Las visitas al Valle de los Caídos han caído un 54% desde la exhumación

Mingorrubio sí ha tenido más afluencia de público. La familia y la Fundación Franco preparan recurso ante Estrasburgo. El plazo vence el 20 de abril

El Valle de los Caídos registra menos visitas desde la exhumación del dictador.
© Jesus G. Feria.
El Valle de los Caídos registra menos visitas desde la exhumación del dictador. © Jesus G. Feria.Jesus G. FeriaLa Razón

A dos meses de la exhumación de Francisco Franco, los afectados por la cruzada emprendida por el Gobierno en junio de 2018 han reducido su notoriedad de forma notable. De copar titulares durante meses todo lo relacionado con el «Caudillo» se ha pasado a un estado de letargo, a la espera de que el recurso que su familia tiene pensado llevar ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) vuelva a reavivar la vía judicial en Estrasburgo, la última ya posible.

El traslado de los restos desde el Valle de los Caídos ha tenido un efecto inmediato: el descenso en picado de las visitas desde que Franco ya no está allí. El aumento de entradas al recinto fue una tendencia que se acentuó con el anuncio de Pedro Sánchez –en julio de 2018 se disparó hasta el 49,8%– y vivió un «efecto llamada» en las semanas previas a la exhumación. El público no quería perder la oportunidad de contemplar por última vez la sepultura junto al altar mayor de la basílica. Pero una vez quedó atrás ese histórico 24 de octubre, las visitas a Cuelgamuros han caído más de la mitad el pasado noviembre en relación con el mismo mes del año anterior, hasta las 14.421 personas, según datos de Patrimonio Nacional.

En noviembre de 2018 las visitas alcanzaron las 31.951 personas, lo que supone que en 2019 han bajado un 54,8%. Patrimonio Nacional facilita cifras de visitas a final de cada mes y esta es la primera vez que se conocen datos después de la exhumación.

En el acumulado del año también se ha registrado un descenso del 10,6% de las visitas en relación a 2018. Si a 30 de noviembre de este año los visitantes habían alcanzado las 304.461 personas, en la misma fecha del año anterior el total era de 340.590.

Para el presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF), Juan Chicharro, «no es de extrañar la caída de las visitas al Valle ante la ausencia de la tumba del Generalísimo».

Por contra, donde ha aumentado el número de ingresos ha sido en el cementerio de Mingorrubio (El Pardo), en el que reposan los restos de Franco junto a los de su esposa, Carmen Polo, desde el 24-O. Este dato no sorprende a Chicharro, que dice no «tener cifras», aunque es una «impresión» que ha constatado «por las flores allí depositadas», si bien señala que «solo hay acceso al camposanto, en ningún caso al panteón, al que solo puede entrar la familia y pidiéndolo con dos días de antelación. La tumba está secuestrada por el Gobierno», denuncia el general en la reserva.

El cementerio de Mingorrubio no tiene oficinas propias –depende administrativamente de La Almudena– y no existe allí un control de afluencia de visitantes, aunque el personal «sí ha comentado que los fines de semana hay más concurrencia de gente», aseguran sobre lo que sucede en El Pardo desde uno de los más grandes y antiguos camposantos de Europa Occidental.

Las mismas fuentes cuentan que en el diminuto enclave funerario aledaño al Palacio de El Pardo ha habido desde la inhumación «homenajes, flores y piezas musicales» en honor al nuevo inquilino del panteón a la izquierda del portón de entrada. Nos consta que también rezos y cánticos por parte de nostálgicos del franquismo.

La primera vez que algún familiar de Franco visitó la tumba fue el pasado 1 de noviembre, día de Todos los Santos. Fue uno de sus nietos, Jaime Martínez-Bordiú, acompañado de su pareja, el que se acercó hasta el cementerio para depositar unas flores rojas y amarillas en el interior del panteón donde reposan sus abuelos.

Jaime se reafirmó en la decepción que ha supuesto el periplo judicial para la familia, pero recordó que la puerta de Estrasburgo está abierta y que, como anunciaron, recurrirán ante la Justicia europea, aunque «quién sabe lo que ocurrirá». Lo harán para pedir llevar el cuerpo de su abuelo a la cripta de la catedral de Madrid porque «ese es el panteón familiar» y la única alternativa ofrecida por los Franco al Gobierno si se llegaban a exhumar los restos del Valle de los Caídos.

El nieto del dictador evitó pronunciarse sobre qué harán si el Tribunal Europeo de Derechos Humanos no falla a su favor y si en tal caso optarán por adquirir el panteón de El Pardo, ahora propiedad del Estado. «No puedo hablar por todos mis hermanos, no lo sé», añadió.

El panteón donde está enterrado Franco en el cementerio de Mingorrubio.
© Jesus G. Feria.
El panteón donde está enterrado Franco en el cementerio de Mingorrubio. © Jesus G. Feria. Jesus G. FeriaLa Raz—n

Nada satisfecho con los tribunales se muestra también Juan Chicharro, quien lamenta que «dos meses después aún no haya sentencia» del Tribunal Supremo sobre el recurso presentado por la Fundación Franco «contra los acuerdos de exhumación y de reinhumación», y lo mismo en lo referente a los presentados por la abadía benedictina y la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos (ADVC). Explica el militar que habían desarrollado «argumentos diferentes a los de la familia –si no fuera así se habrían acumulado– y por lo tanto cabría pensar, conforme a Justicia y Derecho, que a lo mejor el Alto Tribunal hubiera sentenciado otra cosa». En su opinión, «las prisas del Supremo por contentar al Gobierno bastaron para dictar su fallo».

La FNFF ha presentado un incidente de recusación para que Pablo Lucas Murillo se aparte y no forme parte del tribunal que tendrá que resolver los tres recursos pendientes. El magistrado no solo integró la comisión que resolvió el concurso por el que Carmen Calvo fue designada profesora titular de la Universidad de Córdoba en 1991, antes de que iniciara su actividad política. También codirigió una tesis doctoral con la hoy vicepresidenta del Gobierno en funciones y dirigió un libro en el que la socialista cordobesa escribe un capítulo.

Más de 100.000 euros en lotería del «Caudillo»

Uno de los efectos que ha tenido el empeño del Gobierno por sacar a Franco de Cuelgamuros es poner de actualidad al dictador como hacía décadas que no ocurría. De ello se ha beneficiado en parte la Fundación Franco. Como ejemplo, la venta de lotería desde su sede, que ha ido creciendo de forma gradual en los últimos años. Para este 22 de diciembre se agotaron todas las participaciones, y días antes se habían entregado a la administración 108.837 euros de lo vendido. Desde 2014 se ha pasado de 40.000 a 46.000 euros; y 42.980; 52.020; 68.000 y 98.960 euros en los años sucesivos, según fuentes de la FNFF. Otro reciente éxito ha supuesto la cena anual de la Fundación Franco, que adquirió este año «un ambiente festivo y alegre como nunca, con unos ánimos enardecidos impresionantes». Acudieron 500 personas «y más de 200 se quedaron a la espera y no pudieron entrar al local donde se celebró por falta de aforo». Algo parecido ocurrió en Valencia, con unas 150 personas «que bien podían haber sido el doble».

Según Chicharro, «se está demostrando la connivencia de Calvo con el ponente Murillo. Nos consta que en el Supremo hay indignación con este hecho».

Acerca del horizonte judicial, corrobora el presidente de la Fundación Franco que «por supuesto hemos decidido interponer recurso ante el TEDH en el ámbito del acuerdo de inhumación y el real decreto que lo ampara, en tanto contrarios a los artículos 6 y 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH), así como al veto a la inhumación» en la Almudena. «Estamos en su preparación, trabajando con un equipo multidisciplinar, y tenemos de plazo hasta el 20 de abril. Iremos a Estrasburgo con todas las de la Ley», asegura. Esta vez se trata de una acción de conjunto, con los Martínez-Bordiú Franco en cabeza, y no con recursos por separado, como hasta ahora.

Chicharro considera que «todas las vulneraciones de los derechos humanos nos favorecen de cara a Estrasburgo, sin duda». El espíritu de combate hasta el final se mantiene, como durante todo el proceso que desembocó en la última resolución del Tribunal Supremo que llevó al desenlace de octubre. «Ni la familia ni la Fundación nos rendimos. Seguiremos luchando contra el sectarismo de este Gobierno en funciones que no será nada comparado con el liberticida que se avecina, pues la defensa contra la ilegalización va mucho más allá que la de la propia Fundación».

Y es que Juan Chicharro es consciente de que está amenazada la existencia misma de la entidad que dirige. Sus responsables están «expectantes» ante el anuncio en su día por parte de Pedro Sánchez de que procedería a la ilegalización de la Fundación Franco. «No dudamos de que una vez constituido el Gobierno del Frente Popular –apostilla– sin duda lo intentarán, acción ante la que nos estamos preparando».