Historia

Bomba H: el día que Truman probó el arma más mortífera

Un día como hoy de 1951, el presidente estadounidense dio luz verde a experimentar con el arma más siniestra y destructiva creada hasta la fecha: a su lado, la bomba de Hiroshima parece una simple chispa

Bomba H
Bomba Harchivo

El 6 y 9 de agosto de 1945, finalizaba la Segunda Guerra Mundial con las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, respectivamente. Entre 105.000 y 120.000 personas murieron y 130.000 resultaron heridas. Otras fallecieron de leucemia (231 casos observados), de cánceres (334) o envenenamiento por la radiación. No existen cifras definitivas de las pérdidas, pero sí evidencias de que fueron los ataques más mortíferos y horribles que ha sufrido la humanidad en toda la historia. Fue un episodio tan traumático y horrible que se hace difícil imaginar algo peor. No obstante, sí que existe algo peor. Se trata de la bomba de hidrógeno o bomba H, un arma siniestra, poderosa y mortífera cuya magnitud es tal que la bomba de Hiroshima, a su lado, es una simple chispa.

Un día como hoy de 1951, el entonces presidente de Estados Unidos, Harry S. Truman, dio luz verde a lo que podría provocar el fin del mundo. Hace exactamente 70 años se tomó una decisión que cambiaría el rumbo de la historia y que provocaría la construcción de una amenaza para la humanidad. Aprobó los experimentos de la bomba de hidrógeno, pruebas que se produjeron el 1 de noviembre de 1952 en la isla Elugelab, ubicada en un atolón de las Islas Marshall, en el Océano Pacífico.

La bomba que cayó sobre Hiroshima al final de la Segunda Guerra Mundial es una chispa al lado de la de hidrógeno
La bomba que cayó sobre Hiroshima al final de la Segunda Guerra Mundial es una chispa al lado de la de hidrógeno FOTO: wikipedia

De esta manera, y poco más de un año después de que Truman dijera “adelante”, la explosión de prueba provocó que la isla quedara calcinada. De hecho, aún hoy permanece un cráter de kilómetro y medio de diámetro en el fondo del océano. Con este experimento, Estados Unidos dio el pistoletazo de salida a lo que se convertiría en la Guerra Fría, de forma que un año después la URSS detonó su primera bomba H, seguida de Gran Bretaña, Francia y China.

Un físico, un matemático y un becario

Todo se concibió en 1941, cuando surgió la idea de diseñar una bomba termonuclear. No osbtante, la urgencia de la Segunda Guerra Mundial convirtió en una prioridad conseguir una bomba atómica más sencilla. Hasta 1950, cuando la URSS hizo explotar su primera bomba nuclear, acto que motivó a Truman a recuperar el anterior proyecto. Y lo dejó en manos del físico Edward Teller y el matemático Stanislaw Ulam. Ambos propusieron en 1951 una solución técnica para construir un dispositivo explosivo basado en la fusión nuclear, en lugar de la fisión de las primeras armas atómicas. Consistía, a grandes rasgos, en una bomba atómica convencional que, al estallar, provocaría una reacción de fisión dentro de una segunda, compuesta de una mezcla de hidrógeno, deuterio, tritio y litio.

Prueba de una bomba de hidrógeno en las Islas Marshall
Prueba de una bomba de hidrógeno en las Islas Marshall FOTO: archivo

Pero Teller y Ulam no fueron los únicos creadores de esta siniestra arma. De hecho, no fueron ni las verdaderas cabezas pensantes del experimento. Según publicó en 2001 “The New York Times”, tras recibir una cinta de vídeo póstuma de Teller, detrás del primer diseño de la Bomba H estaba Dick Garwin, un joven que entonces estaba haciendo prácticas en el Laboratorio Nacional de Los Álamos. “Si pudiera agitar una varita mágica para hacer desaparecer la bomba H y la era nuclear, lo haría”, dijo Garwin tras salir del anonimato.

Desarrollo de la explosión de una bomba H
Desarrollo de la explosión de una bomba H FOTO: wikipedia

Con esto, nació la bomba H: en la detonación de prueba que se hizo en noviembre de 1952, la temperatura que se llegó a alcanzar en la “zona cero” de la explosión durante unos segundos fue de 15 millones de grados. Es decir, el mismo calor que hace en el núcleo del Sol. Al explotar, la bola de fuego llegó a alcanzar los 5 kilómetros de diámetro, así como el hongo de humo llegó hasta los 14 kilómetros de altura. Es decir, una bomba mil veces más potente que la de Hiroshima.