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El nuevo Rafa Nadal

Un saque reinventado para asaltar diez años después el Abierto de Australia. El tenista español ha olvidado los problemas físicos de los primeros días del año y está preparado para el torneo que arranca el lunes

  • La pretemporada de Nadal fue buena hasta las inquietantes señales que recibió después de la exhibición en Abu Dhabi ante Anderson y que le llevaron a renunciar a Brisbane
    La pretemporada de Nadal fue buena hasta las inquietantes señales que recibió después de la exhibición en Abu Dhabi ante Anderson y que le llevaron a renunciar a Brisbane

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12 de enero de 2019. 02:01h

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Mariano Ruiz Díez 12/1/2019

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Nadal lleva varios días entrenando y sonriendo en Melbourne. El Abierto de Australia arranca el lunes y lo hará con un jugador reinventado en uno de los aspectos básicos del juego: el servicio. No se trata de que Rafa con 32 años y medio se convierta en uno de los cañoneros del circuito, pero «buscamos que haga más daño y que la bola le vaya un poco más rápida. Teníamos la sensación de que la bola iba rápida al servicio, pero que al botar, se frenaba un poco. Ahora, con un movimiento más fluido queremos que la bola bote y no pierda toda esa velocidad», ha comentado Carlos Moyá, uno de sus entrenadores, a la ATP.

La pretemporada de Rafa fue buena hasta las inquietantes señales que recibió después de la exhibición en Abu Dhabi ante Anderson y que le llevaron a renunciar a Brisbane. Las molestias en el muslo izquierdo están olvidadas y Nadal es optimista para lo que se avecina. «Pretendo estar muchos días en Melbourne, compitiendo y luchando por el título. Ha pasado mucho tiempo desde mi último torneo, pero tengo plena confianza en poder competir a mi máximo nivel», aseguró el número dos del mundo después de otra exhibición, ésta ante Kirgyos en Sydney. El dolor ha desaparecido y ahora se trata de seguir sano y coger ritmo de partidos en una primera semana que se presenta propicia para ello. Rafa se encuentra bien. No ha sido una pretemporada como la de 2016, cuando tuvo una preparación muy exhaustiva como hacía muchos años que no realizaba, pero los objetivos se han cumplido. Y el primero era modificar su saque. El cambio fue iniciativa del propio Rafa. «Era algo que veíamos desde hace tiempo, pero que por la rodilla no habíamos podido hacer. En invierno lo ha intentado y encontró continuidad y se ha sentido cómodo. Es obvio que al principio le ha costado cambiar el chip mental y es que a estos cambios hay que darles tiempo, pero lo ha aplicado en los partidos de entrenamiento y se siente como si hubiera sacado así durante toda su vida», dice Moyá.

Las claves técnicas del nuevo saque de Nadal las ofrece otro de sus entrenadores, Francis Roig: «Se basa todo en tres pilares. El primero es cuando comienza a ejecutar el ''swing'', que lleva la mano más rato por abajo en lugar de levantarla de forma lateral. El segundo, al tirar la pelota al aire, que ya no hace tanta flexión y aguanta más tiempo con el cuerpo erguido, ya que antes perdía dinamismo. Y por último, el tercero, que entra con la pierna derecha dentro de pista al aterrizar al hacer el saque». ¿El resultado? Un saque más potente y más veloz. Primeros saques que rondan los 200 kilómetros por hora y el mantenimiento de unos ángulos y unos cambios en el servicio que ya «venían de serie».

Las modificaciones no sólo han afectado al primer saque. También repercuten en el segundo servicio. Pocos jugadores ganan más puntos con el segundo saque que Rafa, pero ha decidido ir más allá. «Ahora, la parábola que hace la bola con su segundo servicio también es algo diferente. No le mete tanto efecto y va algo más directa. Quizá conlleve un poco más de riesgo pero al rival le sorprenderá más porque le embiste más», afirma Roig.

En Melbourne, Nadal arranca una temporada en la que no disputará más de 14-15 torneos y está por comprobar cómo responderá a una superficie dura. Es su tortura de los últimos años. De los últimos 18 torneos que ha disputado en este tipo de superficie sólo ha podido terminar uno y lo hizo levantando el trofeo. Fue en Toronto el año pasado cuando derrotó en la final a Tsitsipas.

El griego es una de las alternativas a los clásicos que aparece en Melbourne. Todo el mundo coincide en el favoritismo de Djokovic. Su entrenador, Marian Vajda, ha ido más allá: «Nole quiere ganar los cuatro ''Grandes'' el mismo año». En Australia ya ha sido campeón seis veces. Federer ha ganado las dos últimas ediciones y si el físico se lo permite... Las dudas sobre Zverev llegan precisamente por ahí y por su nula fiabilidad hasta ahora en torneos a cinco sets. El retorno de Wawrinka; el empuje de los Tsitsipas, Khachanov o Coric; la pelea de Bautista y Carreño por acceder al «top 10»... y el nuevo Nadal.

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