Eugenio Delgado, el asesino que imitaba a “El Chicle”

El autor confeso del crimen de Manuela Chavero sigue el patrón del asesino de Diana Quer para su defensa. Estos son los paralelismos entre los dos casos

Dicen que está obsesionado con la prisión permanente revisable y con otro asesino con el que, al parecer se siente reflejado. Eugenio Delgado, el autor confeso de la desaparición de Manuela Chavero, tiene muy presente a José Enrique Abuín, «El Chicle», condenado a finales del año pasado por la agresión sexual y asesinato de Diana Quer. Tanto es así que hasta se atreve a hablar de él con los investigadores de la Guardia Civil que, desde que le detuvieron el pasado día 17, no se han separado de él un minuto. Durante las numerosas y larguísimas inspecciones oculares practicadas en su vivienda –donde se habría cometido el crimen– y en las fincas de su propiedad, que se prolongaron incluso después de que el titular del juzgado de Instrucción número 1 de Zafra, Pedro Macías Montes, le enviara a prisión provisional el pasado domingo, Delgado ha «bajado la guardia» en ocasiones muy puntuales. Y ha sido para hacer referencia a Abuín y a cuestiones técnicas como, por ejemplo, cuánto tiempo pueden durar los restos de semen en un cuerpo. «Eso mucho, quince años por lo menos», le contestó un agente tratando de que confesara algo más. Delgado se quedo serio, pálido, ante esa contestación que, desgraciadamente, no es cierta.

Verano de 2016

Los investigadores sospechan que podría haberse asesorado con un abogado al sospechar que le acabarían cogiendo y habría seguido de cerca el proceso judicial de «El Chicle» para poder «corregir» algunos aspectos de su defensa. Es cierto que el crimen de Manuela Chavero siempre caminó a la sombra del de Diana Quer y muchos criticaron en su día el «despliegue de medios» para encontrar a la joven madrileña desaparecida en A Pobra do Caramiñal mientras que en Monesterio (Badajoz) tenían la sensación de que no se buscaba con la misma intensidad a su vecina. Los dos crímenes se produjeron muy próximos en el tiempo: el verano de 2016. Si la desaparición de Manoli, como todos la conocían en el pueblo, se produjo la madrugada del 5 de julio, a Diana se la llevaron a la fuerza un mes y medio más tarde a 800 kilómetros de allí, en Galicia. Aunque Abuín abordó a una desconocida por la calle (la escogió al azar por su aspecto físico) y Delgado conocía de toda la vida a su víctima, el modus operandi de ambos guarda ciertos paralelismos.

El hueso hioides

«El Chicle» se llevó a su presa a un lugar donde él se sentía cómodo, forzó sexualmente a su víctima, la estranguló con una brida rompiéndole el hueso hioides, se deshizo del cadáver tirándola a un pozo, arrojó su ropa a contenedores y regresó a la escena del crimen para asegurarse de que el cuerpo no emergería más. A pesar de que el cadáver de Diana no estaba en las mejores condiciones para que los forenses determinaran con facilidad si había sufrido o no una agresión sexual previa al asesinato –que abocaría al acusado a la prisión permanente– el proceso de saponificación que sufrió el cadáver de la madrileña tras permanecer casi 500 días sumergido, fue beneficioso en el sentido de que permitió saber la causa de la muerte de la chica (rotura del hueso hioides por estrangulamiento). Pues el famoso hueso vuelve a salir a relucir ahora en el caso de Chavero aunque, en esta ocasión, es probable que los forenses ni siquiera puedan determinar cómo murió la extremeña.

También falta el atlas

Durante el proceso del levantamiento del cadáver (solo quedaban restos óseos) no se ha encontrado el hueso atlas, que une la cabeza con el cuello, ni tampoco habría aparecido el hioides. Según la criminóloga Beatriz de Vicente, el atlas no es «necesariamente determinante» para establecer la causa de la muerte como sí lo sería el hioides. La rotura de este pequeño hueso (un semicírculo situado encima de la laringe) suele ser causa de estrangulamiento en las muertes de etiología violenta. En este caso sí es dramático que no aparezca porque, en el caso de que esta fuera la causa de la muerte de Manuela, no se podrá determinar científicamente.

Un hueso que se desintegra

El forense José Cabrera asegura que, con el paso de los años y las condiciones en las que ha estado enterrado el cadáver, es fácil que se haya desintegrado. «En algunas personas ni siquiera es hueso, es mero cartílago, y después de tanto tiempo bajo tierra puede haber desaparecido por el hongo o el gusano de turno». Comparando el estado de los cadáveres de Chavero y Quer, el forense asegura que «el proceso de conservación en agua es mejor porque saponifica el cuerpo y queda una forma. Además, no hay tantos microorganismos como en la tierra». Cabrera es pesimista con respecto a la autopsia que podrán realizar al cuerpo de Chavero en el Instituto de Medicina Legal de Badajoz.

Sin determinar la causa de la muerte

«A menos que el cráneo tenga alguna fisura que corresponda con un posible golpe, o la escotadura de un cuchillo en una costilla, de ahí no van a poder sacar nada». Porque no es habitual, según el forense que, si se hubiera producido un degüello, deje marca en una vértebra. Y si determinar la causa de la muerte para desmontar la tesis de Eugenio, acreditar que se produjo una agresión sexual tampoco parece que vaya a ser posible mediante la ciencia y los investigadores van a tener que acumular indicios para acusar a Delgado. Porque no hay otro motivo más que el sexual por el que la engañara para que Manuela entrara en su casa. Tras (presuntamente) agredirla sexualmente y matarla se deshizo del cuerpo envolviéndolo previamente en una sábana y una toalla que sí aparecieron (las telas ya carcomidas por el tiempo) en la finca donde la enterró.

Ropa quemada

Pero ¿por qué no hay restos de la ropa de Chavero? Él no da ninguna explicación a por qué la enterró desnuda y tampoco cabe otra opción que para intentar violarla. Al igual que hizo «El Chicle» tirando la ropa de Diana a unos contenedores de un pueblo cercano, el asesino de Chavero asegura haber quemado las prendas. Y hay otro dato inquietante en la similitud de ambos casos. Una entomóloga explicó en el juicio de Abuín que el cuerpo de Diana había estado al menos 20 días flotando por el tipo de insectos que presentaba el cadáver, lo que pudo acreditar que «El Chicle» regresó a la escena del crimen para asegurarse de que estaba bien oculta: no lo estaba y por eso la lastró y hundió. Ahora, se investiga si Delgado volvió a la finca donde enterró a Chavero (la tapó con piedras que cogió con la pala de su tractor) y vio que la cabeza no estaba del todo bien tapada. El trabajo de la UCO de la Guardia Civil en este crimen ha sido muy complejo, como también lo será demostrar que agredió y asesinó a su vecina. La familia de la víctima, al menos, ya sabe quién es el asesino y pronto tendrá los restos de Manoli.

El chico que buscaba sexo en Badoo

La Unidad de Análisis de la Conducta de la Guardia Civil investiga las aplicaciones para ligar en las que estaba apuntado el presunto asesino de Manuela Chavero. No solo estaba en Badoo y frecuentaba prostíbulos de Sevilla y Badajoz, sino que estaba en una página de Facebook llamada «Sexo en Badajoz», creada para hombres «hartos de no encontrar manera de desfogarse»; es decir, chicos frustrados por no poder satisfacer sus necesidades sexuales. La Guardia Civil ya lleva tiempo investigando su forma de relacionarse con las mujeres y de hecho en el pueblo habían recibido quejas porque Delgado se subía a los tejados para ver a chicas en las piscinas. Un comportamiento obsesivo con las mujeres que no le prestaban atención y que llegó a su punto álgido cuando engañó a su vecina para que fuera a su casa con la excusa de devolverle una cuna.