Fútbol

El primer Clásico de Setién: en busca del estilo de Cruyff y con el ejemplo de Guardiola

El entrenador vio en directo el miércoles cómo el City vencía al Real Madrid. «Hicieron cosas que quizá nos puedan servir», dice. Charló con Pep en el hotel

Entrenamiento del FC Barcelona
Quique Setién, en un pasillo de collejas de sus jugadores por una apuesta perdida con el vestuarioAndreu DalmauEFE

Cuando Quique Setién fue presentado sólo hizo una promesa: «Mi equipo va a jugar bien». Esas palabras se le podían volver en contra y no han tardado en hacerlo. Sin ir más lejos, en la ida de octavos de final de la Champions el pasado martes, pese a sacar un buen resultado contra el Nápoles (1-1), hubo más críticas que halagos por el juego plomizo de los azulgrana. Setién siempre se ha mostrado un admirador de Johan Cruyff y su intención es la de dar continuidad a la idea que el holandés llevó al Barça y que a lo largo de los años otros técnicos han tratado de mantener (Van Gaal, Rijkaard...) y que Guardiola consiguió llevar un paso más allá. La excusa para echar a Valverde cuando iba primero en la Liga fue ésa: que el equipo no jugaba bien, que se estaba perdiendo ese «estilo» poco a poco.

A Setién también le está costando, aunque mientras sigue buscando la fórmula ha recuperado la primera posición en la tabla. El técnico pudo tener una fuente de inspiración el pasado miércoles en la Champions. Estuvo viendo en directo el partido que el Manchester City le ganó al Real Madrid en el Bernabéu, y después pasó un rato charlando con Pep Guardiola en el hotel del equipo inglés. «No fui a ver a Guardiola. Fui a ver el partido, fui a ver al Madrid y a un rival que es muy similar en cuanto a conceptos a nuestro equipo. Y estuvimos sacando conclusiones. Vimos el plan que él diseño. Hay cosas que pudo hacer el City que nos pueden venir bien y hay otras que no podemos desarrollarlas o no nos interesan; ahí radicó un poco la conversación», confesó ayer Setién.

El entrenador barcelonista pudo ver cómo Guardiola renunciaba a parte de sus ideas para no correr riesgos ante el Real Madrid. Cuando dirigía al Barcelona y Víctor Valdés cometía algún error con los pies siempre lo defendía de la misma manera: «No me importa que falle una, porque nos da mucho y es imprescindible para la salida de balón en el comienzo de las jugadas». El miércoles no hubo riesgos en ese sentido y cuando el Real Madrid le presionó arriba, que fue siempre, su guardameta Ederson sacaba en largo. Perder la pelota en campo propio estaba prohibido, y una de las pocas veces que sucedió llegó el gol de Isco. Esta parte del juego está siendo una de las más criticadas de Setién. Siempre quiere salir con el balón jugado, los rivales le aprietan arriba dejando libre a Ter Stegen y cubriendo los pases. Y juegan al límite. Eso puso nervioso hasta al Camp Nou en el partido contra el Getafe. «No renunciaremos en ningún caso a ir a por el partido, como hacemos siempre. Trataremos de hacer las cosas mejor que el rival, a ver si nos da. Tenemos alternativas pensadas, como siempre, y veremos cómo se van desarrollando los acontecimientos», explicó el preparador cántabro, que tiene claro lo que le espera: «El Real Madrid, en su casa o en cualquier sitio, siempre es peligroso. No tengo ninguna duda de que no es un equipo contemplativo, que espere y se repliegue. Nos va a apretar, nos va a dificultar ya desde el inicio y tendremos que andar muy finos para superar esa presión».

Si el pasado martes en San Paolo fue el primer partido de Champions para Setién, el de hoy será su primer Clásico. Tanto Cruyff como Guardiola eran dados a «inventar» o tratar de sorprender en este tipo de encuentros. Johan, por ejemplo, era capaz de poner un marcaje individual a Butragueño; y en el estadio blanco fue de las primera veces que Pep colocó a Messi de «falso 9», la posición en la que Leo explotaría definitivamente. Quizá Setién tenga algo preparado. Es su primer Madrid-Barça, pero en el Bernabéu ya ha ganado con Las Palmas y Betis. «Me haría muchísima continuar la racha, pero una cosa son las ilusiones y otra la realidad», opina.