¿Cuál es el origen de las pagas extra?

El derecho a cobrarlas está recogido en el Estatuto de los Trabajadores, pero su origen se remonta a 1944, en plena dictadura franquista

La paga de Navidad se instauró con caracter general e indefinido en 1945, mientras que la de verano no llegó hasta 1947.Dado RuvicREUTERS

Faltan pocas semanas para la llegada del invierno y de la Navidad. La entrada en la nueva estación viene acompañada de muchos gastos por las tradicionales celebraciones, aunque las de este año sean más austeras, pero también es el momento de cobrar la segunda paga extraordinaria del año. Este complemento lleva ya muchos años dando un pequeño impulso a las economías familiares y su derecho está recogido en el Artículo 31 del Estatuto de los Trabajadores. Pero, ¿de dónde surgen las pagas extraordinarias?

Las gratificaciones que conocemos hoy en día en realidad son una herencia de la dictadura franquista. La primera vez que surgió esta figura en nuestro país fue a mediados de la década de los 40. Tras la Guerra Civil, los salarios de los trabajadores se desplomaron y, para hacer frente a la crisis económica, se decidió que en las navidades de 1944 los trabajadores de industrias no reglamentadas cobraran una paga extra equivalente al salario de una semana. Un año más tarde, la medida se instauró con carácter general, dando lugar a un sueldo anual repartido en 13 pagas mensuales. El BOE del 9 de diciembre de 1945 recoge una orden del Ministerio de Trabajo por la que se establece "una gratificación equivalente a la retribución de una semana con motivo de las fiestas de Navidad”.

La paga de verano llegó más tarde

La paga extraordinaria de verano llegó unos años más tarde. En 1947, el régimen franquista añadió otra retribución similar a la que cobraban los trabajadores en Navidad desde hacía solo un par de años. El motivo era la conmemoración del 18 de julio, “Fiesta de la Exaltación del Trabajo”.

Actualmente, la Ley del Estatuto de los Trabajadores garantiza la posibilidad de acceder a dos pagas extra al año, una para las fiestas de Navidad y otra en el mes que se fije por convenio colectivo o por acuerdo entre el empresario y los representantes de los trabajadores, que habitualmente suele ser en verano. Con el convenio colectivo también se acuerda la cuantía de estos complementos o, en su defecto, si se opta por prorratear la paga en doce mensualidades, es decir, recibir la extra de manera equitativa a lo largo de todo el año. De esta forma, en lugar de 14 pagas anuales, los trabajadores tendrían 12, pero cobrarían lo mismo.