Paro

Escrivá acaba con la promesa electoralista de Sánchez de lograr el "pleno empleo" la próxima legislatura y lo lleva hasta 2040

En julio, el presidente prometía bajar al 8% el paro en 2027, pero las proyecciones de la Seguridad Social lo aplazan ahora más de un decenio, hasta 2040

Pedro Sánchez y José Luis Escrivá
Pedro Sánchez y José Luis EscriváEVA ERCOLANESEPSOE

Para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y para su vicepresidenta económica, Nadia Calviño, el «pleno empleo» se habrá logrado cuando se alcance una tasa de desempleo del 8%. Ese es el objetivo que ambos se marcaron hace poco más un mes, cuando adelantaron las líneas principales de su política laboral si logran formar Gobierno. En ese momento, aseguraron que para lograr el «pleno empleo» en España debería alcanzarse una tasa de paro estructural del 8% al final de la nueva legislatura –aunque el concepto económico de pleno empleo se confirma cuando se baja del 3%–. Para justificarlo usaron un subterfugio semántico, el «pleno empleo objetivo», por el cual, a través de un conjunto de inversiones y reformas financiado con los fondos europeos del Plan de Recuperación «mejorará la formación, la cualificación y la recualificación» de los trabajadores» y, con ello, se conseguirá alcanzar esa meta.

Pues el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, ha acabado de golpe y porrazo con esta promesa de Sánchez en su último informe sobre las proyecciones del gasto en pensiones para las próximas décadas. Según apuntan los expertos del Ministerio, el escenario de la tasa de desempleo se estabilizará en el 11,4% hasta 2030, para bajar al 8,7% en el periodo 2031-2040. Es decir, que ni siquiera durante la próxima década tienen previsión de alcanzar ese 8% anunciado por el tándem Sánchez-Calviño. Esa cifra se lograría, según este informe, ya en el periodo 2041-2050, cuando podría rebajarse hasta el 6%, medio punto más, pero 23 años después de la promesa del Gobierno. Otro medio punto, hasta el 5,5%, caería en las dos próximas décadas, hasta 2070, por lo que nunca se alcanzaría el pleno empleo real, estipulado en el citado 3%.

Por tanto, con esta previsión, la Seguridad Social confirma el claro estancamiento del mercado laboral a partir de 2040, que se prolongará durante los siguientes 30 años. El mapa de estas proyecciones, que en el Ministerio consideran «prudentes» y «creíbles» –y que aseguran tienen en cuenta «las transformaciones estructurales que se están produciendo en la economía española»–, muestra que el empleo crecerá un 1,4% hasta 2030 para, a partir del siguiente año, iniciarse una desaceleración progresiva en la que apenas se elevará media décima por año hasta 2040. A partir de ahí, el empleo sufre un abrupto estancamiento, para recortar apenas un 0,1% entre 2041 y 2050, y otro 0,1% en la década siguiente. Con los ojos puestos entre los años 2061 y 2070, la variación será ya nula, del 0%. Resumiendo, para el tramo de edad comprendido entre los 20 y los 64 años, la tasa de desempleo pasará del 12,2% actual al 5,5% en 2050 y, a partir de ahí, apenas habrá mejora.

Al menos en el corto plazo, Escrivá sí que presume de que las cifras dan la razón a las reformas realizadas por el Ejecutivo ahora en funciones. Según señala el informe, el impulso en la generación de empleo en los sectores TIC, la reducción de la temporalidad, los nuevos ERTE y la reforma de las políticas activas de empleo «tendrán un impacto notable en la reducción del desempleo estructural», de forma que el número de parados estructurales se reducirá un 55%. Por ello, el Ministerio se atreve a cifrar el descenso de los parados estructurales en 510.000 personas entre 2018 y 2025, desde los 3,1 millones de desempleados a 2,6 millones, apenas 200.000 menos de los 2,8 actuales.

Achacan los analistas ministeriales este estancamiento progresivo a la inversión de la pirámide poblacional, que contempla un progresivo envejecimiento de la sociedad, con un número cada vez más elevado de jubilados –por la retirada del mercado laboral de la generación de los «babyboomers»– y menos gente joven en edad de trabajar. Por este motivo, la tasa de empleo pasará en 50 años del 71,1% actual al 79,5% al final del horizonte de proyección, además de que la tasa de ocupación a los 65 años pasará del 20% actual a rondar el 55% en 2050 y la de entre 66 y 70 años del 5% a rozar el 22%, para poder compensar la relación entre población activa y pensionistas. El documento apunta que la tasa de ocupación total aumentará sobre todo entre los más jóvenes, debido al descenso del paro juvenil, y también en las edades superiores a los 64 años, por las medidas para retrasar la salida del mercado laboral. «Este aumento en la tasa de ocupación se debe, fundamentalmente, a las medidas de alineación de la edad efectiva con la edad legal de jubilación», aunque también cita como causas «el tensionamiento del mercado de trabajo y el despliegue progresivo de las medidas incorporadas en los programas de fomento del empleo».

Sin embargo, fía la mayor parte del crecimiento en el empleo sénior a que los incentivos a la jubilación demorada disparen a casi el doble el número de trabajadores que quieran alargar su vida laboral, pasando de algo más del 4% al 8% del total de altas de jubilación. El Ministerio también destaca que el cheque de 12.000 euros por cada año que se retrase la jubilación será un aliciente adicional para que sigan creciendo los que retrasen la jubilación.