Coronavirus

El sector aéreo comienza a alzar el vuelo tras entrar en barrena en abril

Las aerolíneas constatan un repunte de operaciones de un 30% entre finales de mayo y un mes antes

Aeropuerto de Málaga
Varias personas esperan para embarcar en el aeropuerto de Málaga en uno de los escasos vuelos previsto ayerDaniel PérezEFE

Tras tocar fondo en abril, el sector aéreo comienza a alzar el vuelo. La IATA, la asociación de aerolíneas más importante, ha constatado que entre finales de abril y mayo, el número de vuelos se ha incrementado un 30%. Las operaciones domésticas, las primeras en ser autorizadas por los gobiernos, están siendo las responsables de este impulso después de un mes de abril en el que las restricciones a volar impuestas para frenar el coronavirus supusieron “un desastre para la aviación”, como ha reconocido el director general de la IATA, Alexandre de Juniac. En ese mes, el sector entró en barrena y las operaciones se hundieron un 94,3%, algo insólito en toda la historia. El suelo se tocó el 21 de abril, según la IATA. En el caso de Europa, el día con menos vuelos fue el 12, con apenas 2.099 operaciones registradas.

El despegue de la aviación va a ser, en cualquier caso, lento, muy lento. Según los datos de la IATA, los datos de Corea, China y Vietnam muestran un crecimiento de los vuelos internos que oscila entre un 22% y un 28% de los datos de un año antes. Las búsquedas de billetes en Google también subieron un 25% a finales de mayo comparadas con abril, pero están un 60% por debajo de las de un año antes.

Futuro incierto

Aunque las aerolíneas comienzan a ver poco a poco la luz, se les vienen encima años de sufrimiento. Atrás han quedado ya esos días en que Lufthansa aseguraba que perdía un millón de euros diario. Pero la agencia de calificación de riesgos Moody’s ve “poco probable” que las aerolíneas se recuperen “por completo” de la crisis de la Covid-19 antes de 2023 y alerta de que el sector se enfrenta a “un profundo cambio estructural”. Moody’s cree que la mayoría de las aerolíneas tendrá una deuda sustancialmente mayor en 2023, entre un 20% y un 30% superior a la de 2019, con un apalancamiento medio 0,5-1,5 veces más alto. A su juicio, la demanda de pasajeros aéreos seguirá muy afectada en 2021 y el sector “no verá una recuperación sustancial antes de 2023”, debido a la preocupación por la salud, los cambios en las políticas de viajes corporativos, las posibles restricciones a las llegadas internacionales y el gasto más bajo, por un PIB más débil y un mayor desempleo.

De momento, este será un verano al ralentí para el sector. Aunque las aerolíneas han ido anunciando ya su vuelta paulatina a la actividad, ninguna operará el 100% de los vuelos que tenía programados. La compañía líder en España y primera “low cost” de Europa, Ryanair, ha anunciado que sólo reanudará el 40% de los vuelos que tenía previstos a partir de julio. En el caso de Iberia, retomará su operativa habitual en la misma fecha, aunque sólo con el 21% de los vuelos de su programación. easyJet, otro de los grandes grupos europeos, también operará el 30% de su capacidad habitual.