La deuda pública marca récord histórico con 1,43 billones y alcanza el 122,1% del PIB

A pesar de este nuevo récord, desde el Ministerio de Asuntos Económicos aseguran que la deuda pública cerrará el año en el 119,5% del PIB, el objetivo oficial del Ejecutivo

Metro de Banco de España
Metro de Banco de España FOTO: Cézaro De Luca Europa Press

La deuda del conjunto de las administraciones públicas ha alcanzado en septiembre un nuevo máximo histórico tras registrar un incremento del 0,9% respecto al mes anterior, al sumar 12.885 millones de euros más, hasta alcanzar los 1.432.301 millones de euros, el 122,1% del PIB, superando el máximo histórico alcanzado el pasado mes de junio, cuando se situó en 1.424.692 y llegó a subir al 122,8% del PIB al final del segundo trimestre del año, según los datos publicados este miércoles por el Banco de España.

Según indica el supervisor, el aumento de la deuda en septiembre se debe a la subida del endeudamiento de la Administración Central, mientras que el resto -comunidades autónomas, corporaciones locales y Seguridad Social- redujeron su endeudamiento o lo mantuvieron en niveles similares a los registrados el mes pasado. Respecto al mes de septiembre del año pasado, la deuda pública se ha incrementado en 124.097 millones de euros, lo que representa un repunte del 9,5%.

La deuda del Estado se situó en septiembre en 1,24 billones de euros, 15.178 millones más que en agosto (1,23%) y en tasa interanual el repunte es de un 6,2%, mientras que para las otras unidades de la Administración Central el saldo fue de 55.474 millones, lo que representa un aumento del 119,1% respecto al dato del año anterior. El esfuerzo extra de gasto debido al impacto de la crisis del coronavirus ha marcado este descomunal incremento.

Por su parte, las comunidades autónomas vieron reducir su deuda en septiembre un 0,3% respecto al mes anterior, hasta los 312.177 millones de euros, y la elevaron un 3,4% más frente a septiembre de 2020. Las corporaciones locales también rebajaron ligeramente su deuda en septiembre, un 0,2% respecto al mes de agosto, hasta los 22.422 millones de euros, y en tasa interanual es el único subsector que baja la deuda, en concreto un 5,6%. Por último, el saldo de deuda de las Administraciones de la Seguridad Social se situó en 91.855 millones, prácticamente la misma cifra del mes anterior (91.854 millones), aunque un 22,7% más que un año antes. Este incremento se debe a los préstamos concedidos por el Estado a la Tesorería General de la Seguridad Social para financiar su desequilibrio presupuestario.

Las cifras correspondientes a las distintas Administraciones no suman el total de la deuda debido a la existencia de 294.311 millones de deuda autonómica y de la Seguridad Social que también contabiliza al Estado como acreedor. Por instrumentos, los títulos de deuda a largo plazo concentran el mayor importe con 1,153 billones de euros, frente a los 79.915 millones en títulos a corto plazo y otros 194.000 millones en préstamos.

El Ministerio de Asuntos Económicos se mantiene en sus previsiones y a pesar de haber superado el 122% del PIB, sigue defendiendo que la deuda pública cerrará el año en el 119,5% del PIB, el objetivo oficial del Ejecutivo. Así, explica que en el último trimestre del ejercicio se reducirá el ritmo de emisiones de deuda pública y además se producirán dos amortizaciones importantes, una que se ha realizado en octubre por importe de 20.329 millones de euros, y otra adicional en noviembre por 6.254 millones.

Tampoco tiene intención el Gobierno intención de revisar sus previsiones de crecimiento, pese a las continuas rebajas de organismos de las previsiones para España -esta misma semana la UE y Funcas-. La ministra económica, Nadia Calviño, defendió ayer que actualmente se vive “un momento complicado” para hacer estimaciones, ya que se han producido cambios importantes y se han llevado a cabe medidas sin precedentes que tienen impacto. Pese a este “carrusel” de revisiones al alza y a la baja, la vicepresidenta ha defendido la prudencia de sus estimaciones, que permiten cumplir con los objetivos de reducir el déficit y la deuda incluso en un escenario macroeconómico menos favorable.