El Gobierno entierra sus promesas ante la crisis

Calviño vuelve a la carga con los funcionarios y afirma que los ERTE solo deben seguir en los sectores más necesitados

La preparación de los presupuestos está suponiendo un baño de realidad para el Ejecutivo socialcomunista. Pese a que la coalición hizo de la revalorización de los sueldos de los empleados públicos y de las pensiones su caballo de batalla en favor del sector público que, según sus eslóganes había triturado el PP para sacar al país de la crisis, y a que hace apenas seis meses se vendía que el “escudo social” no dejaría a nadie atrás y cubriría a todos los sectores el tiempo necesario, el tándem Pedro Sánchez y Pablo Iglesias parece haberse olvidado de todo ello. La jugosa partida de fondos europeos no llegará a tiempo para poderlos integrar en el nuevo plan presupuestario que el Gobierno debe remitir a Bruselas antes de que expire el 15 de octubre, por lo que ya es un hecho la intención del Ejecutivo de ajustarse el cinturón en el gasto a la espera de que los fondos europeos dejen algo más de margen.

En este sentido, la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, se ha convertido en el ariete encargado de adelantar las intenciones de la coalición por mucho que sectores de Podemos se rasguen las vestiduras. Esta semana ya anunció en entrevista en la Cope que el Gobierno estudia congelar los sueldos de los funcionarios al menos un año y que podría hacer algo similar con las pensiones, aprovechando la perspectiva de un IPC plano en los próximos trimestres, lo que permitiría hacer los ajustes sin que jubilados y funcionarios notaran la pérdida de poder adquisitivo el próximo ejercicio. Hoy mismo, desde Berlín, ha vuelto a la carga con los funcionarios.

Calviño ha asegurado que los empleados públicos han ganado poder adquisitivo en los últimos tres años. Aunque la vicepresidenta tercera y ministra de Economía ha asegurado que el Consejo de Ministros aún no ha discutido sobre los sueldos de los funcionarios ha aprovechado para decir que, según sus datos, en los últimos tres años el alza de los sueldos públicos ha sido superior a la subida de la inflación. Así, según sus cifras, en 2018 la inflación fue del 2,7%, mientras que las nóminas de los funcionarios aumentaron un 2,75%. En 2019, esta subida fue del 2,5%, mientras que el alza de los precios fue de solo el 0,7%. Lo mismo ocurre este año, cuando los salarios aumentaron un 2% y la inflación se prevé que cierre en un 0%.

Aunque Calviño ha reconocido el trabajo de los funcionarios y en particular en esta pandemia, y ha subrayado el “claro compromiso” del Gobierno con la recuperación de la capacidad adquisitiva de los empleados del sector público, ha advertido que hay que "tener en cuenta el contexto macroeconómico”.

Recorte sectorial a los ERTE

Calviño también se ha referido a la necesidad de que los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) por causa de fuerza mayor utilicen el dinero público de forma más “más eficiente” posible y ayudar “a aquellos que verdaderamente lo necesitan”.

Según Calviño, es necesario determinar cuáles van a ser los sectores de la economía que van a seguir necesitando un “apoyo especial” del Estado cuando finalice septiembre, debido a la imposibilidad de abrir su negocio o a que todavía no se ha reactivado ese sector en concreto.

Para ella, el objetivo es utilizar el dinero público de la manera “más eficiente y eficaz posible”, ya que, según ha recordado, los ERTE suponen unas implicaciones “muy importantes” desde el punto de vista fiscal.