Inmobiliario

Vivla, o cómo tener una segunda residencia de alta gama desde 90.000 euros

La “proptech” permite adquirir en copropiedad una octava parte de una vivienda en mercados premium con un derecho de uso de seis semanas. La fracción se puede vender en cualquier momento

Interior de una de las viviendas que comercializa Vivla en Baqueira Beret
Interior de una de las viviendas que comercializa Vivla en Baqueira BeretGorka Martinez

Si lo que quiere es tener una segunda residencia de alta gama en un mercado vacacional “premium” pero sus ingresos no le alcanzan para pagarla, quizá vivla.com sea la solución que está buscando. Porque lo que esta “proptech” inmobiliaria le ofrece es la posibilidad de adquirir una vivienda en régimen de copropiedad en uno de estos destinos y disfrutarla unas cuantas semanas al año a un precio razonable.

El modelo de Vivla, pionero según la compañía en España, parte de la compra de viviendas en zonas vacacionales “premium” en las que han mostrado interés sus potenciales clientes y que se adapten a las preferencias que han mostrado. Para ello, la compañía ha analizado “miles de inmuebles en los veinte destinos turísticos más importantes de España” con un precio de venta unitario de entre 650.000 y 2,5 millones de euros al tratarse de lugares con poca oferta de primer nivel reformada, según explica su consejero delegado y cofundador, Carlos Gómez. Una vez que encuentra una vivienda adecuada a los deseos de los compradores, la adquiere y la acondiciona.

La parte diferencial de Vivla es cómo se comercializa la vivienda y todo lo que viene después. Para empezar, una vez que tiene la casa en su poder, crea una sociedad limitada que se convierte en su propietaria y que se divide en ocho fracciones o acciones, que son las porciones que podrán adquirir los futuros copropietarios, hasta un máximo de cuatro fracciones, cada una de las cuales da derecho a usar la vivienda seis semanas al año. Esa sociedad tiene un modelo jurídico, que ha sido diseñado por el despacho de abogados Garrigues, “que incluye las reglas de propiedad, venta y uso”, explica Carlos Gómez.

Para la distribución de las semanas de uso, los copropietarios seleccionan sus preferencias cada año en una app y Vivla hace el reparto definitivo, con la garantía a todos los copropietarios de un mínimo de dos semanas de estancia en temporada alta.

Una vez que se ha adquirido la o las fracciones, que se pueden financiar -Vivla ayuda a los compradores a buscar los fondos-, la compañía ofrece un servicio exclusivo para que el propietario tenga siempre la casa a punto cuando quiera ir: desde el equipamiento interior y exterior a la puesta a disposición de trasteros donde guardar las pertenencias después de cada estancia, la limpieza o el mantenimiento interior y exterior durante todo el año. Por una cuota mensual, se ocupan asimismo del pago de los suministros, impuestos y contratación de servicios como internet. Los gastos corren de parte de los propietarios y se establecen a través de un presupuesto anual.

Venta

¿Qué ocurre si uno de los propietarios, que no tienen por qué conocerse entre sí, quiere vender su fracción? “Que sale cuando quiere”, afirma Gómez. “La fracción se vende cuando uno quiera al precio que quiera. Nosotros le ayudamos a buscar comprador”, explica. En cualquier caso, añade, Vivla contempla lo que denomina “cláusula de liquidez”, que es la venta de la vivienda al cabo de diez años de su entrega para que los propietarios recuperen lo invertido. Los gestores de Vivla aseguran que el modelo está pensado para lograr una atractiva revalorización por tratarse de casas de alta gama en destinos turísticos muy demandados en los que hay una gran escasez de vivienda.

La idea de Vivla nació en Estados Unidos “y nosotros nos lanzamos a traerla a España con sus particularidades locales”, explica Carlos Gómez, consejero delegado de la firma y uno de los cofundadores de la compañía junto a Iván Rodríguez y Carlos Floria. Los tres vieron que España podía ser uno de los mercados más importantes del mundo para un negocio que, a su juicio, combina dos elementos muy apreciados por sus potenciales clientes: un desembolso ajustado al tiempo medio de estancia en este tipo de residencias - seis semanas al año- y una interesante rentabilidad.

Carlos Gómez, Carlos Floria e Iván Rodríguez, socios de Vivla
Carlos Gómez, Carlos Floria e Iván Rodríguez, socios de VivlaLa Razón

La web de Vivla cuenta ya con 1.400 usuarios registrados. Lo que sus fundadores buscan sobre todo son “clientes nacionales, con un perfil urbano y cosmopolita”. Gómez reconoce que su negocio no está pensado para todo el mundo pues requiere, además, de una mentalidad abierta para compartir una propiedad con desconocidos, “buenos sueldos y cierto ahorro”.

Por el momento, y tras cerrar una ronda de financiación de 26 millones de euros, han vendido ya una residencia con este modelo en Formentera a 340.000 euros cada participación y han empezado la comercialización de ocho fracciones de siete casas junto a los remontes de la estación de esquí de Baqueira Beret, desde 600.000 hasta 1,5 millones de euros, si se trata de casas de varias plantas y cinco dormitorios. En la más económica, se puede disponer de una de estas fracciones por 90.000 euros. Sus fundadores creen que en dos o tres años, el modelo explotará.