Todos quieren ser Julieta Serrano

Muy emocionada, la actriz recogió el Premio Corral de Comedias de Almagro, que dio el pistoletazo de salida a una cita que recupera sensaciones prepandémicas

Núria Espert y Julieta Serrano en el Palacio de los Villarreal, Almagro
Núria Espert y Julieta Serrano en el Palacio de los Villarreal, AlmagroPablo LorenteFestival de Almagro

Se abría Almagro’21, su 44 edición, y por aquí se arremolinaron un buen número de premios Corral de Comedias: José Carlos Plaza, José Luis Gómez, Ana Belén, Nuria Espert… y, ella, Julieta Serrano, llamada a recogerlo en la noche de ayer en el Palacio de los Oviedo, o de los Villarreal, como gusten. Pese a tanto “gallito” suelto, fue el actual jefe del Corral, Ignacio García, el encargado de tomar las riendas de la puesta de largo.

Comenzó agradeciendo a los que nos “cuidaron, curaron y vacunaron” porque, no lo olviden, la pesadilla todavía no ha terminado y continuó con la prota de la calurosa tarde-noche manchega, una Serrano que llegó pasito a pasito de la mano de su amiga Espert y del hombre que debía recordar a los despistados en la sala quién es esta mujer, Paco Bezerra, suya era la “laudatio”.

Pero antes de contar las virtudes de una virtuosa, García hiló la crisis pandémica con el teatro: “Esas gotas minúsculas que nos inoculan la vida [en referencia a las vacunas] nos han enseñado la importancia de la presencialidad, pues no pueden ser virtuales. Y así sucede en el teatro. La presencia comunitaria nos salva. Estar juntos nos ayuda a pensar”, defendía de un “espacio feminista, americanista, inclusivo e ibérico”. Aunque no tardó en girar hacia la homenajeada, dama duende hace muchas décadas en este mismo lugar y, desde anoche, “protectora” de la presente edición. “Un demonio en figura de mujer que sigue la estirpe de la Calderona y la Baltasara”, continuó el director del festival.

Pero la presentación gorda era cosa de Bezerra, que debajo del sombrero se atrevió a enumerar buena parte de los clásicos que han salido de la boca de la actriz durante sus más de 60 años de carrera, que no son precisamente pocos. Shakespeare, Tirso, Lope, más Shakespeare, más Lope... Quiso el dramaturgo “dejar las cosas claras”, dijo de una mujer que “fue niña de la guerra [nació en 1933]”. Lo que implica “miedo, hambre, pobreza y represión”. Baches de la infancia que han hecho de Julieta “una mujer libre, rebelde y pionera”. Casi 90 años que se explican sin aquello que todo el mundo tiene: casa, coche y “un señor esposo”, aseguró, con salero almeriense, Bezerra.

Núria Espert, Julieta Serrano y Paco Bezerra FOTO: Pablo Lorente Festival de Almagro

Fue Serrano la que corrió delante de una cámara como su madre le trajo al mundo antes que nadie. Estaba en el campo soriano, era 1971 y la película se llamó “Tirarse al monte”. Pero también, entre otros muchos, ha dejado en la retina de los espectadores aquella misa negra de “Las criadas”, junto a Espert, que todavía hoy se recuerda. Pequeños y grandes hitos que han convertido a la premio Corral de Comedias de Almagro en “cumbre de la cultura española por méritos propios”.

Y es que Bezerra y sus colegas no quieren ser como Sean Connery o George Clooney, sino como Julieta Serrano, un ser de luz que se ha movido de lo más clásico a lo más pop. Icono de camisetas y tazas que se venden en Londres con su cara o de “flyers” de festones tecno. Todo ello lo recopiló una “laudatio” que dejó “seca” a Nuria Espert: “Lo ha dicho todo”, comentó en tono de broma, pero no sin razón.

La actriz quiso definir a su compañera como “un ser excepcional, el más querido dentro de la profesión”, aunque lo mejor de Serrano “comienza cuando cae el telón final y aparece esa persona única llena de bondad y generosidad”. Apuntes que mantuvieron la cita en el Palacio de los Villarreal en alto hasta que aparecieron los rollos institucionales. Palabras políticas que llevaron la bajona a un acto que, hasta entonces, estaba no tenía un pero. Ni la música de Rita Barber y Marco Oliveira pudieron frenar a alcaldes, consejeros y ministros, alargados en exceso. Ya pueden dar gracias los mandatarios a que quedaba por salir Serrano, que si no...

Y llegó el momento. Muy emocionada, la actriz recogió el premio y se aferró a la filosofía de Mies Van der Rohe para hacer bueno eso de “menos es más”: Todo lo que han dicho de mí me resuena como un sueño que no puede ser real. No he trabajado tanto. No soy tan importante. Estoy profundamente agradecida”.