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Vanessa Montfort: «Hay que estar en paz con el monstruo interior»

Vanessa Montfort / Escritora y dramaturga

Ha creado la primera compañía de teatro fantástico, que acaba de estrenar montaje en el Centro Dramático Nacional, y está a punto de presentar su nueva novela, «Mujeres que compran flores»

  • Vanessa Montfort
    Vanessa Montfort

Tiempo de lectura 5 min.

25 de septiembre de 2016. 02:25h

Comentada
Marta Robles 25/9/2016

Hace un par de años entrevisté a la escritora y dramaturga Vanessa Montfort para esta misma página. Me sorprendió su pelo rojo, mitológico, su piel blanquísima y esa mirada rotunda de pantera decidida. Pero también, o quizá sobre todo, me impactó su lenguaje definitivo, con palabras precisas, sin adjetivos de sobra y esa contundencia al explicar los sueños que, con el paso del tiempo, unos dejan en el almacén de las expectativas y otros convierten en realidad. Nos hicimos amigas. Aún sin serlo hubiera seguido su trabajo y me hubiese impresionado lo mismo verla crear la compañía de teatro fantástico, nacida de tardes de reuniones literarias, llamada Hijos de Mary Shelley. Un idea vaga que pasó de ser intención a homenaje, y de homenaje a trocarse en la compañía teatral que ahora presenta «El hogar del monstruo» en un doble programa en el teatro María Guerrero hasta el 9 de octubre. Pero mejor que lo explique la propia Vanessa.

«El alma máter de Hijos de Mary Shelley es Fernando Marías. Todo empieza con ese homenaje apasionado al encuentro de Diodati que da lugar al “Frankenstein” de Mary Shelley y que reunió a una serie de autores de aquel tiempo, todos fascinados por la literatura fantástica. Esa plataforma de referencia para nosotros fue tomando diferentes formas y los propios textos-homenaje de los autores, entre los que también se encontraban Félix de Palma y Espido Freire, fueron tomando tres dimensiones de forma natural. Al principio éramos nosotros quienes, también haciendo homenaje a algunos autores del XIX como Charles Dickens, poníamos nuestros propios textos en escena y contábamos nuestras historias al público en espacios casi privados; pero algunos de ellos inmediatamente fueron pidiendo un poco de luz, un poco más de escenario, algún efecto de sonido y, un día, estando en el festival de teatro de literatura fantástica de Avilés y hablando con Fernando Marías, decidimos que esto debería dar un salto a lo teatral, incluso con el reto de que algunos autores se subieran ellos mismos al escenario, como por ejemplo Espido Freire, que es un monstruo escénico. A partir de ahí, decidimos formar una compañía teatral y nos dimos cuenta, además, de que sería la primera de teatro fantástico», relata la escritora.

Fernando y Vanessa forman la pareja perfecta. Él, escritor y hombre de mil ideas; y ella, escritora, dramaturga y perfecta gobernanta de colegas a la hora de decidir qué textos pueden llegar al teatro y cuándo y cómo deben actuar sus compañeros. Vanessa tenía esa responsabilidad al ser quien más experiencia tenía en el ámbito de lo teatral. Por eso se convirtió en la directora de la compañía: «Eso tenía su lógica al ser yo, al principio, como dices, la dramaturga del grupo e ir también buscando para la plataforma a algunos dramaturgos como José Sanchís Sinisterra o Paloma Pedrero, para que buscaran la forma de llevar este mismo espíritu de Hijos de Mary Shelley al teatro, con lo cual ya nos entregaban textos teatrales para llevar a la antología. Hicimos varias pruebas y llegamos a la conclusión de que era mejor hacer textos ex profeso para la compañía que adaptar textos de la antología para teatro. De todas maneras, hemos trabajado desde el principio los textos con los actores, con el músico, con los efectos de luces y con el vestuario para que todo tuviera una coherencia y fuera de verdad teatro».

La idea no parecía sencilla de trasladar a las tablas. Pero, de pronto, como si alguien hubiera hecho magia, aquella ilusión incipiente se volvió puro teatro a representar, ni más ni menos, que en el Centro Dramático Nacional. «Cuando veo la cartelera de los años anteriores y quién ha pasado por nuestra misma sala se me quita el hipo. Es una responsabilidad muy grande, que te obliga a emplearte con un nivel de exigencia que hace que crezcas. Es maravilloso trabajar con la dotación técnica que hay aquí pero, sobre todo, con los profesionales que nos arropan. Me siento muy orgullosa de tener un personal tan entregado y que ama tanto el teatro. Me deja muy tranquila».

- Gira por España

El teatro y «El hogar del monstruo» le tiene robado el sosiego a Vanessa, pero se tendrá que clonar porque en cuanto acabe estas sesiones en el María Guerrero, y antes de continuar con la gira por España, presentará una nueva novela con Plaza & Janés. Lo curioso es que ella, que siempre había navegado por otros tiempos y mundos en su obra literaria y que se entrega a la fantasía en el teatro, ahora, se pega a la realidad: «Es verdad. “Mujeres que compran flores”, está pegada a lo actual y a mí. Si otras veces he tratado de explicar el mundo que me rodea a través de otros géneros, de otras épocas, ahora era imprescindible para mí escribir una novela contemporánea sobre el mundo de la mujer, que me explicara mis propios procesos vitales y la que creo que es la segunda gran revolución femenina, que no feminista».

Le pido que me cuente de qué trata y me dice que la protagonizan cinco mujeres maravillosas, con sus taras y problemas, que intentan sobrevivir en un mundo que se lo pone muy difícil para ser mujeres, a pesar de que parece que tienen ya ganados todos los derechos, y que se encuentran en una floristería del barrio de las Letras de Madrid, donde se unen para hacer lo único que parece que tienen en común: comprar flores. Le digo que, a la madrileña e intelectualizada, parece un versión de «Sexo en Nueva York». «Alguien lo dirá, seguro. Ya sabemos que cuando hablas de lo contemporáneo y del mundo femenino te expones a eso, pero estoy muy tranquila con el espíritu de la novela. Sobre todo, porque es lo que quería contar y lo que necesitaba contar», contesta.

No es para menos. Compañía de teatro recién estrenada y pisando el escenario del María Guerrero con «El hogar del monstruo», además de novela nueva, con otros monstruos distintos... Qué tendrán éstos para cautivar tanto a Vanessa. «Quizá es que soy una géminis convencida y tengo bastante estudiados mis dos yos. Y que creo que hay que estar en paz con el monstruo interior...».

Personal e intransferible

Vanessa Montfort nació en Barcelona. Está soltera. Se siente orgullosa «de haber perseguido mis sueños hasta las últimas consecuencias. Y cuando digo hasta las últimas es hasta las últimas». Ahora mismo no se arrepiente de nada. Perdona siempre, «pero no olvido casi nunca». Le hace reír y llorar «la política». A una isla desierta se llevaría «a todos mis amigos». Le gusta beber «vino bueno» y comer «cualquier cosa cruda». Su manía es «que no puedo escribir si llevo puestos anillos». Su sueño recurrente lo sitúa «en la casa de mis abuelos, en la sierra, donde meto todo tipo de escenas fantásticas». No le gustaría ser mayor y si volviera a nacer sería «escritora».

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