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Del Piombo, el compadre de Miguel Ángel

La National Gallery dedica una excepcional exposición a este maestro del Renacimiento que trabó una sólida y fructífera amistad con el autor de la Capilla Sixtina.

  • «La resurrección de Lázaro», de Sebastiano del Piombo, a quien se rinde la National Gallery de Londres
    «La resurrección de Lázaro», de Sebastiano del Piombo, a quien se rinde la National Gallery de Londres

Tiempo de lectura 4 min.

15 de marzo de 2017. 00:15h

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Celia Maza Londres. 15/3/2017

Roma, 1511. Sebastiano del Piombo (1485-1547), un joven pintor veneciano de gran talento, acaba de llegar a la capital. En pocos días pasa a formar parte de la escena artística y sumamente competitiva de la Ciudad Eterna. En su camino se cruza Miguel Ángel (1475-1564), quien por entonces estaba consumando la decoración del techo de la Capilla Sixtina. La larga amistad que mantuvieron los dos maestros constituye uno de los capítulos más importantes del Renacimiento italiano. De ahí la gran expectación creada alrededor de la National Gallery, donde, según los expertos, hoy se inaugura la «mejor y más deslumbrante exposición de los museos europeos» de primavera. «Michelangelo & Sebastiano» reúne préstamos excepcionales, con obras que, desde hace siglos, no se alejaban de sus colecciones. Pero lo que la convierte en única es la correspondencia que se muestra junto a las piezas. Las cartas que ambos intercambiaron durante más de veinticinco años no sólo exploran los talentos complementarios y las personalidades divergentes de los artistas, sino que convierten a Rafael (1483-1520) en otro protagonista más.

Según Matthias Wivel, curator de la exposición, «Rafael en aquel momento era otro artista recién llegado, que se estaba entronizando como la estrella ascendiente entre los mecenas más influyentes de Roma. Miguel Ángel estaba completamente obsesionado con él, hasta un punto paranoide se podría decir, y vio en Sebastiano al único artista de la ciudad cuyas pinturas al óleo podían competir con las de su rival».

Fructífera colaboración

Por su parte, según el experto, Del Piombo se beneficiaría de aquella amistad «de forma notable de los dibujos y las ideas conceptuales de Miguel Ángel», con quien realizaría proyectos colaborativos de gran originalidad y de una «belleza asombrosa». En definitiva, se podría decir que la relación entre ambos comenzó por puro interés, aunque, según el experto, es cierto que pronto se tomaron mucho aprecio. «Sebastiano, por ejemplo, nombró a Miguel Ángel padrino de su primer hijo. Y desde entonces todas las cartas entre ellos comienzan con ‘‘queridísimo compare’’ (querido padrino) lo que demuestra su amistad», dice.

Por otra parte, Wivel destaca la importancia de la exposición al ser «la primera de esta índole en el mundo, y la primera en presentar la obra de Sebastiano en Reino Unido». «Si bien el trabajo pictórico de Sebastiano resultó sumamente apreciado entre los coleccionistas del siglo XIX, este se ha desviado de nuestra atención debido, en gran medida, a su estrecha asociación con Miguel Ángel, Rafael y Tiziano. Espero que este recorrido arroje una nueva luz sobre un artista realmente original, a la vez que ponga de relieve un aspecto poco conocido de Miguel Ángel», añade. En la exposición destaca un préstamo excepcional, la «Lamentación sobre el cadáver de Cristo», obra conocida también como la «Piedad de Viterbo» (circa 1512-16), localidad del centro de Italia donde habitualmente está instalada. Se trata de la primera colaboración artística entre ambos maestros, y plasma con elocuencia su visión conjunta. Esta obra constituye el primer paisaje nocturno de gran escala de la historia, y su originalidad radica en la perspectiva iconográfica ya que aparta la figura de Cristo del regazo de su madre. En su momento recibió copiosos elogios y como resultado Del Piombo obtuvo dos encargos de mucha entidad, ambos culminados con la contribución de Miguel Ángel: la decoración de la Capilla Borgherini en San Pietro in Montorio, Roma (1516-24) y la «Resurrección de Lázaro» (1517-19). Con el tiempo, ésta pasó a formar parte del grupo de obras que, en 1824, fundarían la Colección de la National Gallery. Una serie de investigaciones científicas arrojan nueva luz sobre el trabajo respectivo de ambos artistas y parece que la contribución de Del Piombo es más significativa e independiente de la influencia de Buonarrotti de lo que se suponía. Ahora ya se da por sentado que éste únicamente colaboró en las últimas fases de la obra.

Ambos artistas mantuvieron su amistad, sin embargo, el afecto terminó de forma abrupta tras el regreso definitivo del artista florentino a Roma para pintar el Juicio final en la Capilla Sixtina, supuestamente por una discusión sobre técnicas pictóricas. Sebastiano aconsejó al Papa que la obra debía ser pintada al óleo, pero Miguel Ángel, que prefería trabajar al fresco, dijo que el óleo era «un arte de mujer y de personas cómodas y perezosas».

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