
Baloncesto
Eurobasket 2025: Una final no deseada y anticipada para España
La selección española de Sergio Scariolo está obligada a derrotar a Bosnia para no complicarse todavía más la primera fase del Europeo

En condiciones normales, que no son precisamente las que rodean a la selección y más después de la derrota ante Georgia y el modo en que llegó, el partido ante Bosnia debería preocupar lo justo. Los balcánicos en la primera jornada no hicieron más que confirmar las expectativas de que el anfitrión, Chipre, es una de esas selecciones de relleno en el torneo continental. El 91-64 ratifica que son cinco las selecciones que se disputarán los cuatro puestos que llevan a octavos.
Si España llega al torneo con bajas, Bosnia y Herzegovina también tiene motivos para lamentarse. Su referencia exterior, Dzanan Musa, cayó lesionado en la preparación. El exjugador del Madrid y fichaje del Dubai Basketball para la próxima Euroliga sufrió molestias abdominales después de un amistoso y tuvo que ser intervenido en Múnich. Los tiempos de recuperación le apartaron del torneo. No es la única ausencia.
El nuevo jugador del Unicaja Xavier Castañeda, bosnio de Illinois, tampoco aportará su dirección. Y el jugador de los Celtics Luka Garza, bosnio nacido en Washington, no ayudará con sus 2,08 en el juego interior a Jusuf Nurkic. Así que el pívot de los Jazz de Utah es el único referente sano de la selección que entrena Aziz Bekir.
Nurkic lleva once temporadas en la Liga estadounidense con más de 600 partidos disputados. Denver, Portland, Phoenix y Charlotte han disfrutado de sus servicios y en sus mejores cursos llegó a estar por encima de los 15 puntos y 10 rebotes por noche. Con 31 años vive su segunda gran competición internacional con Bosnia después del pasado Eurobasket de 2022 en el que los balcánicos fueron décimo octavos.
Sergio Scariolo ha pintado al rival con un aspecto bastante más amenazante del que en realidad tiene. Sobre todo después de la experiencia vivida en la primera jornada. Los dos capitanes, Willy y Juancho, también han incidido en el vestuario sobre el nivel de intensidad y concentración que requiere cada partido del torneo. El seleccionador cree que lo del jueves puede haber servido de lección. «La preparación es una cosa y la competición es otra. Esta lección la hemos tenido que aprender ante Georgia. La competición es más dura, los rivales salen al cien por cien y tú tienes que responder. Hay que recuperarse y ganar a Bosnia». El control del rebote y la mejora en los porcentajes de tiro son condiciones indispensables para que no se repita lo del estreno ante Georgia. La victoria es básica si la selección aspira a mirar más allá de la cuarta plaza para acceder a octavos de final y no toparse, en teoría, con Francia.
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