Real Madrid

Alcoyano-Real Madrid (1-3): Victoria contra el fantasma del pasado

Durante diez minutos, en la segunda parte, El Collao soñó con repetir la hazaña de hace un año. Pero los rebotes le jugaron una mala pasada

Camavinga, Dani Vega y Alaba en el Alcoyano-Real Madrid de la Copa del Rey
Camavinga, Dani Vega y Alaba en el Alcoyano-Real Madrid de la Copa del Rey FOTO: Jose Breton AP

Durante diez minutos, El Collao y todo Alcoy soñó con que la historia se puede repetir casi de manera idéntica. Fueron diez minutos de ilusión para los aficionados locales que hace un año tuvieron que ver el partido desde la tele, en sus casas, mandándose mensajes feliz y nerviosos de whatsapp y que por fin pudieron ver en el estadio al Real Madrid contra su equipo. Lo que no vieron fue una victoria.

Ni estuvo lejos ni estuvo cerca. Tuvo el Alcoyano sus momentos contra un Madrid con las mismas ideas que contra el Getafe, pero con más gol y más rebotes para marcar goles. No fue un gran equipo pero cumplió con lo que tenía que hacer en días así: no despistarse en exceso, ganar como fuera y pasar estos duelos que están llenos de trampas. Para evitarlas, Ancelotti jugó con el triángulo que más confianza le da: Casemiro delante de Alaba y Militao. Y tenía razón el entrenador italiano porque el central brasileño dejó atrás su error en el partido de LaLiga anterior con un gol y una salida de balón decisiva para evitar los fantasmas del pasado que volvían a acechar a los blancos durante esos diez minutos de la segunda parte, cuando había empatado el Alcoyano con un golazo.

Decía Ancelotti que no había visto el partido del año pasado, pero que quería evitar sustos, por eso esa defensa. Además, puso un centro del campo peleón con Camavinga y Valverde y arriba Rodrygo y Hazard, que bien pueden ser titulares. Mariano le duró un tiempo. Al empezar la segunda parte, se lesionó en un esprint. Fue un Madrid más bien feote, sin oportunidades, pero que acertó cuando tenía que hacerlo para golpear a un rival entusiasta.

Fue el Alcoyano quien llevó la iniciativa con balones largos desde atrás. Rudimentario, pero muy efectivo para ganar metros y llegar a la portería de Lunin. Tuvo que emplearse el portero ucraniano nada más comenzar el choque porque los locales siguieron al dedillo el plan establecido: salir fuertes, empujar y no dejar jugar. Lo hicieron a la perfección. El Madrid estaba en Alcoy pasando el trago, como sin ganas, como si no tuviera memoria. Le cuesta hacer ocasiones contra los equipos que se encierran y lo de la Copa no fue una excepción.

Su única llegada fue un gol. Una jugada de ensayada en un saque de esquina, para que Militao llegase solo al área pequeña donde José Juan, la cara más representativa del Alcoyano, salió con prisa y sin mirar.

El gol debía haber cambiado el partido. Y lo hizo en parte. El Madrid salió en la segunda mitad con más calma, con posesiones más largas, teniendo más el balón, pero las mismas ocasiones que antes. Hazard hacía de falso delantero, pero es que a los de Ancelotti les falta profundidad de manera repetida. Tenía que haber cerrado el partido o dormirlo, controlarlo hasta llegar al final.

Pero no lo hizo. El golazo de Dani Vega dibujó un escenario casi idéntico al de hace un año. Ese inicio de remontada. El Alcoyano se abrió, vio que había opciones, creyó que podía atacar y ganar. Y lo pagó: Militao cortó un ataque y comenzó, con un pase largo, una contra. Asensio la terminó y el rebote fue dentro. Por si no fuera suficiente, Jose Juan se metió un gol de tacón en una extraña salida ante Isco. No era su día.

El sueño de El Collao se desvaneció con esos dos golpes. Así son las cosas. Les queda la nostalgia de cuando sí pudieron.