Anthony Edwards, la historia del nuevo sueño americano

El número uno del draft fue abandonado por su padre de niño y con 15 años perdió a su madre

Anthony Edwards, número uno del draft de la nbaCurtis ComptonAP

La NBA vende sus historias como nadie y la del nuevo número uno del draft da para una serie de Netflix. Anthony Edwards (5-8-2001, Atlanta) es el sucesor de Zion Williamson en el número uno del primer draft telemático de la historia. Este escolta de 1,91 y que sólo ha jugado 32 partidos en la Liga Universitaria (NCAA) con los “Bulldogs” de Georgia es la nueva encarnación del “American Dream”. Y eso que iba para estrella del fútbol y como aseguraba hace semanas en la ESPN: “No sigo mucho el baloncesto. Me encanta y sé que me va a ayudar a superar muchas cosas de mi pasado, pero el fútbol es el deporte en el que empecé y nunca lo voy a olvidar. Si me drafteara la NFL dejaría el baloncesto ahora mismo, aunque sea mi trabajo”.

La historia de Edwards comienza con un padre que abandona a la familia y que le deja poco más que el apodo “Ant Man”, “Hombre hormiga”, que refleja mejor que cualquier otra cosa su capacidad de trabajo. El padre, que iba para estrella de la NBA, se perdió por el camino y dejó a Edwards con su madre y con su abuela. La familia perdió a una hija antes del nacimiento del hoy número uno del draft, pero lo peor llegó en 2015. Con apenas ocho meses de diferencia fallecieron su madre, Yvette, y su abuela Shirley. Ambas padecían cáncer y ambas murieron el día 5 del mes. Desde entonces ese es el número que lleva Edwards. Aquel adolescente quedó en manos de sus hermanos mayores y ellos fueron los que le tutelaron para que no dejara el baloncesto. En el instituto Holy Spirit de Atlanta ya dejó muestras de su potencial. Más de 25 puntos por partido y casi 10 rebotes le llevaron a ser tanteado por las universidades más potentes del país. Recaló en Georgia, muy cerca de casa. La temporada de la pandemia con los Bulldogs se redujo a 32 partidos en los que promedió 19,1 puntos, 5,2 rebotes y 2,8 asistencias. Más allá de los números lo que reflejaban los informes del draft era una desmedida ética de trabajo y un margen de mejora amplísimo.

“Es muy profesional, es atlético, tiene talento, puede anotar, puede hacer de todo... Y crecerá en el juego cuando esté con gente mejor que él”, se aseguraba en un informe. Los más optimistas hablaban de una mezcla del físico de Russell Westbrook y el talento anotador de Harden. La elección de los Timberwolves ha ido más por su carácter y la capacidad de progresar de un jugador obligado a mejorar en el tiro de tres y la defensa. Al lado de Ricky Rubio, Juancho Hernangómez y Karl Anthony Towns, el camino será más fácil.