Fútbol

El desprecio de Sergio Ramos que el madridismo no perdona

El ex capitán del Real Madrid siguió la remontada de los blancos ante el PSG desde la grada pero su actitud con el que fue su equipo ha decepcionado al club y a los aficionados

Sergio Ramos, con gesto serio, mientras su equipó caía en el Bernabéu
Sergio Ramos, con gesto serio, mientras su equipó caía en el Bernabéu FOTO: AFP7 vía Europa Press AFP7 vía Europa Press

El partido de Champions entre el Real Madrid y el PSG sigue dando mucho de qué hablar y no solo por lo que ocurrió sobre el césped. El pasado miércoles, las cámaras de televisión estaban pendientes de Kylian Mbappé a su llegada al Santiago Bernabéu, pero también lo estaban del que fuera tantos años capitán del Real Madrid. Sergio Ramos, que volvía su casa tras marcharse al club parisino tras 16 años de blanco, entró al estadio con el resto de sus compañeros intentado pasar lo más desapercibido posible. A pesar de que está lesionado, el central viajó a Madrid para ver en directo el partido y asistió al hundimiento del París Saint-Germain desde la grada del estadio, justo detrás del banquillo ocupado por el entrenador del Madrid, Carlo Ancelotti, pero su actitud fue una desilusión para muchos.

Los gestos quedaron en nada

En la previa del encuentro, el ex agente de Sergio Ramos afirmaba en ‘El Chiringuito de Jugones’ la razón principal de su deseo de viajar con el PSG a Madrid pese a estar lesionado: reencontrase con la que fue su afición. Ramos salió por la puerta de atrás del Real Madrid y el hecho de volver al coliseo blanco su actual equipo ha alimentado el morbo durante semanas.

“Mañana, Sergio Ramos sale al césped a saludar al madridismo. Estoy seguro”, aseguraba Bravo. “No sé si será en el calentamiento, al final del partido... En cualquier momento”, añadió.

Bravo añadía aún más: “Todos sabemos quién es, hemos hablado de su carácter. Él era ídolo y, además, le gustaba serlo y los ídolos necesitan que los aplaudan. Entonces, él no va a venir al Bernabéu a hacer solamente piña en el vestuario o donde no se le vea. Va a intentar, no tengo la menor duda, dada su competitividad, ayudar a que el PSG gane y, además, pues si puede alimentar un poquito su ego...”.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Sergio Ramos hizo todo lo posible para pasar desapercibido por el Santiago Bernabéu, una actitud que generó una gran sorpresa.

Durante las horas previas al duelo, se especuló con que al terminar el partido Ramos podría bajar al césped o incluso saludar desde la grada pero no lo hizo. El ex capitán del Real Madrid llegó al Santiago Bernabéu, vio el partido y se fue. Ni siquiera bajó al vestuario a saludar a sus antiguos compañeros ni se le vio ningún gesto con ningún miembro del club que lo idolatró durante años.

Es cierto que la remontada del Real Madrid contra el PSG y el enfado de los parisinos no parecían propicios para hacer demasiados guiños al madridismo pero nadie esperaba un regreso tan frío de Sergio Ramos al Bernabéu. La herida que produjo su salida sigue abierta.