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1-1. Empate de altura en Mestalla

Valencia y Atlético muestran, en un duelo de altura, la calidad y cantidad de sus plantillas. Los grandes candidatos a pelear con Barça y Madrid tuvieron su momento para ganar. Golazos de Correa y Rodrigo

  • El atlético Correa lucha por un balón en presencia de Gayá del Valencia / Reuters
    El atlético Correa lucha por un balón en presencia de Gayá del Valencia / Reuters

Tiempo de lectura 2 min.

21 de agosto de 2018. 00:11h

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José Manuel Martín 25/8/2018

El duelo de candidatos en Mestalla acabó en tablas, pero ni mucho menos fue un combate nulo. Dos destacados miembros de la burguesía de la Liga enseñaron orgullosos todo lo que ha aumentado su potencial este verano. El curso pasado terminaron en puestos Champions y ahora disponen de un fondo de armario más lujoso. Un pulso que seguramente llegaba demasiado pronto, pero que no había ninguna otra forma de disputarlo que como si se tratara de la última jornada de Liga. Estaba en juego algo así como el derecho a ser, al menos durante una semana, la mayor alternativa a los dos nombres que siempre se pronuncian cuando se habla de los favoritos a ganar el título. Quieren disputarlo y argumentos para ello tienen.

El Atlético puso muchos sobre la mesa especialmente en el primer tiempo, donde, por momentos, se comió al Valencia y dio miedo. Griezmann todavía está en plena pretemporada física y aún así se inventó un pase imposible para dejar a Correa solito delante de Neto. Si la asistencia del francés fue deliciosa, la frialdad con la que el argentino fusiló al guardameta estuvo a la altura. El golpe mandó a la lona al equipo local, que se sintió un poquito inferior de ahí al descanso, mientras los rojiblancos imaginaban una victoria contundente en un campo complicado para comenzar el campeonato. Diego Costa empezaba a ser un verdadero problema para la defensa enemiga y Garay estuvo cerca de pagarlo con la expulsión. Vio una amarilla clara cuando el brasileño se escapaba solo y más tarde pudo recibir una segunda amonestación que quedó en nada porque el árbitro no vio falta.

El Atlético se dejó el ritmo y la precisión en el vestuario y el Valencia demostró que también tiene calibre para ser importante. Respondieron a lo grande los de Marcelino, que si ya temían por el futuro de Rodrigo, pueden hacerlo un poquito más después del golazo que marcó su delantero. Wass lo encontró dentro del área a la espalda de Godín, bajó la pelota con el pecho el ex del Benfica y remató un obús imposible hasta para Oblak.

Con todo empatado, todavía quedaban los postres y ambos equipos tenían mucho con lo que obsequiar a los aficionados. Simeone cambió otra vez un partido que se le había puesto feo con Vitolo y, sobre todo, con Gelson Martins. Lemar estuvo más apagado, pero el ex del Sporting de Portugal casi incendia la banda derecha de Mestalla. Sus regates no terminaron por poco en la victoria del Atlético. Un triunfo que también estuvo en un remate de Wass al que respondió uno de los mejores porteros del mundo. Marcelino contestó metiendo a Batshuayi, el fichaje estrella en el verano valencianista. Muchos recursos que se acabaron anulando en un duelo de alta burguesía.

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