ERC y PNV auguran larga vida a Sánchez

La mejoría económica obliga a la oposición a convertir la cuestión nacional en el eje de su estrategia política

El portavoz del PNV, Aitor Esteban (i); y el portavoz de Esquerra Republicana (ERC), Gabriel Rufián, en el Congreso
El portavoz del PNV, Aitor Esteban (i); y el portavoz de Esquerra Republicana (ERC), Gabriel Rufián, en el CongresoEUROPA PRESS/E. Parra. POOL Europa Press

La política española es ciclotímica. En unas semanas pasa de dar por enterrado al Gobierno a pronosticar estabilidad y una Legislatura que terminará en plazo. Los indultos a los líderes independentistas han provocado el último cambio de estado de ánimo en un clima post pandémico. En el que los gurús de la economía están obligando a modificar sobre la marcha las estrategias de partido para acompasarlas al supuesto ritmo del espectacular crecimiento que anuncian para los dos próximos años.

ERC y PNV auguran ahora larga vida al Gobierno de Sánchez. Semanas atrás, los mismos interlocutores se inclinaban por el adelanto electoral porque así el líder del PSOE se evitaría tener que asumir el desgaste de los ajustes. Reformas y ajustes vendrán, pero Moncloa confía en que la «mesa de diálogo» entre el Gobierno de Sánchez y la Generalitat sea el bálsamo que les garantice estabilidad y la mayoría parlamentaria, incluso hasta para entregarle a Europa lo que pida a cambio de los fondos.

La «mesa de diálogo» echará a andar sin que nadie tenga claro cuál es el objetivo final. Sí hay acuerdo entre el PSOE y ERC en que les conviene que se alargue en el tiempo para que, aunque sólo sea por agotamiento del adversario, rentabilicen en beneficio propio ese marco de negociación, incluso en el caso probable de que no haya acuerdos de entidad.

El Gobierno está obligado a darle contenido, y ERC a utilizarla como escenario desde el que dar codazos al partido de Carles Puigdemont. La alianza entre ERC y PSOE llega incluso a concertar las decisiones para hacer sombra a Puigdemont y alejarle todo lo posible de la escena catalana. No hay mejor pegamento que la perspectiva de trabajar juntos para garantizarse la continuidad en el poder, y de esto es de lo que realmente va el pacto, de blindar a ERC en la Generalitat, y a Sánchez en Moncloa.

Los dos aliados se sentarán en la mesa sin saber cómo van a poder terminar esta arriesgada jugada política. Y hay hasta quien sugiere que podría llegar a plantearse una reforma constitucional, que una vez pactada, aunque no tengan los votos para ejecutarla, luego serviría para confrontarla con la derecha.

De momento, en esta política cortoplacista y ciclotímica, hoy la sensación dominante es que PNV y ERC dejarán a Sánchez agotar la Legislatura, siempre que el Gobierno consiga que los de Oriol Junqueras le permitan alargar el tiempo de la «mesa» sin colocar encima de ella cesiones que el PSOE no puede digerir, ni siquiera a cambio de garantizarse la continuidad de Sánchez en Moncloa.

En la oposición, el cambio de estrategia es obligado. Y lo hacen con dudas porque los precedentes señalan que no está nada claro que el tema territorial y Cataluña sean garantía de victoria electoral para el centro derecha. El PP hubiera estado más cómodo si el debate de los próximos meses estuviera centrado únicamente en la economía: ahí sí se sienten seguros y con capacidad de movilizar al electorado del centro. Si la bandera es España, hasta ministros del Gobierno de Rajoy y de Aznar aseguran que la economía es un valor seguro para el PP, pero no el debate territorial. «Las elecciones se ganan con la economía, no con el lema de que España se rompe».

Sánchez está en ganar tiempo y en condicionar a sus aliados con los fondos. Tan seguro empieza a verse en la política del corto plazo que el Gobierno prepara los Presupuestos del próximo año, porque ahora sí se ve en condiciones de aprobarlos, y serían su pase definitivo para tranquilizar a Europa y garantizar llevar a término la Legislatura.

Mientras, en el PP debaten cómo movilizar al constitucionalismo y a la sociedad civil sin que los beneficios de esa movilización se los apunte Vox en su cuenta de resultados. «Hay que hablar de república y federalismo, porque es a lo que nos lleva esto, pero hay que hacerlo bien para que no acabemos siendo nosotros los que activemos a un electorado de izquierda hasta ahora bastante desmovilizado como se vio en Madrid», comentan en el PP.