Fútbol

Las cuentas de Huesca, Elche y Valladolid en la lucha por evitar el descenso

Dos de los tres se irán al “infierno”. El equipo oscense es el único que depende de sí mismo

Pacheta, el entrenador-milagro del Huesca
Pacheta, el entrenador-milagro del HuescaJAVIER BLASCOEFE

La penúltima jornada aclaró el panorama en una lucha por la permanencia en la que hace una semana se angustiaban media docena de equipos y ninguno estaba sentenciado. En vísperas del cierre, el Eibar está sentenciado, el Valladolid rumia su descenso virtual, Alavés y Getafe festejan su salvación mientras sólo queda por definir si Huesca o Elche regresan al pozo que abandonaron el verano pasado. Los altoaragoneses tienen la (¿decisiva?) ventaja de depender de sí mismos.

Este agónica lucha por sobrevivir, sin embargo, se ha fundido con la pelea por el título porque el Valladolid, que será ejecutado a menos que se produzca la improbable llamada del último minuto del Gobernador, debe vencer al líder para soñar con el milagro. Como las matemáticas no lo descartan, es obligado reseñar que los pucelanos seguirán en Primera si derrotan al Atlético y tanto Huesca como Elche fallan en la jornada trigésimo octava. Por aquello de las diferencias de goles particulares, necesitarían una derrota de los aragoneses, pero les bastaría con el empate de los franjiverdes. Una triple combinación susceptible de enriquecer a un apostante osado.

Empatados a 33 puntos, Huesca y Elche, es justamente el «goal average» el factor que hace que el conjunto oscense dependa de sí mismo. Le basta con ganar al Valencia en El Alcoraz para certificar su primera permanencia en la máxima categoría de su historia, que habría llegado de la mano de Pacheta, el entrenador-milagro que cogió al equipo en enero con 12 puntos tras dieciocho jornadas y que podría triplicar ese capital en apenas veinte partidos. El mejor aliado del Huesca hoy será el Valencia en liquidación por desguace que capitanea Voro, un visitante con mil cosas en qué pensar antes que en mandarlo a Segunda.

Tampoco el Athletic, huésped en el Martínez Valero, se juega más que la honrilla, así que Fran Escribá puede albergar fundadas esperanzas de que el Elche cumpla con su parte a la espera de que sus paisanos le lancen el flotador. La propiedad del club ilicitano aguantó demasiado a Almirón, paisanaje obliga, y al competente técnico valenciano no le ha dado tiempo a completar la remontada a pesar de que ha mejorado los números de su predecesor.