Se retira a los 22 años por sufrir ciberacoso y ser amenazado de muerte

“La ansiedad era una locura”, asegura el futbolista australiano Josh Hope

Josh Hope, en un partido con Melbourne Victory.
Josh Hope, en un partido con Melbourne Victory.Instagram Josh Hope

El futbolista australiano Josh Hope ha decidido poner fin a su carrera deportiva con solo 22 años debido al ciberacoso que sufría en las redes sociales. Hope, que militaba en el Melbourne Victory de la A-League, la máxima categoría del fútbol australiano, tomó esta decisión después de llegar a recibir incluso amenazas de muerte por internet.

Hope es originario de Tasmania y en 2015 se convirtió en el primer tasmano en 23 años que recibió una beca de fútbol del Instituto Australiano del Deporte. Solo un año después debutó con el Melbourne Victory contra la Juventus.

Hace 18 meses su vida cambió y después de cometer un penalti en un partido, las amenazas que recibió en Instagram y Twitter empezaron a afectar no solo a su rendimiento en el campo, sino también a su salud mental en general. “La ansiedad era una locura”, contó a SporBible.

En una entrevista concedida a este medio, Hope explicó las causas que le llevaron a tomar esta drástica decisión: “Ya estaba jugando de manera inconsistente y ciertamente no al nivel que más quería. Cometí un penalti. Es algo que sucede, pero en ese partido en particular tenía muchas menciones en las redes sociales y todas eran negativas. Sin mencionar los mensajes que recibí. Algunos me dijeron que me matarían si cometía otro penalti”.

Es un círculo vicioso porque empiezas a tener tanto miedo de fallar que no juegas bien. Y nunca lo logré. Una vez que te tienen tanto odio, no importa si juegas bien o no en algunos partidos, la opinión que tienen de ti ya está hecha”, declaró.

Hope también contó como criticaron su apariencia: “Me han dicho muchas veces que era un jugador de mierda o que soy un jugador ‘desesperado’ (alusión a su apellido ‘Hope’, que en inglés significa ‘esperanza’) en el campo. Pero también recibí muchos mensajes que me atacaban como persona y no como jugador. Hablaron de mi apariencia, especialmente de mi pelo. Es el año 2020, no 1950. ¿A quién le importa el peinado de alguien?”.

“Por supuesto que la crítica, si se hace de la manera correcta, siempre es apreciada, pero nunca fue constructiva. Siempre fue personal. Llegó un punto en el que algo que había llegado a amar, a lo que había dedicado toda mi adolescencia, se había convertido en lo que más despreciaba. Y aceptar eso ahora es devastador”, aseguró Hope.

El ya exfutbolista contó como todo eso limitó y condicionó sus actuaciones en el campo: “Era algo que obstaculizaba mi actuación constantemente. Entrenaba como una máquina, pero el día del partido tenía demasiado miedo de cometer errores, demasiado miedo de intentar cosas nuevas. Era una mierda, porque ese no es el jugador que siempre quise ser y sabía que era mucho mejor”.