyen.

Don Francisco Franco Vietti ingresó en el Cuerpo Administrativo de la Armada y fue autor del «Nuevo Prontuario de haberes de Marina», texto muy utilizado en las academias de Administración. En el dossier de Concepción Franco figura un dato curioso: «Aunque aparece [Francisco Franco Vietti] como hijo natural, sus padres estaban casados en reserva debido a las dificultades en el derecho de la viuda a pensión». No en vano, el padre de Francisco Franco Vietti estaba casado en terceras nupcias y tenía ocho hijos de sus dos matrimonios anteriores.

El intendente de los siete hijos

El abuelo de Francisco o «Paquito», en familia, fue uno de los generales más prestigiosos del Cuerpo Administrativo de la Armada. Falleció el 21 de septiembre de 1887 en Ferrol, a los 57 años, siendo intendente. En 1854, Francisco se había desposado con Hermenegilda Salgado-Araujo, con la que tuvo siete hijos, el primogénito de los cuales, Nicolás Franco Salgado-Araujo, fue el padre de Francisco.

Como no podía ser menos, Nicolás, nacido el 29 de noviembre de 1855, continuó la tradición familiar ingresando el 28 de enero de 1874 en el Cuerpo Administrativo de la Armada, donde, tras 50 años de servicio, ascendió a intendente general, rango equivalente al de general de brigada.

Su hermano Antonio –tío paterno de Francisco–, educado en el colegio de los Padres Jesuitas de Ferrol, falleció con tan solo catorce años al caerse de un árbol tras recibir un fuerte golpe en la cabeza. Horas antes, sus padres habían ido a buscarle al colegio para llevarle de excursión. El chaval subió a un árbol y en un instante ocurrió todo. Su padre, abuelo de Ramón, estaba fuera de sí, recriminándose a sí mismo y a su esposa la falta de cuidado.

De los seis hermanos de don Nicolás, padre de Francisco, los gemelos Eusebio y Paulino murieron también prematuramente. Eusebio no llegó a cumplir un año; Paulino, en cambio, falleció con veintisiete en altamar, mientras regresaba de Manila a España, el 2 de noviembre de 1894. Su cadáver quedó sepultado en el fondo de las aguas. Dicen que murió de «morriña», que entonces lo llamaban «pasión de ánimo». Se puso tan enfermo, que decidieron embarcarle rumbo a Ferrol, pero el joven enamorado se apagó como una vela durante la travesía.

Francisco residía en una casa de tres plantas y desván. Ferrol era entonces una ciudad remota y aislada, separada de La Coruña por una ajetreada travesía que cruzaba la bahía hacia el sur o por una intransitable carretera de poco más de sesenta kilómetros.

En aquel tiempo, Ferrol anhelaba salir de la crisis de la industria naval, que desde fines del siglo anterior, no hacía más que generar desempleo y emigración. El alcalde era entonces Demetrio Plá y Frige, que lideró un movimiento de protesta numantino contra el gobierno de Antonio Cánovas del Castillo en defensa de los intereses económicos y empresariales de Ferrol.

El gobierno conservador llegó a declarar el estado de sitio más de dos semanas consecutivas, durante las cuales una comisión ferrolana se entrevistó con el presidente Cánovas, dirigiéndose luego a San Sebastián para trasladar todas sus reivindicaciones a la mismísima reina María Cristina de Habsburgo.

Finalmente, consiguieron que el gobierno encargase a los astilleros ferrolanos una docena de calderas para el crucero «Pelayo». Con su nacimiento, Francisco Franco Bahamonde trajo así un pan debajo del brazo para la economía de su pueblo.

Barreras de clase

Si la exclusión social afectaba a niños y jóvenes en Ferrol, las barreras de clase eran aún más abismales dentro de la propia profesión naval, en la que la intendencia se consideraba inferior al Cuerpo General de la Armada, donde se incluían las escalas de mando. Los Franco constituían, en este sentido, una clase inferior pues ocupaban puestos en los cuerpos administrativos y burocráticos de la Armada. El abuelo paterno de «Paquito», Francisco Franco Vietti, había sido intendente general de la Armada, igual que el materno, Ladislao Baamonde Ortega. Ladislao, viudo de Carmen Pardo, ocupaba la primera de las tres plantas de la vivienda de su propiedad en la calle Frutos de Saavedra cuando nació su nieto Francisco Franco. La edad no perdonaba a Ladislao, quien, para evitar las escaleras, residía en el piso más bajo. Los padres de Francisco vivían en las dos últimas plantas y disponían del desván.