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Así funciona el arriesgado negocio de Gotham que ha puesto a Grifols contra las cuerdas

El fondo de inversión bajista acusa a la farmacéutica catalana de maquillar sus cuentas

Imagen de la sede de la compañía Grifols
La sede de la compañía GrifolsLa Razón

John Steinbeck (1902-1968), premio Nobel de Literatura, autor de «Al este del edén», escribió que «el ser humano es el único zorro que instala una trampa, le pone una carnada y luego mete la pata». La compañía farmacéutica Grifols, el PSOE de Sánchez y Junts, el partido de Puigdemont, por caprichos del destino, podrían encajar al mismo tiempo en las palabras del novelista.

El fondo de inversión bajista Gotham City Research, que dirigen Daniel Yu y Cyrus de Weck, acusó ayer a la compañía que controla la familia Grifols de haber maquillado sus cuentas y afirmó que «sus acciones probablemente valen cero». La empresa lo niega todo, pero de momento pierde el 26% de su valor en bolsa. Gotham es conocida en España porque hace diez años también cargó contra el operador de wifi Gowex, se demostró que tenía razón, la empresa quebró y sus responsables acabaron ante la Justicia.

El negocio de Gotham, que es arriesgado, consiste en detectar problemas en las cuentas de compañías cotizadas. Cuando está segura, como hizo ayer, pide prestadas acciones y las vende a precio de mercado, incluida comunicación, en este caso, a la CNMV. Luego, cuando se desploman, las recompra mucho más baratas para devolverlas a los prestamistas. Con el 0,57% de Grifols que vendió el lunes podría haber ganado unos 30 millones de euros, que pueden ser más si el desplome de los títulos continúa. Es una práctica arriesgada, porque si las acciones suben en lugar de bajar –el mercado no se cree los problemas–, en vez de beneficios llegan las pérdidas. Gotham, por supuesto, tiene una legión de detractores, pero también una larga trayectoria de aciertos, de encontrar trampas en las que caen los mismos que las han ideado. Casi al mismo tiempo, Sánchez y Puigdemont parecen atrapados en sus propias trampas, de las que además intentan salir con fórmulas cuanto menos extravagantes. Junts reclama sanciones para las empresas que se fueron de Cataluña y no vuelvan, que más que extravagante lo que hace es ahuyentar a posibles inversores. Al mismo tiempo, Mónica García, ministra de Sanidad, propone bajas autogestionadas de tres días, de las que incluso desconfían hasta los sindicatos. Y sí, el ser humano pone la trampa y mete la pata, como decía Steinbeck.