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Que el fin del mundo te pille soltero

Iván Massagué protagoniza la nueva comedia post-apocalíptica del director Carlos Martín Ferrera

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Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

17 de mayo de 2019. 19:20h

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Marta Moleón.  Madrid. 17/5/2019

En ocasiones una ruptura sentimental puede llegar a convertirse en un acontecimiento mucho más sobrenatural, pegajoso y destructivo que cualquier invasión de zombis. La de Víctor Negro, un asistente social treinteañero que se dedica a cuidar a gente de la tercera edad en un hospital de Barcelona, es el ejemplo perfecto del funcionamiento marciano de las emociones y el detonante narrativo de la cuarta y última película del onubense Carlos Martín Ferrera. Basada en la novela post-apocalíptica de Marc Pastor, "El año de la plaga" es en palabras del propio Ferrera "una película de personajes" cuyo ritmo y tono beben de cintas como "El incidente" de M. Night Shyamalan o "Buscando un amigo para el fin del mundo" de Lorene Scafaria.

Esta historia de zombis desnutridos, piadosas mentiras, suicidios repentinos, ex novias arrepentidas, corazones nostálgicos y olor a muerto ha logrado materializarse en una propuesta cinematográfica gracias, entre otras cosas, a su estrecha relación con el destino: "Todo esto es fruto de una enorme casualidad. Fui a una librería a buscar un libro en Barcelona y vi el libro "El año de la plaga". Me fijé en él, lo cogí, vi la contraportada y pensé: "Uff, esto para una peli podría ser fenomenal, tiene un argumento muy potente". Pero no cogí el libro, me fui a por el que tenía en mente y dejé éste donde estaba", recuerda Ferrera y añade: "Pasaron dos años y el productor Dani Matamoros me ofreció la posibilidad de leer un nuevo guión. Primero me pasó el libro y dije: "Joder, no me lo puedo creer". Era el mismo que había decidido abandonar dos años antes en una librería de Barcelona pero cuyo argumento se había quedado esperando en mi cabeza. Después me pasó el guión y me gustó todavía más, no podía no aceptarlo. De alguna forma fue una conspiración de la vida".

Todos muertos

Cuando Víctor (Iván Massagué) rompe con Irene (Ana Serradilla), el mundo se vuelve apático y asfixiantemente monótono. Los días transcurren sin ningún tipo de emoción aparente hasta que en el momento en el que conoce -obligado por sus compañeros de trabajo- a Lola (Miriam Giovanelli), una chica inteligente y creativa que se postula como el despertador emocional de Víctor, la gente a su alrededor empieza a tener comportamientos extraños originados por unas peculiares plantas que poseen un pestilente y magnético olor. Comienza a haber suicidios, Internet se cae y el cielo se convierte en una inmensa nube negra que preludia el fin del mundo.

"Al principio la historia iba a tener un planteamiento más oscuro, pero terminamos convirtiéndola en algo más fresco, más blanco y más cómico, porque detectamos que podía tener un cierto rechazo en determinado público si nos ceñíamos solo a un género específico. Queríamos mezclar. Arriesgar un poco", comenta el director sobre el humor, uno de los elementos que salpican con mayor intensidad esta cinta. Los lúcidos Brays Efe y Silvia Abril completan el reparto de una historia predecible que consigue dar de todo, menos miedo.

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