El Ejecutivo logrará solo 15 empleos por cada millón de euros invertido de las ayudas europeas

Eleva en 80.000 empleos su primera previsión de nuevos empleos tras la inversión de 59.000 millones de las subvenciones europeas. Ese es el cálculo realizado en el ‘Informe de situación de la economía española’ que acompaña a la presentación del techo de gasto

Los gobiernos de la Unión Europea dieron ayer el paso previo antes de iniciar las negociaciones con el Parlamento Europeo sobre el reglamento de Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) para el reparto de las ayudas del fondo europeo de reconstrucción, el instrumento más cuantioso de la historia reciente, que repartirá hasta 672.500 millones de euros entre todos los socios comunitarios hasta 2026. De ellos, 360.000 millones serán créditos y 312.500 millones serán transferencias directas. A España le corresponden 59.000 millones en subvenciones y hasta 85.000 millones en préstamos.

El grueso de esos 59.000 millones irá destinado a la creación de 880.000 empleos en tres años, 80.000 más de los que adelantó tanto el presidente del Gobierno, como su equipo de vicepresidentes durante la presentación del plan esta semana, que pondrá a disposición de la economía española en una primera fase la práctica totalidad de los 60.000 millones de euros en transferencias procedentes del MRR, de los cuales 25.000 corresponderían al primer año, según indica el ‘Informe de situación de la economía española' del Gobierno, documento que acompaña al acuerdo del Consejo de Ministros para establecer el techo gasto no financiero de los Presupuestos Generales para 2021, que según anunció la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, aumentará un 53,7%, hasta los 196.097 millones de euros, incluyendo transferencias extraordinarias a las comunidades autónomas (13.486 millones), a la Seguridad Social (18.396 millones) y que incluirá parte de los fondos europeos, 27.436 millones.

En detalle, el informe indica que la implementación de este plan mejorará la eficiencia “en el mercado de trabajo con un mejor emparejamiento entre vacantes y trabajadores, así como una reducción de la tasa de destrucción de empleo, y un mayor ajuste a través del margen intensivo”. También defiende que el conjunto de planes y reformas instrumentados tiene una orientación eminentemente transformadora del tejido productivo y social, “con vocación de largo plazo”. El impacto a largo plazo del plan -a diez años vista- puede llegar a suponer un incremento en el PIB potencial de la economía de entre 4 y 5 décimas, lo que permitiría situarlo por encima del 2%. En este ámbito, destacan los planes digitales, que llegan a suponer casi un 50% de esta mejoría. Cabe resaltar el efecto positivo de las medidas relacionadas con las mejorías en la formación y la modernización de las políticas activas de empleo. En este sentido, el informe recoge textualmente que, en términos agregados, el empleo generado por el Plan podría alcanzar los 880.000 puestos de trabajo al cabo de los tres años, lo que equivaldría a unos 15 empleos por cada millón de euros invertido.

En otro apartado, el informe detalla el nuevo cuadro macro, que prevé una caída del PIB del 11,2% este año, con una tasa de paro del 17,1%, y contempla un crecimiento del 7,2% en 2021, que podría alcanzar el 9,8% teniendo en cuenta los fondos europeos, junto a una tasa de desempleo del 16.9%. El déficit público escalará al 11,3% del PIB este año y la tasa de referencia de déficit es del 7,7% en 2021, con una estimación de que la deuda pública escale al 118,% del PIB este año, y calcula que las medidas simuladas permitirán una recuperación más rápida de los niveles de PIB precrisis en los inicios de 2022. Sus previsiones también contemplan que el PIB se sitúe seis puntos por encima del nivel que se hubiera alcanzado en 2023 sin los fondos europeos.

En el informe también se avisa de que la especialización productiva de la economía y la dualidad del mercado de trabajo español pueden suponer un “riesgo adicional” en caso de prolongarse el ‘shock’ sanitario más allá de lo previsto inicialmente, que derivaría en problemas de solvencia empresarial y de histéresis. También recuerda que no hay que olvidar el riesgo que conlleva un Brexit sin acuerdo, lo que “podría empeorar las perspectivas de crecimiento de la economía española para los próximos años”, al ser un “importante socio económico”. Según sus cuentas, la exposición de España al mercado británico constituye alrededor del 3% del PIB, cifra algo inferior a la media de la eurozona, ya que Reino Unido es el quinto destino de las exportaciones españolas, pero el primer emisor de turistas a España.