Los agitadores de Madrid culpan a los periodistas del fracaso de la concentración del sábado

Fue el dispositivo policial preventivo el que evitó que se produjeran nuevas alteraciones del orden público

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El fracaso de la convocatoria del pasado sábado en Madrid por parte de la extrema izquierda y antisistema en Madrid, ha dolido a sus organizadores, entre los que se encuentra el Movimiento Antirrepresivo (MAR), que culpan a los periodistas del fiasco.

En uno de sus panfletos, divulgado a través de las redes sociales, consideran que diversos medios de comunicación, entre los que citan a LA RAZÓN, de “guerra psicológica para expandir el terror” por medio de “mentiras y graves acusaciones”.

No obstante, reconocen que el despliegue policial preventivo, mediante la identificación de los asistentes a la concentración de la Plaza del Callao, evitó que pudieran ejercer “su libertad de expresión y manifestación”.

La realidad es que dicho dispositivo se debía a la necesidad de evitar las graves alteraciones de orden público provocadas el miércoles anterior, con daños a los agentes de la Policía Nacional, mobiliario urbano, comercios, etcétera, así como los subsiguientes saqueos.

Tras la concentración del sábado, fueron detenidos cinco individuos que pretendían quemar unos contenedores. Tenían antecedentes por allanamiento de morada; robo con fuerza en las cosas; daños y desórdenes públicos; violencia en el ámbito familiar; amenazas; daños en vehículos; delitos contra la salud pública; lesiones y hurto.

El MAR ha convocado una asamblea en uno de los centros “okupados” de Madrid para hacer una valoración de lo ocurrido y de la actuación de los medios de comunicación, que se limitaron a informar de lo que ocurría y de las citadas alteraciones del orden público. No se descartan, según fuentes solventes, nuevas convocatorias, aunque han comprobado que su capacidad de movilización es mucho menor que la que se está produciendo en Cataluña.

La estrategia de presionar al Gobierno mediante movilizaciones violentas en la calle, que en Cataluña tiene por objeto lograr que se forma un Gobierno que se marque como objetivo una nueva declaración de independencia-referéndum, ha fracasado en Madrid después de que el sector socialista del Ejecutivo, pese a unas primeras dudas, se posicionara claramente en contra de los disturbios y de los ataques y agresiones a los agentes de las Fuerzas de Seguridad.