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Empoderar al empleado, clave para aumentar su rendimiento

  • Empoderar a las personas se traduce en rendimiento y productividad
    Empoderar a las personas se traduce en rendimiento y productividad

Tiempo de lectura 4 min.

01 de julio de 2019. 12:24h

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Elena Magariños 3/7/2019

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Una empresa de empleados autónomos, comprometidos con su trabajo, que forman parte de una cultura laboral saludable es, para los expertos, la clave para fomentar la productividad y elevar el rendimiento. Desde Biwel Salud Empresarial engloban todo esto en un único concepto: empoderamiento. Miquel Vilar, director de proyectos de Empresa Saludable de Biwel, señala que cada vez son más las empresas que se están dando cuenta de la necesidad de fomentar una cultura del bienestar, pero no solo entendiéndolo desde la perspectiva de la salud, sino también desde la de la trayectoria profesional y del ámbito social y comunitario. «Cada vez son más las compañías que lo ven como una herramienta muy importante para fomentar la retención del talento y la productividad o, mejor dicho, el rendimiento sostenido en el tiempo», explica Vilar. De esta manera, crear una cultura laboral en la que los puestos de trabajo ofrezcan que la persona pueda mejorar su salud, tenga flexibilidad horaria, hace que desarrolle su labor de forma más feliz, saludable y comprometida.

«Se está viendo que las personas, sobre todo las nuevas generaciones, se preocupan mucho por su bienestar», subraya. Esto hace que los trabajadores no valoren únicamente la parte económica, sino también, por ejemplo, que se facilite la conciliación y que se fomenten los buenos hábitos en el día a día. «Las empresas han visto que esto se traduce en menos bajas y menos absentismo», recalca. Pero, además, es un mecanismo esencial para retener el talento de las personas durante el mayor tiempo posible. «Todo esto se está haciendo siguiendo la referencia de Estados Unidos donde, si bien la situación es diferente, esta cultura del bienestar y el compromiso con la empresa hace muchos años que está asentada», asevera Vilar. Y es que el ejemplo norteamericano está llevando a que las empresas españolas estén implantando a una figura concreta en su plantilla que se encargue del bienestar de los equipos.

Juan Carlos Cubeiro, «head of talent» de ManpowerGroup destaca que la autonomía es una de los factores esenciales del empoderamiento y bienestar de los empleados. «Si nos centramos en el cambio tecnológico tenemos dos posiciones diferenciadas: la de “Terminator”, que es el internet de las cosas, que conecta unas cosas con otras y que hace que el trabajo humano desaparezca; y la de “Iron Man”, que es el de aprovechar la tecnología en beneficio de las personas», explica. El discurso parece que favorece la autonomía, pero según un estudio de Otto Walter, «las dos cosas que peor hacemos los directivos españoles es dar malas noticias, porque no somos nada asertivos, y delegar, hacemos mucha microgestión», añade Cubeiro, apoyando la necesidad de que los directivos cambien su estilo de liderazgo. «Se debe orientar a los empleados, ser líderes entrenadores que acompañan a su gente, no que les digan constantemente lo que tienen que hacer». Pero esto es algo que precisa un «cambio cultural tremendo, ya que, por lo general, no se llega al mundo laboral creyendo que se tiene la posibilidad de trabajar con autonomía». Hay mucha gente que se siente muy cómoda en el no tener que ir más allá de lo que le dicen que haga, pero también existe gente que se siente muy poderosa, precisamente, no empoderando a los demás. Y esto, desde el punto de vista de la productividad, tiene un coste importante. «En los últimos cinco años España no ha mejorado en productividad, en cuestión de empoderamiento de los profesionales y mejora de la calidad de los directivos. Si queremos mejorar como compañía, es imprescindible comprometerse con este concepto», asevera este experto.

Imagen de marca

Lucía Barrachina, consultora de Desarrollo de Personas y Talento en el Grupo Ifedes, subraya la importancia de favorecer que las personas tengan un crecimiento personal y profesional dentro de las empresas. «No solamente porque los estudios nos digan que este compromiso por el cual las personas se sienten más reconocidas se traduzca en rendimiento y productividad, sino porque además para las empresas también es positivo, por su imagen de marca y por lo que aporta a la sociedad», explica. Por este motivo, es esencial que Recursos Humanos se encargue de todas aquellas cosas que pueden hacer que la persona se sienta reconocida en su trabajo. Añade que el espíritu de liderazgo está muy ligado a la cultura empresarial. «Es muy evidente ver donde se sienten apreciadas y valoradas las personas a donde no, sobre todo se percibe en la comunicación dentro de las compañías», dice Barrachina. En la misma línea, Cubeiro destaca que es esencial, para fomentar el empoderamiento, que los directivos revisen sus agendas, normalmente muy cargadas de cosas que debería hacer su propia gente. «Hay que redefinir las conversaciones entre jefes y colaboradores, convertirlas en conversaciones de carrera, que den autonomía a los empleados así como fomentar el trabajo por objetivos más que por instrucciones». En definitiva, el secreto está en que la organización fomente a sus directivos a empoderar a su gente, no a ser jefes de la vieja escuela.

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