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La F1 prescinde de las azafatas

El director comercial de operaciones dice que esta costumbre está en desacuerdo con las normas sociales actuales

Unas azafatas posan junto a Ferrari en el circuito de Indianápolis/Efe
Unas azafatas posan junto a Ferrari en el circuito de Indianápolis/Efelarazon

El director comercial de operaciones de la Fórmula 1 dice que esta costumbre está en desacuerdo con las normas sociales actuales

La F-1 vive desde mediados de 2016 una etapa de cambios que busca ofrecer mayor espectáculo, adaptarse a los nuevos tiempos y, en definitiva, encontrar los mayores recursos posibles para rentabilizar este deporte en todos los sentidos. La dirección comercial, dirigida por Sean Bratches, uno de los ejecutivos responsables del éxito de la cadena americana de deporte ESPN, anunció ayer que las parrillas de salida de la F-1 ya no tendrán en 2018 las conocidas como «grid babes», las azafatas que portan los dorsales con el número de posición de cada piloto: «Aunque la práctica de emplear azafatas ha sido un elemento básico de la Fórmula Uno durante décadas, creemos que esta costumbre ya no concuerda con los valores de nuestra marca y está claramente en desacuerdo con las normas sociales actuales. No creemos que la práctica sea apropiada o relevante para la Fórmula Uno y sus aficionados, los antiguos y los nuevos, en todo el mundo», argumentó Bratches en el comunicado oficial de Liberty Media sobre la cuestión.

Desde hace meses se estaba debatiendo el tema en el seno de la F-1. Incluso otras categorías como la exitosa Fórmula E (promovida por Alejandro Agag) y el campeonato del Mundo de Resistencia (que disputará Fernando Alonso con Toyota) eliminaron esta práctica durante la pasada temporada. En algunos Grandes Premios como el de Mónaco de 2017 optaron por la idea de emplear también a azafatos, algo que no gustó demasiado a pilotos como Sebastian Vettel, que afirmó: «Es una tradición en Mónaco y las tradiciones buenas no hay que romperlas».

Chase Carey, el máximo dirigente de la actual F-1 y sustituto del omnipresente Bernie Ecclestone, descartó recientemente tomar esta medida a corto plazo, algo que según él no estaba dentro de las prioridades.

Para muchos se trata de una práctica en la que el tratamiento a la mujer no es el más adecuado y para otros no es algo ofensivo. La controversia existe y esto ha llevado a considerar que el automovilismo es un deporte de hombres y machista, algo que no se sostiene. Pocos deportes como éste no hacen distinciones entre hombre y mujer. No existen categorías reservadas a participantes masculinos y femeninos. Cualquier disciplina del automovilismo o el motociclismo la podría ganar cualquiera, sin distinción de género ya que corren en igualdad de condiciones. Y hay resultados que lo demuestran, como el subcampeonato del mundo de rallyes conseguido por la francesa Michelle Mouton en 1982 luchando contra todos; o la victoria en el Rally Dakar de la alemana Jutta Kleinschmidt en 2001, la misma prueba que venció recientemente Carlos Sainz.

En otras disciplinas también se empiezan a tomar estas medidas. La Vuelta apostó en la última edición porque azafatas y azafatos compartieran fotografía en el podio. Otras pruebas como el Giro o el Tour no se han planteado estos debates. Tampoco lo ha hecho la Federación Internacional de Motociclismo, que en 2018 mantendrá azafatas en sus parrillas de salida del Mundial de motoGP. En circuitos como Jerez y Montmeló, donde se celebran Grandes Premios, hubo propuestas municipales para retirar a las azafatas de esta clase de eventos, pero no prosperaron. En un fin de semana de competición, las agencias dedicadas a esta clase de trabajos dan empleo a unas 200 personas y cada empleado puede percibir por tres o cuatro jornadas de trabajo una remuneración media que oscila entre los 200 y los 500 euros.

El próximo Mundial de F-1 que arranca el próximo 25 de marzo con el Gran Premio de Australia no contará con la presencia de un elemento habitual en el paisaje de todos los «paddocks».