El PP mantendrá el control de las listas del País Vasco

Populares y Ciudadanos cierran la coalición vasca con Alonso, finalmente, como candidato Pagazaurtundua se perfila como cierre. Arrimadas renuncia a Galicia

Ciudadanos (Cs) ha cedido en la exigencia de que Galicia entre en el paquete de coaliciones electorales con el PP para garantizarse la supervivencia política en el País Vasco en las elecciones de abril. Después de más de una semana con los naranjas marcando como línea roja el acuerdo de coalición en los tres territorios, País Vasco, Cataluña y Galicia,ayer el secretario general de los populares, Teodoro García Egea, y el responsable del grupo parlamentario de Cs, José María Espejo, cerraron el acuerdo de coalición, pero sólo en el País Vasco. Los dos presentarán un programa conjunto, se repartirán las listas en favor de la posición preponderante del PP y Maite Pagazaurtundua se perfila como cierre. Anoche, fuentes de la negociación confirmaban que Alfonso Alonso se mantenía, en principio, como candidato a «lendakari».

Esta negociación materializa el paso definitivo para que el PP pierda su entidad propia en una comunidad autónoma que ha tenido un significado muy relevante, clave, en la historia del partido, entre otras razones por lo que ha representado su compromiso en la lucha contra el terrorismo. Los resultados del PP vasco han ido a la baja, pero Ciudadanos no tiene escaños en el Parlamento autonómico. En las últimas autonómicas el PP consiguió 9 escaños y el 10,36 por ciento de los votos. Cs se quedó en el 2,02 por ciento. En las generales de noviembre el PP vasco obtuvo un diputado en el Congreso, y el 8,82 por ciento de los votos. Y Cs sólo alcanzó el 1,1 por ciento. Si en las anteriores generales fue el PP el partido que más presionó con la bandera del España Suma, ahora ha sido Inés Arrimadas quien más presión ha metido para forzar un acuerdo que genera grandes dudas tanto en el PP vasco como en la formación naranja. Y los recelos que hay en esta comunidad autónoma se multiplican ante la operación de extrapolar la coalición a Cataluña, como también exige Cs.

La portavoz parlamentaria de Cs ha conseguido con esta estrategia que su partido, arrollado en las últimas elecciones generales, esté en el debate político nacional, pero sobre la base de una jugada que genera serias dudas en cuanto a sus resultados. No está claro que la suma de siglas implique que vayan a sumar más electoralmente, aunque sí es un símbolo de la integración a nivel nacional de Cs dentro del PP. Éste es un matrimonio en el que no hay igualdad, sino que tiene que haber una primacía, y a nivel nacional esa primacía la tendrá en todo caso el PP atendiendo a la diferencia de escaños que les separan. No era lo previsible así después de las elecciones generales de abril, pero el batacazo de Cs en las urnas convocadas en noviembre gira las expectativas. En Ciudadanos han debatido mucho sobre las consecuencias de su «No» al España Suma de las elecciones de noviembre, y esto influye también en el cambio de estrategia. Pero los contextos no tienen nada que ver, aunque la operación se siga presentando como un «golpe» dirigido a rearmar al constitucionalismo. Las últimas elecciones dejan un escenario en el que tendrá que dilucidarse como quedan los reequilibrios en la izquierda y de qué manera se resuelve la competición por el voto dentro de la derecha y si Cs es capaz de sobrevivir políticamente a la crisis de escaños y de identidad. De momento, a día de hoy no resulta verosímil plantear que la coalición vasca se extrapole a nivel nacional. Pero la política se mueve últimamente a ritmos superacelerados.

Ciudadanos tenía ayer la urgencia de que, aunque el plazo para presentar coaliciones electorales no vence hasta el viernes, hoy se reúne por la tarde el Consejo General del partido, máximo órgano entre congresos, y en su orden del día incluye la aprobación de las coaliciones electorales, en el caso de que llegasen a materializarse. En la negociación ha entrado el nombre de la coalición vasca y los puestos en las listas. Cs no tiene problemas porque carece de estructura de partido en el País vasco y tampoco tiene figuras representativas. Pero éste no es el caso del PP vasco. Las decisiones de Génova sí interfieren en la estabilidad y los equilibrios internos dentro de su organización regional.