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Indiana Jones y la corrección política de pegarle a un nazi

Salva Rubio publica “Tras los pasos de Indiana Jones”, enciclopedia y ensayo sobre el calado cultural del explorador más famoso del cine y sus posibles nuevas lecturas

Pese a utilizar a los nazis como malos en la trilogía original, Spielberg dudó para la cuarta
Pese a utilizar a los nazis como malos en la trilogía original, Spielberg dudó para la cuartaINDIANA JONESINDIANA JONES

Se está acabando la década de los setenta. George Lucas ya ha dejado de ser aquel chaval que había deslumbrado con un retrato crudo de lo que recordaba como su infancia («American Graffiti») y, de hecho , y dudas de 20th Century Fox mediante, se había convertido en el director más taquillero de la historia con «La guerra de las galaxias» («Star Wars»). Después de un casposo especial navideño y de terminar la segunda parte de su trilogía al borde del accidente cardiovascular, decide retirarse a Hawái para trabajar en un nuevo proyecto: una especie de revisión de los mitos serializados de aventuras que habían poblado la televisión desde finales de los cincuenta pero que estaban desapareciendo. La idea del aventurero en el cine, quizá solo con tradición al norte del Canal de La Mancha por aquello de la herida colonial, había obsesionado a Lucas desde su juventud, y ahora tenía todos los medios a su disposición para revivir el género. Harto de las labores de dirección, se le ocurre llamar a Steven Spielberg, que venía de darse el mayor golpe económico de su carrera con «1941», comedia con la que dejó atrás su faceta de «wunderkind» y por fin le vio las fauces a Hollywood. Agradecido por la oportunidad, el director de «Tiburón» llamó al guionista Lawrence Kasdan y los tres se encerraron, durante varias semanas de nueve horas al día, a darle forma al guion de un tal Indiana… Smith.

Tanto el génesis del personaje, su adopción del «Jones» por pura tirria de Spielberg al apellido original, como las películas y su legado en forma de novelas, cómics, videojuegos y hasta juegos de mesa, son parte de «Tras los pasos de Indiana Jones» (Minotauro), que escribe el guionista e historiador Salva Rubio con motivo de la celebración de los 40 años desde el estreno de «En busca del arca perdida». «Mi primer contacto con la saga fue por un libro, no a través de las películas. Recuerdo ser pequeño, ir a un supermercado con mis padres y ver la adaptación novelada del primer filme. Fue tiempo después cuando vi por primera vez la película. Y era una sensación encontrada, porque no estaba leyendo la película, sino que estaba viendo la novela. Por eso en el libro era importante hablar también de novelas, cómics y videojuegos, porque en el fondo son aventuras a las que el gran público no ha llegado en su mayoría y son igual de importantes para entender el personaje», explica por videoconferencia.

La influencia del explorador más famoso de la historia del cine llega incluso hasta nuestro Tadeo Jones
La influencia del explorador más famoso de la historia del cine llega incluso hasta nuestro Tadeo JonesLa Razón (Custom Credit)© Paramount Pictures/Lucasfilm

Sin miedo a la revisión

Rubio, que no duda a la hora de analizar el contexto histórico del personaje al que ponemos ahora el rostro canalla de Harrison Ford e incluye en su libro una guía pormenorizada de los objetos y las culturas que se visitan en el universo del látigo y el sombrero, es consciente de que el carácter enciclopédico de su obra es completo, pero no tiene sentido sin un apartado ensayístico.

Así, su libro aborda cuestiones como el legado del personaje (desde las películas y plagios de Cannon Films en los ochenta, hasta videojuegos herederos como «Uncharted», ya en este siglo), y baja también al barro del expolio y de Indiana Jones como el prototipo del explorador blanco que robaba en nombre de la conservación del arte: «El personaje tiene una frase bien famosa que es “esto debería estar en un museo”. Yo creo que eso sigue siendo válido, porque él no dice en qué museo. Nosotros entendemos que son museos británicos o estadounidenses, pero quizá ese museo ahora sea de Atenas o de El Cairo. Quizá ahora él devolvería esos objetos a sus poseedores originales», opina antes de matizar: «Seguirá siendo durante mucho tiempo el explorador por excelencia, también porque es muy literario. Nos lleva a las novelas de Joseph Conrad, o las novelas coloniales, lo cual en sí también resulta problemático. Es un hombre blanco “explorando” y quién sabe si expoliando a pueblos que no lo merecen. Hay muchísimas contradicciones en el personaje y a mí me encantaría estar en las reuniones que esté habiendo ahora mismo en las oficinas de Disney para saber cómo se va a abordar este tema para tratarlo de una manera más diversa y más respetuosa, que debe ser complicado».

Aunque «Tras los pasos de Indiana Jones» se detiene en ello a la hora de recrear las primeras reuniones, las que dieron forma al personaje, cabe también preguntarse por lo antagónico en la película «mainstream» que rescató a los nazis como villanos maniqueos. El horror de la Segunda Guerra Mundial seguía presente pero se habían apagado los testimonios en primera persona, y el mundo parecía querer olvidar el oscuro episodio del Holocausto. Casi medio siglo después de aquel planteamiento, la pregunta se hace obvia: Si «Indiana Jones» se hiciera hoy en día, ¿se trataría a los herederos del nazismo de igual forma? ¿Habría un mensaje sobre los riesgos de «tontear» con la extrema derecha o, por el contrario, se debatiría sobre la corrección política que hay en pegarle un puñetazo a un nazi? Rubio responde: «El propio Spielberg parece que ya cambió de opinión, sobre todo en el momento en el que plantea la cuarta película. Después de haber hecho “La lista de Schindler”, manifiesta que ya no se siente cómodo viendo a los nazis como esa especie de malos de cartón, él se ha enfrentado a cómo fueron esos nazis durante el Holocausto y ya le cuesta un poco más», explica. Y sigue, sobre los desafíos a los que se enfrentarán los guionistas de una quinta entrega que ya se encuentra en fase de rodaje: «Indiana Jones ocurre en un contexto real, no en una galaxia muy, muy lejana. Nace en 1899 y el contexto del siglo XX es terriblemente problemático, muy violento».

Análisis histórico del personaje aparte, lo cierto es que el libro de Rubio solo se puede entender como uno de los trabajos más completos sobre el calado de Indiana Jones en la cultura popular y, además, todo un portento en cuanto a análisis contextual se refiere, ya que parte de las coyunturas que ofrece el personaje en sus aventuras y se expande hacia horizontes actuales que cualquier fan de la saga podrá disfrutar. Además, su naturaleza enciclopédica y su concepción como «companion» de las películas, hace que su relectura con el tiempo se pueda volver relevante, acercándonos a obras culturales como los videojuegos, que rara vez se tienen en cuenta desde lo literario.

Steven Spielberg, George Lucas y Harrison Ford, en el rodaje de 1981
Steven Spielberg, George Lucas y Harrison Ford, en el rodaje de 1981La Razón (Custom Credit)

Las influencias para crear a “Indy”

En uno de los apartados más interesantes de su libro, Rubio analiza las influencias desde las que Spielberg, Lucas e incluso Ford -en la foto, durante el primer rodaje- dieron forma al explorador más famoso de la historia del cine. Desde las series con «cliffhanger» obligatorio con las que crecieron, hasta «El halcón maltés» o «El tesoro de Sierra Madre», fueron varias las referencias que, como en «Star Wars», también tenían mucho de Kurosawa y el carisma magnético de Toshiro Mifune en pantalla. Eso sí, Lucas siempre tuvo claro que su «Indy» debía ser «como James Bond, pero no tan exagerado, alguien con menos clase».