Jubilación

El BCE avisa del impacto “significativo” en los mercados financieros de los 10 billones de euros en seguros y planes de pensiones

En los Países Bajos los fondos de pensiones asociados al empleo superan el 200% de su PIB

Jubilados sentados en un banco
Jubilados sentados en un bancoCristina BejaranoLa Razón

El Banco Central Europeo, en su último boletín económico, alerta sobre el “impacto significativo” que pueden tener en los mercados financieros de la eurozona los más de 10 billones de euros de activos totales de las carteras de las empresas de seguros y de los fondos de pensiones de empleo (ESFP). En los países de la zona del euro, las prestaciones por jubilación suelen constar de tres pilares: sistemas públicos de reparto, planes de pensiones (de capitalización) de empleo y pensiones privadas/seguros de vida. Los dos últimos reciben aportaciones de los empleadores o de los empleados, por lo que son un complemento importante al sistema público de reparto en algunos países de la zona, en especial en los Países Bajos, donde los activos de los fondos de pensiones vinculados al empleo superan el 200% del PIB. Por eso, la autoridad monetaria europea considera que los fondos de pensiones vinculados al empleo y en las empresas de seguros de vida “desempeñan un papel importante en la provisión de capital a largo plazo a la economía y contribuyen al desarrollo de los mercados de capitales en su conjunto”. De estos dos sectores, el de seguros de vida es el de mayor tamaño, y representa alrededor del 70 % de los activos gestionados.

En este escenario, “la caída secular de los tipos de interés desde finales de la década de 1980 podría tener un impacto duradero en la estructura del sistema financiero a través de la transición hacia productos de aportación definida por parte de las empresas de seguros y de los fondos de pensiones de empleo”. En los planes de pensiones de aportación definida y en los productos de seguro de vida vinculados a fondos de inversión (unit-linked), los rendimientos no están garantizados y los asegurados asumen el riesgo de inversión. En cambio, los productos que tradicionalmente han ofrecido las ESFP (fondos de pensiones de prestación definida y productos de seguro de vida garantizados) prometen pagos fijos futuros a los asegurados . El valor actual de los pagos futuros se calcula sobre la base de tipos de descuento, que suelen obtenerse de los tipos de mercado. “Unos niveles más bajos de los tipos generan valores actuales más elevados, mientras que los aumentos del valor actual de los pasivos suelen compensarse, aunque solo en parte, con incrementos del valor de los activos”, avisa el boletín del BCE.

La reducción de los tipos de interés registrada durante las últimas décadas plantea retos para las ESFP y “puede haber contribuido a que se reorienten hacia productos de aportación definida”, asegura el BCE. “Es probable que esta reorientación continúe, sobre todo porque se espera que los fondos de pensiones de los Países Bajos, los de mayor tamaño de la zona del euro, hayan completado la transición a un sistema de aportación definida en 2027″.

Las ESFP con productos de prestación definida en sus balances están expuestas al riesgo de tipo de interés, debido a la brecha de duración negativa. En este tipo de productos, las ESFP reciben pagos periódicos (primas/aportaciones) de los hogares y los invierten en activos (por ejemplo, en bonos), mientras que a los asegurados se les promete pagos predeterminados (prestaciones) en un momento posterior del tiempo. El valor actual de los activos y los pasivos de las ESFP aumenta cuando los tipos de interés (tipos de descuento) descienden. Esta sensibilidad a los tipos de interés, también denominada duración, suele ser mayor por el lado de los pasivos que por el de los activos, lo que genera una «brecha de duración» negativa. “Por eso la posición financiera de las ESFP con una brecha de duración negativa se debilita cuando los tipos de interés caen en todos los plazos. Si las ESFP quieren reducir su brecha de duración negativa, pueden ampliar la duración de sus activos”.

Para ello pueden adquirir bonos a largo plazo o contratar swaps de tipos de interés en los que reciben un tipo de interés fijo y pagan un tipo de interés variable (swap overlay). Por consiguiente, las ESFP desempeñan “un papel destacado en el mercado de deuda pública a largo plazo” y de swaps de tipos de interés de cobro fijo. En concreto, en los plazos de vencimiento más largos, las ESFP ostentan alrededor de dos terceras partes del total de tenencias de deuda pública de la zona del euro y casi la mitad de los swaps de tipos de interés de cobro fijo, de los que la mayoría están en manos de fondos de pensiones de los Países Bajos.

Las ESFP también pueden asumir cierto nivel de riesgo de tipo de interés, ya que la eliminación de la brecha de duración podría ir en perjuicio de la rentabilidad. Las empresas de seguros han aumentado sus inversiones en activos de mayor riesgo como valores de renta variable, inmuebles y activos alternativos , lo que puede incrementar sus rentas de inversión. La mediana de la rentabilidad del capital ordinario de estas empresas ha disminuido solo ligeramente en los últimos años, pese a las dificultades que afrontan en el entorno actual, y sigue fluctuando alrededor del 8%.

El análisis del BCE asegura que las ESFP pueden reducir la brecha de duración negativa modificando su estructura de pasivos. ”En concreto, pueden incrementar su cuota de productos con rendimientos más reducidos o no garantizados, como es el caso de los planes de pensiones de aportación definida y de los productos de seguro vinculados a fondos de inversión”. Las empresas de seguros han ofrecido más productos de este tipo y se ha observado una tendencia gradual en esta dirección, por la cual el saldo de pasivos se ajusta con más lentitud que las nuevas primas.

Está previsto que el mayor sistema de fondos de pensiones de empleo de la zona del euro, el de los Países Bajos, pase a ser un sistema de aportación definida. En la actualidad, el sector de fondos de pensiones de este país opera bajo un sistema de prestación definida y es, con diferencia, el de mayor tamaño de la zona del euro, ya que gestiona activos por importe de más de 1,7 billones de euros. En 2019 se alcanzó un acuerdo histórico sobre un nuevo sistema. De acuerdo con el plan, el sistema ya no se basará en prestaciones definidas. Se espera que este nuevo sistema entre en vigor en 2023, con un período de transición que finalizará en 2027.

Se prevé que la transición de los fondos de pensiones de los Países Bajos incremente de alrededor del 17 % al 77 % la proporción de fondos de pensiones de aportación definida en la zona del euro. La transición de un sistema de prestación definida a uno de aportación definida “puede alterar la demanda de algunas clases de activos, ya que estos dos sistemas tienen diferentes perfiles de riesgo y de inversión”. Este cambio estructural también está desplazando el riesgo de inversión de las ESFP a los hogares. En los sistemas de aportación definida, la acumulación de ahorro para la jubilación depende más directamente de la evolución de los mercados y, en última instancia, del comportamiento de la economía. “Por tanto, el ahorro para la jubilación de los hogares podría verse sujeto a mayor incertidumbre, y la desigualdad en la distribución de los ingresos de jubilación podría aumentar”.