Arranca la Feria del Libro de Madrid más grande del siglo XXI

La Reina inauguró la edición de este año, que no contará con aforo restringido y que tendrá 378 casetas, más que nunca

José Luis Martínez Almeida y la Reina Letizia recorren la 81ª edición de la Feria del Libro
José Luis Martínez Almeida y la Reina Letizia recorren la 81ª edición de la Feria del Libro FOTO: José Oliva Europa Press

La Feria del Libro de Madrid arranca con un calor de justicia y unos índices de optimismo disparados. La edición de este año, la número 81 y la primera que tiene al frente a una directora, Eva Orúe, comienza con estas cifras iniciales, 378 casetas y 423 expositores, y es la más grande que se ha montado hasta ahora. Los propios libreros y editores que han acudido no han dudado en tildarla de «la madre de todas las ferias» o «la feria de las ferias», debido al tamaño, pero también por la expectación que ha despertado, o que se intuye, y a que se han enmendado los errores de la última, como la isla central de casetas. Se recupera esta cita cultural en las fechas tradicionales, y el aforo será ilimitado, no como la otra vez, y no habrá mascarillas. Todo parece mecido por una apariencia de normalidad y para sostener esa sensación, la Reina, de rosa fucsia y esparteras de igual color, asistió a la inauguración. Se detuvo, sobre todo, en aquellos estantes de sellos independientes. Estuvo, por ejemplo, en el de Reino de Cordelia, donde recibió «Telegramas cinéfilos», el último libro de José Luis Garci; «El último verano de la URSS», de Sara Gutiérrez, y, también, «Insolación», de Emilia Pardo Bazán. Jesús Egido, que atendió al Doña Letizia, comentó en broma: «Le hemos ofrecido una bolsa, pero no ha querido. Por lo visto lleva a un militar que hace de bolsa». Con el mismo tono expresó su opinión sobre los días que vienen ahora: «Creo que existen muchas ganas de feria. La gente tiene ganas de volver. A ver, claro, si nos respeta el fútbol, el tenis y el tiempo».

Los más veteranos

Antes de la apertura oficial, se veían ya compradores deambulando por El Retiro y las habituales escenas incomprensibles con las que suele deleitarnos este evento, como una señora tirando de un carrito de la compra con un perrito en su interior. En el recorrido, Doña Letizia se entretuvo en Cervantes y Compañía, donde reconocía que le gustaba la obra de Manuel Astur y Juan Tallón; en Reno, que cumple 60 años, como los Rolling Stones, y donde fue obsequiada con «El cine según Hitchcock», y en la librería Miraguano, donde recibió «A orillas del Bósforo», de Antonio de Zayas. Precisamente, su propietaria, Pepa Arteaga, se retira este año. Ella misma comentaba algo tan crucial: «Llevo cuarenta y cuarto ferias. Es una experiencia. La primera la celebramos en la Casa de Fieras, no había actividades y nos llovió. A través de las ferias hemos visto nacer la democracia y cómo se ha transformado este país desde entonces». Aludió a cómo han crecido los lectores y, también, a cómo han ido emergiendo en este tiempo la red de bibliotecas públicas, se han incrementado las traducciones y ha crecido la diversidad cultural.

La Reina, que confesó que le gusta la montaña, aunque su agenda le impide ir, acudió a la caseta de Desnivel, y mostró interés por dos títulos: «Cuerdas rebeldes», sobre las mujeres alpinistas, y «Yoga y escalada», de Eileen Jubes. Durante su paseo se producían las primeras ventas. Lola Larumbe, de Rafael Alberti, comentaba el gran número de firmas de este año y dijo que «se notaba mucha alegría en la gente, incluso este primer día. Lo que siento es que hayan retirado la megafonía, que era un sonido típico de la Feria». Comentó los márgenes ajustados de ganancias de los libreros y expresó un lamento: «La edición anterior pudo ser brutal, pero con los aforos se quedó como quedó», pero reconoció que ahora había muy buenas sensaciones. Pilar Reyes, editora de Alfaguara, adelantó «que va a ver mucha gente». Extrapoló su experiencia en otras ferias de América Latina, donde la asistencia delataba el interés cultural que existe en la sociedad y, por eso, aseguró «que está feria estará bien porque, además, está ocupando otros ámbitos y existen nuevos editores independientes». Luego recalcó uno de los aspectos que más le gusta de esta Feria: «No es una feria solo comercial, sino también de encuentros de lectores con escritores».

El fantasma del precio del papel

Aunque todos son optimistas, todos albergan ya un temor. El editor de Impedimenta, Enrique Redel, aseguró que el precio de la subida del papel se notará en otoño. Él apuntaba que los libros de la Feria ya se han impreso y no han afrontado ese sobrecoste. Pero, ¿en otoño? Redel asegura que no harán de todo para no trasladar esto al precio del libro. Para él, es el desafío que ahora deben afrontar los editores. Y es en lo que piensan ya.
El escritor Theodor Kallifatides, en la Feria del Libro de Madrid
El escritor Theodor Kallifatides, en la Feria del Libro de Madrid FOTO: David Jar La Razon