Algunos etarras pretenden pagar a un euro al mes lo que deben a las víctimas

El perdón y la colaboración con la Justicia están descartados

Un euro al mes. No es mucho dinero. Pero es una forma de “demostrar” que se está dispuesto a pagar las cantidades que los terroristas de ETA deben a las víctimas del terrorismo en concepto de responsabilidad civil subsidiaria. Esta “buena voluntad” es la que se esgrime para justificar, entre otras motivaciones, el acercamiento de los reclusos a cárceles próximas al País Vasco y, desde ayer, a centros de esta Comunidad Autónoma. Como dijo la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), se acabó la política de dispersión.

El proceso de acercamiento de los internos que, más pronto que tarde, según expertos consultados por LA RAZÓN, concluirá con la puesta en libertad de todos ellos mediante la utilización de las distintas fórmulas legales, dio ayer un paso de gigante (para los etarras) con el traslado de Sebastián Echániz Alcorta a la Sección Abierta del Centro Penitenciario de San Sebastián; de Jesús María Martín Hernando a la Sección Abierta del Centro Penitenciario de Bilbao; y de Oier Urrutia González a la Sección Abierta del Centro Penitenciario de Álava.

En el caso de Echániz, se dice que ya está pagando las cantidades que debe por su responsabilidad con las víctimas, pero se omite la cantidad; Martín, no ha empezado, pero está dispuesto; y el tercero, no debe nada.

Según han informado fuentes antiterroristas, algunos de los terroristas que ya pagan las cantidades en concepto de responsabilidad civil lo hacen con cargo al peculio (hasta 80 euros semanales) que reciben en prisión y lo que aportan es puramente significativo, cantidades muy pequeñas.

De esta manera, completan lo que se ha dado en denominar la aceptación de la legalidad penitenciaria a la que acompañan lo que, según las notas oficiales, es un “lamento” por el dolor causado.

Es decir, un euro al mes (para el caso en que se dé esta circunstancia), un lamento (que no perdón a las víctimas) y una nula colaboración con la Justicia para esclarecer los más de 200 atentados cuya autoría se desconoce.

El proceso, la llamada “vía Sortu”, es un éxito relativo para Arnaldo Otegui y los suyos ya que tiene enfrente a una serie de reclusos que no están dispuestos a pasar por el aro. Consideran que si, estuvieron en ETA, no fue para terminar así sino para lograr la independencia del País Vasco, convertirla en una república socialista y salir de la cárcel mediante una nueva amnistía.

Entre unos y otros están las víctimas, que, según las citadas fuentes, contemplan atónitas y con un profundo malestar todo lo que está ocurriendo.

Y no es para menos. ¿Cuántos días, meses, años...tardará un terrorista en pagar lo que debe si paga un euro, o cinco o diez...al mes?; y, de paso, no les pide perdón ni colabora con los tribunales de Justicia.