El viaje en jet de Sánchez equivale a cortar 15 árboles

Alquiló un avión privado para participar en un acto de partido en Santiago de Compostela

Predicar con el ejemplo no se le da bien al presidente Pedro Sánchez. Este fin de semana utilizó un jet privado para desplazarse hasta Santiago de Compostela para participar en el acto de presentación de Gonzalo Caballero como candidato a la presidencia de la Xunta de Galicia. Su aterrizaje en el aeropuerto gallego no pasó inadvertido ya que en la pista de aterrizaje del aeródromo esperaba al secretario general del PSOE una decena de coches y una pareja de motoristas de la Guardia Civil.

No es la primera vez que recurre a este tipo de transporte. Ya lo hizo en las campañas del 28 de abril y del 10 de noviembre. De hecho, fuentes del PSOE confirmaron a LA RAZÓN que Sánchez viajó en calidad de secretario general de la formación, por lo que su alquiler corre a cargo del partido y, añadieron, que durante la campaña electoral ya recurrió a este medio de transporte.

Sin embargo, ahora su utilización se produce después de que Sánchez se haya erigido como adalid del medio ambiente y la transición ecológica. Tomando como base los cálculos de la pagina web CeroCO2, la huella medioambiental de su desplazamiento sería de 0,4 toneladas de CO2, por ida y vuelta a la capital gallega, situada a 487 kilómetros de Madrid. Además, hay que añadir el desplazamiento de los diez vehículos que le recogieron en el aeropuerto hasta el polideportivo multiusos Fontes do Sar donde se celebró el mitín de partido. Se encuentra a 13,6 kilómetros de distancia, lo que supone una huella medioambiental de 0,0998 toneladas de CO2, cantidad que al multiplicarse por diez sumaría 0,0998. En total, la huella medioambiental del presidente y su comitiva alcanzó las 0,4998 toneladas de CO2. Si el presidente Sánchez hubiera usado el tren, transporte al que se ha referido en más de una ocasión como el más ecológico, su huella hubiera sido de solo 0,08244 toneladas de CO2, un 83,5% menos que Por lo tanto, para compensar su huella debería plantar 15 árboles, según los cálculos de la Fundación Aquae, que cifra en tres árboles por cada 100 km recorridos en avión.