Embargo

Moscú amenaza con llevar el petróleo a los 500 dólares el barril

La UE sigue dividida sobre cuándo decretar el embargo total a Rusia

Campo petrolero en Emlichheim, Alemania
Campo petrolero en Emlichheim, AlemaniaMartin MeissnerAgencia AP

La unidad mostrada en las últimas semanas a la hora de imponer sanciones masivas a Rusia comienza a resquebrajarse. Aunque hasta el momento los Veintisiete han actuado con empuje y determinación, comienzan las dudas cuándo se trata de atacar la línea de flotación de la economía rusa que precisamente permite a Vladimir Putin seguir costeando la guerra: las importaciones energéticas. Los ministros de Exteriores del club comunitario se han reunido hoy en Bruselas sin que por el momento se haya tomado ninguna decisión en este sentido, aunque el apoyo a estas medidas van creciendo lentamente, si bien se necesita la unanimidad de las capitales.

Mientras las tres repúblicas bálticas y Polonia creen que ha llegado el momento de cruzar el Rubicón, otras capitales, con Berlín a la cabeza, prefieren andar con pies de plomo antes de dar un paso irreversible que tenga un efecto bumerang en la economía del club comunitario.

“Hay una sensación en la sala de que nos gustaría tomarnos un respiro porque las primeras tres o cuatro semanas han sido difíciles. Creo que es un mensaje muy negativo para los que luchan en Ucrania”, ha alertado el ministro de Exteriores lituano Gabrielus Landsbergis quien ve inevitable comenzar a discutir sanciones en el sector energético ya que considera que ahora mismo el petróleo “constituye la principal fuente de ingresos al presupuesto ruso y resulta fácilmente reemplazable para la UE debido a las infraestructuras y múltiples suministradores”.

Irlanda también es uno de los países que empuja en esta dirección. “A la vista de la envergadura de la destrucción en Ucrania ahora mismo, es muy difícil argumentar que no deberíamos movernos en el sector energético, particularmente en el petróleo y el carbón”, ha asegurado el ministro de Exteriores irlandés, Simon Coveney.

Actualmente, la UE tan sólo produce el 10% de su gas y del 90% restante, el 40% proviene de Rusia, si bien el nivel de dependencia arroja números muy distintos según los países. La semana pasada, Bruselas presentó una estrategia para intentar reducir de aquí a finales de año en dos tercios las actuales importaciones de este hidrocarburo y desde hace semanas hay contactos para conseguir países

En cuanto al petróleo, la proporción que la UE recibe de Rusia asciende al 27%. Como aviso a navegantes, el Kremlin ya ha empezado a lanzar advertencias. “Efectivamente, según sabemos, el tema de embargo de los suministros de petróleo se debate activamente”, ha asegurado el portavoz de la Presidencia de Rusia, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa diaria, quien también recalcó que se trata de un “tema muy complejo, porque semejante embargo influirá muy gravemente en el mercado mundial de crudo y empeorará seriamente el balance energético en el continente europeo” y “golpeará a todos”.

EEUU y Reino Unido ya han bloqueado las importaciones energéticas, pero su dependencia de los hidrocarburos rusos es mucho menor que la de la UE, tal y como recalca astutamente el Kremlin. “Los estadounidenses no pierden nada, es evidente, y se sentirán mucho mejor que los europeos”, añadió Peskov .El viceprimer ministro ruso, Alexandr Novak, también abundó en estos malos presagios. “Si hay renuncia (al crudo ruso), los precios subirán a unos 300 dólares, y algunos creen que a hasta 500 dólares”, dijo Nóvak a periodistas a la vez que ponía en duda que los políticos europeos vayan a dar tomar esta decisión.

A su llegada a la reunión, la titular de Exteriores alemana, Annalena Baerbock, declinó contestar de manera directa sobre qué puede desencadenar una nueva ronda de sanciones que incluya la prohibición de importaciones energéticas, si bien definió las imágenes provenientes de Ucrania como “desgarradoras” y el representante húngaro se negó en redondo a poner en peligro el suministro energético de su país. Otros piden, como Eslovaquia, más tiempo para adaptarse a la difícil situación ya que el país depende casi al 100% del petróleo y al 85% del gas.

Aunque por el momento no parece que exista una posición clara sobre qué puede motivar un paso de este tipo ( por ejemplo, un ataque químico o biológico) la condena europea va subiendo de tono. El máximo representante de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell, ha calificado como “un crimen de guerra masivo” las acciones perpetradas por el ejército de Vladimir Putin. “Rusia está cometiendo muchos crímenes de guerra. Hay que decirlo. Lo que está ocurriendo en Mariúpol es un crimen de guerra masivo, destruyendo todo, bombardeando y matando a todos, de forma indiscriminada. La ciudad va a ser completamente destruida y la gente morirá”, ha denunciado el político español para quién Moscú “moralmente ha perdido cualquier base porque lo que están haciendo está completamente fuera de cualquier tipo de ley que también rige una guerra. Es la destrucción de gente que está sufriendo increíblemente”.