España vuelve a pagar sus problemas con el gol y pierde ante Ucrania (1-0)

La selección desaprovechó varias oportunidades claras y tras el descanso el partido se abrió y los de Shevchenko cazaron a la Roja en una contra. Sigue líder de su grupo en la Liga de las Naciones

España tiene muchas maneras de llegar al gol, pero ninguna referencia. Se incorporan los centrocampistas, llegan los laterales y se esfuerzan los extremos por poner la pelota en el lugar de remate. Pero falta un «9», un valor seguro al que enviarle la pelota cuando las llegadas se acumulan y faltan las soluciones.

Luis Enrique juntó desde el comienzo a Adama Traoré y a Ansu Fati. Buscaba la llegada desde los extremos, pero Rodrigo no es el nueve que buscaban sus centros y faltaba llegada desde atrás para aprovecharse de esos balones. Especialmente de los que ofrecía Adama, que se convirtió desde el comienzo del partido en el recurso favorito de la selección española. Sus compañeros lo buscaban como si hubieran descubierto un nuevo truco. Basta con entregarle la pelota y él encuentra la manera de hacer algo peligroso con ella. Por velocidad o por potencia. Mejor en campo abierto, pero también cuando los espacios se reducen, por habilidad. Adama es una luz para España, alguien a quien entregarle la pelota cuando las cosas se complican. O cuando el dominio es absoluto, pero no se encuentra un hueco por donde pasar.

Traoré siempre descubre la manera de poner el centro. Pero faltaba el delantero, el especialista del que carece España y del que Luis Enrique reniega, aunque lo haga más como defensa de los suyos que otra cosa. España no tiene un «9» y acumula ocasiones sin provecho, llegadas al área que no se concretan. Todo es correcto hasta llegar ahí: la posesión, la elaboración, la búsqueda de alternativas. Pero el mejor remate llegó en un disparo de Rodri que pegó en la parte exterior del poste. Eran los momentos de más insistencia de España, en la mitad de la segunda parte, cuando no quedaba tiempo para esperar.

Mientras la Roja se estrellaba en el área ucraniana contra la defensa y contra la agilidad de Bushchan, a Ucrania le bastó un saque de su portero para cambiar el partido. En un saque largo de Bushchan encontró a Yarmolenko, que utilizó el tiempo justo para darse la vuelta y enviar un balón a la carrera de Tsygankov. Nada estaba en su sitio en la defensa española, que jugaba en el centro del campo para adelantar la presión. Ni Yarmolenko encontró dificultades para el control y el pase ni nadie persiguió a Tsygankov. Tampoco De Gea estaba en su sitio, a medio camino entre salir a buscar la pelota y quedarse guardando la portería. No tuvo dificultades Tsygankov para marcar.

España estaba descolocada sin necesidad de que los ucranianos armaran un contraataque. Fue una transición rápida, una jugada en tres toques que bastó para derrumbar a la Roja. A la selección le entraron las prisas y recurrió al mejor «9» que tiene, Sergio Ramos. La ruta era la misma, balón a Adama y que se buscara la vida. Ramos estuvo cerca de marcar en un remate de volea y se hartó de saltar a buscar remates de cabeza. Pero tampoco era esa la solución.

Ucrania asumió con seguridad su lugar en el campo. Sabía que le tocaba aguantar las embestidas de España y lo hizo con firmeza. Bushchan, el guardameta, se quedó en su área, en cuclillas, intentando digerir lo que acababa de suceder. Shevchenko recibía a sus jugadores fuera del banquillo para felicitarlos, pero dedicó especial atención a Sergio Ramos, al que esperó para darle un abrazo.

España se marcha de Kiev, del estadio donde fue campeona de Europa en 2012, con la primera derrota en la Liga de las Naciones. Ha encontrado a Adama, pero sigue faltando el gol.