La luz y los carburantes disparan la inflación mientras el Gobierno mantiene que «es transitorio»

El aumento de precios alcanza el 5,5% en octubre, el más elevado desde 1992. El Gobierno reconoce que puede lastrar la recuperación, pero mantiene sus previsiones

Se mantiene sin freno ni techo la imparable subida de los precios de la electricidad, que han rebotado el índice de precios al consumo (IPC) al 5,5% en el mes de octubre, su nivel más alto en las últimas tres décadas. No se recordaba una situación igual desde septiembre de 1992, cuando el país despertaba de las días de vino y rosas de los Juegos Olímpicos de Barcelona y de la Expo de Sevilla, tras cuyos acontecimientos se abrió la puerta a una de las varias crisis económicas que asolaron la economía española hasta el final del siglo XX. Ahora, con la recuperación tras la pandemia en entredicho por organismos e instituciones nacionales e internacionales, la economía española, la más afectada de todas las potencias avanzadas, tiene que afrontar una subida de precios que puede lastrar definitivamente la salida de la crisis. Máxime cuando el encarecimiento energético y de las materias primas y los problemas de suministros van a acentuar esa inflación.

Después del mayor repunte de los precios que se produjo en el mes de septiembre desde el año 2008, las causas hay que buscarlas en el aumento de los precios de la electricidad. Este índice aumentó un 2% en octubre respecto al mes anterior y encadenó su décima tasa positiva consecutiva.

Además de la subida de la luz, el aumento de los precios de carburantes y lubricantes para vehículos personales, y el gas –frente a los descensos registrados el año pasado– influyeron también en este repunte. En la tasa mensual, el IPC ha encadenado su tercer repunte consecutivo al subir un 2% en septiembre, 1,2 puntos más que en julio.

Del mismo modo, según los avances de datos del IPC llevados a cabo por el INE, la estimación de la inflación subyacente sufrió un aumentó en octubre de cuatro décimas, hasta el 1,4%. Con esta cifra, se sitúa más de cuatro puntos por debajo de la tasa del IPC general, por lo que es una de las diferencias más altas entre ambas tasas desde el comienzo de la serie en 1986. Pero el Gobierno se mantiene impertérrito pese a que los indicadores les siguen marcando el camino de regreso. El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, cree que esta subida récord de la inflación solo refleja las «turbulencias y la tensión» que se circunscriben a «los mercados mayoristas, eléctrico y del gas». Escrivá defendió que la inflación subyacente se mantiene «en niveles cercanos al 1,4 %, por debajo del objetivo que se marcó el Banco Central Europeo, que es del 2 %». Por tanto, estos niveles apuntan «en la dirección que han manifestado los bancos centrales de que más allá de la volatilidad y la transitoriedad que se produce no se perciben elementos subyacentes inflacionistas importantes». Además, en línea con la idea general del Gobierno, cree que este aumento de los precios es una «situación transitoria» debido a la salida de la pandemia, la «ruptura en ciertas cadenas de suministros» y una «falta de sincronización en la recuperación de la normalidad entre economías desarrolladas y las emergentes, donde van con más retraso con las vacunas».

Menos optimista se mostró la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, que en La Sexta aseguró que este alza es «mayor de la que se preveía», algo que le preocupa porque puede suponer «una cierta ralentización de la recuperación económica».

No lo tienen tan claro analistas y expertos. El profesor del IEB Javier Santacruz considera de «extraordinaria preocupación» los datos de inflación, sobre todo por la «rápida escalada de la subyacente, ya que erosiona la renta disponible de las familias». Por su parte, la directora de proyectos internacionales del IVIE, Matilde Mas, advirtió «del riesgo de los efectos de segunda ronda», es decir, que la inflación se traduzca en un aumento de salarios y de los precios de venta de los productos, que acabe en una «espiral inflacionista», informó Efe.

Según estos datos adelantados, también ha empezado a preocupar la cesta de la compra. Aunque en el avance del INE no se detalla la evolución de precios por tipo de producto, los «bienes covid-19», los correspondientes a alimentación, bebidas, productos farmacéuticos y de salud, bienes no duraderos para el hogar y artículos de higiene personal- se elevaron en octubre un 1,3% interanual. Desde el Ejecutivo continúa el mutismo sobre si habrá o no cambio en las previsiones. El último en advertir ha sido el BCE.