Djokovic desconcierta, “muere” y “revive” contra Carreño para llegar a semifinales de Roland Garros

El número uno del mundo, con problemas en el cuello, se deja el primer set ante el español, pero remonta (4-6, 6-2, 6-3 y 6-4) y luchará con Tsitsipas por un puesto en la final

La verdad es que por un momento pareció que Pablo Carreño tenía a Djokovic al límite, pero no (4-6, 6-2, 6-3 y 6-4). El número uno del mundo se presentó en el partido de cuartos de Roland Garros contra el español con una venda muscular en el cuello y tenía dificultades, sobre todo para sacar. Eso puede desconcertar también al jugador que está enfrente, que no sabe muy bien cómo actuar al ver a un rival tocado y también le pueden entrar las dudas cuando lo que hay que hacer es seguir y seguir sin pensar en lo que sucede al otro lado de la pista. El gijonés no se inmutó en un principio, sólido por ambos lados y poderoso en los tiros de derecha para lograr un primer break: mandaba 3-2 y lo confirmó después. 4-2. Pero reaccionó el serbio. 4-4. ¿Una falsa alarma lo de su cuello? No lo parecía porque Carreño volvió a lograr una rotura y volaba en la pista mientras Nole hacía gestos raros, con la cabeza de un lado a otro como si no estuviera cómodo. Incluso tuvo que ser atendido. Ganó el primer set el español y al comienzo del siguiente parcial se volvió a ver en ventaja: 15-40 con 1-1 y un rival a medias. Pero a partir de ahí Djokovic pareció otro. Aceleró de verdad, empezando a parecerse al fantástico jugador que es; el cuello ya no importaba. Remontó el mejor tenista del mundo la situación complicada y a partir de ahí sacó mejor, más rápido, y se movió de maravilla en la Philippe Chatrier. Subió la intensidad y Pablo ya no pudo con él. Le plantó batalla, siguió teniendo opciones, bolas de break perdidas y roturas recuperadas en el tercer set (del 3-1 al 3-3) para nada. Jugó buenos puntos el asturiano y el duelo ya se pareció a lo que se presumía en un principio: una dura batalla en la que al final el serbio imponía el punto más de nivel que tiene. Tiró muy duro con la derecha el número uno, aunque su mejor golpe siga siendo el revés. A cada dificultad, más nivel de Nole.

Djokovic sobrevivió, se llevó el partido y ahora se enfrentará en semifinales a Tsitsipas, que pudo con Rublev (7-5, 6-2 y 6-3) en la reedición de la final de Hamburgo, que se jugó hace una semana y media y que tuvo el ganador contrario. El regusto amargo fue ese extraño arranque, que no debe servir de excusa a Carreño por la derrota. La verdad es que el número uno ya mostró problemas en la misma zona en la gira neoyorquina, aunque acabó ganando Cincinnati y en el US Open fue descalificado por el famoso pelotazo a la juez de línea precisamente cuando se medía con el asturiano. El serbio pasó de los estiramientos de cuello a los gestos de desesperación cuando fallaba algo que se puede fallar, o a los gritos al hacer un break. Una puesta en escena clásica en él que le crea mala fama entre los rivales. Pero el número uno sigue en el torneo. A ver cómo evoluciona su cuello...