Suiza-España (1-1): España es una duda que agranda Sergio Ramos

El capitán falló dos penaltis y Gerard Moreno arregló el desastre en la segunda mitad

España es un conjunto enorme de dudas. Luis Enrique va resolviendo alguna, como la portería, donde volvió a confiar en Unai Simón, pero a la Roja le fallan incluso las certezas absolutas, como Sergio Ramos. El capitán, convertido en delantero de nuevo, falló dos penaltis que hubieran dado el empate a la selección española. Dos veces el árbitro señaló los once metros y dos veces se equivocó el capitán. El primero lo lanzó por abajo, flojo y no demasiado esquinado. El segundo fue un intento de Panenka que quedó en un esperpento que apenas levantó el vuelo hasta llegar a las manos de Sommer. Hubo que esperar a que apareciera Gerard Moreno en el área para que llegara la igualada.

Luis Enrique sólo se ha atrevido a calificar de jugadores fijos a los que forman lo que Luis Aragonés llamaba el «pasillo de seguridad», el portero, un central y el mediocentro: De Gea, Ramos y Busquets. El portero se quedó en el banquillo y Busquets fue sustituido en la segunda mitad. Menos certezas todavía que permitan guiarse a los nuevos.

España demostró su falta de contundencia en ataque una vez más. Tenía la pelota y llegaba con facilidad hasta el borde del área, pero apenas pudo comprobar la seguridad de las manos de Sommer. El portero suizo falló en un mal centro de Oyarzabal desde la izquierda que se fue a portería y a punto estuvo de colarse. Pero después no hubo oportunidad de saber si fue un error circunstancial o no tenía su día. Respondió con seguridad a un disparo de Fabián desde fuera del área y otro de Oyarzabal y ya no hubo más hasta los dos penaltis de Sergio Ramos y una más del capitán, que remató un córner de cabeza.

No tuvo el día el «15» de España, a pesar de que salvó un gol en la línea, con Unai Simón completamente fuera de sitio y Seferovic con todo el tiempo para elegir por dónde tirar.

Ramos se había descolocado también en el gol de Suiza. La arrancada de Embolo desde su campo despistó a medio equipo español, a Fabián y a Busquets primero, a Ramos que arriesgó mucho en la salida para tapar al delantero. Y en campo abierto, ningún defensa español podía competir con el «7» suizo. Tampoco Reguilón, indeciso entre quedarse en su sitio y acudir a tapar llegada de Embolo. Su pase al área tampoco encontró preparados a los jugadores españoles. Mikel Merino, que acompañaba la jugada, se fue a cubrir no se sabe qué a un lugar en el que ya estaba Pau Torres y se olvidó de Freuler, que no encontró nadie que le molestara para rematar de primeras el 1-0.

La velocidad de Embolo fue el gran problema para la defensa española, que no lo supo detectar en ningún momento. Jugaba al despiste el delantero suizo, que se movía por todo el ataque y tampoco le importaba bajar a recibir a su centro del campo.

Demasiado imprevisible para el equipo español, que tampoco encontraba el camino en ataque. No había un «9» en el terreno de juego –Morata y Gerard Moreno se habían quedado en el banquillo–, pero tampoco se echaba de menos porque no había oportunidades de remate. No había ideas para hacer llegar el último pase hasta que entró Koke en el campo y vio a Morata entrar en el área antes de que Ramos fallara el segundo penalti de la noche.

Pero España encontró más profundidad cuando jugó con delanteros y Suiza jugaba con un futbolista menos. Es verdad que estaba volcada la selección hacia el área suiza, con Sergio Ramos dispuesto a tocar de cabeza todas las pelotas todas las pelotas que le llegaran.

Pero el segundo penalti se lo hicieron a Morata y el tanto del empate lo marcó Gerard Moreno, que remató en el área un centro de Reguilón desde la izquierda.

Con un delantero en el campo, España resultaba menos previsible. Hasta ese momento su recurso era dar balones a Ferrán Torres, que desequilibraba por la derecha. Los tres de arriba se intercambiaban las posiciones, pero era el jugador del Manchester City el único que aparecía con claridad. Por algo fue el único de los de arriba que aguantó en el campo todo el partido. Luis Enrique fue al banquillo a buscar la velocidad de Adama para desequilibrar y el gol de Morata y Gerard Moreno. Y le añadió la calidad de Koke y Canales.

Las ocasiones empezaron a llegar cuando España se olvidó de la teoría y se lanzó sin red al ataque en una constante búsqueda. No es otra cosa que eso España en estos momentos, sin demasiadas referencias fijas. Y las pocas que tiene le fallaron ante Suiza.

Tampoco ayuda mucho la sucesión de partidos. Unai Simón, que debutó en el amistoso contra Países Bajos, era el único que repetía en la alineación del partido contra los neerlandeses. Aun así, España se juega la clasificación para la fase final de la Liga de Naciones el próximo martes contra Alemania en Sevilla. Continúa la búsqueda.