Presupuestos como sea

El Gobierno de la pandemia está decidido a sacar los presupuestos por la vía del «como sea»: no importa tanto con quién ni a cambio de qué, sino lograr una mayoría para que en 2021 tengamos unas cuentas nuevas después de tantos años de reinado de Montoro. Serán las primeras de Montero. Y las primeras en España apoyadas por comunistas, independentistas y bildutarras. Algo insólito. Mucho guiñarle el ojo a Ciudadanos, pero al final triunfará el amasijo «frankestein». Aunque para eso haya que mirar para otro lado ante los ataques a la Monarquía, anunciar la reforma del Código Penal para rebajar las condenas a los sediciosos del «procés», jalear que se va a tramitar el indulto a los golpistas, convocar otra vez la Mesa de la Autodeterminación, acercar o excarcelar etarras, blanquear a Otegui y hacer como el que oye llover cuando Rufián la emprende contra el Rey.

Es lo que ahora se lleva, asediar a la Corona cuestionando su legitimidad. Y tomar el control total del Poder Judicial, no sin antes zaherir a la Judicatura mostrándola como un gueto de la derecha, dudando de su profesionalidad, mermando su credibilidad.

El presupuesto nuevo va a salir y da igual lo que haya que hacer para lograrlo. Una vez conseguido, ya no hará falta ninguno más: lo prorrogarán año tras año hasta que Pablo Iglesias quiera agotar la legislatura.

Iglesias es el que manda. Nada se hace sin su consentimiento. Ahora ha dicho que las cuentas tienen que ser sin Cs, con los golpistas del procés, los herederos de ETA, dándole duro al Rey. Y a los jueces.