Casado carga contra Sánchez: “Nadie debe descoser la reconciliación que sellaron nuestros padres y abuelos”

En el tercer aniversario de la llegada a la presidencia del partido reivindica un PP “reformista” donde caben desde los liberales a los socialdemócratas desencantados y se erige como única alternativa

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Tres años después desde que Pablo Casado tomara el relevo al frente del PP, ha reunido a su Junta Directiva del partido en Gredos (Ávila) desde donde ha rendido homenaje a los valores de la Transición. Allí, subrayó que el partido ha recorrido “una travesía en el desierto uniendo a todo el partido, consolidando nuestro poder territorial y recuperando la hegemonía del espacio electoral del centro derecha, para alzarnos como alternativa ganadora”.

El líder del PP subrayó lo que fueron las cinco líneas de actuación que propuso hace tres años para recuperar la confianza de los españoles: Seguridad para todos, potenciar la economía de libre mercado y proteger la igualdad de oportunidades, la familia, la vida y la sociedad del bienestar. Al tiempo, ha agradecido la labor de la Dirección Nacional, de los presidentes autonómicos, provinciales y locales, de los parlamentarios, concejales y alcaldes, y, sobre todo, de los afiliados.

Preparados

Casado ha reivindicado al PP como un partido “reformista”, liberal y “la única alternativa” capaz de derrotar al Gobierno de Pedro Sánchez. “Nuestro reformismo es contra la crisis, pero sobre todo es a favor del Estado de derecho y de un modelo de sociedad popio que define una relación entre el ciudadano y los poderes públicos basada en la libertad, la transparencia y el respeto a la ley”, apuntó.

Para el líder de los populares el partido ya está en la línea de salida para llegar a La Moncloa. “Estamos ya en condiciones de volver a ganar las elecciones generales, no para empatar ni heredar este desastre. No vamos a defraudar a nadie. Y, destacó que “a pesar de todas las dificultades que hemos atravesado, hemos demostrado que somos muy fuertes y muy importantes para España”, dijo.

Además, se mostró convencido de que “Sánchez ya es el pasado, aunque aún no lo sepa” y, si no se da cuenta, le instó a dejar de “malversar” con el CIS y a que le pregunte a los españoles en las urnas porque “ellos se lo aclararán”. De nuevo, hizo alusión a su agenda reformista, que se traduce en “un traspaso de poderes desde el Estado a la sociedad”.

Reivindicar el centro

El líder del PP aseguró que dirige un partido que se ha mantenido con el “pulso firme, sin dejarse presionar por nada ni nadie, defendiendo nuestros principios y valores de siempre, reconstruyendo la casa común del centro derecha”en la que dijo que “caben los liberales, los conservadores, los humanistas y hasta los socialdemócratas traicionados por el sanchismo”. “Nosotros creemos en la libertad y en la igualdad, que se hermanan en la idea de ciudadanía”, dijo.

Ley de Memoria

También se refirió a la llamada Ley de Memoria Democrática un día depués de que fuera aprobada y, desde Gredos (Ávila), ensalzó los valores de la Transición y de quienes se dieron cita allí, “depositarios de un caudal inmenso de esperanza. La de toda una nación que entendía que la reconciliación era un camino hacia el futuro”. Al tiempo que ha pedido que “nadie debe desenterrar viejas heridas, ni descoser la reconciliación que sellaron nuestros padres y abuelos”, y “menos por una irresponsable interés de dividir a la sociedad para intentar polarizarla electoralmente”, dijo. Recordó la Transición de la que dijo “no fue el triunfo de ninguna ideología sobre otra, sino la ambición de conquistar una meta conjunta en la que unos y otros nos reconocemos un espacio de convivencia”.

“Nos sentimos orgullosos herederos de ese legado extraordinario, el de la Transición y la Constitución, que ahora quieren dilapidar”, apuntó.

Intereses de Sánchez

Arremetió contra Pedro Sánchez de quien dijo “se entiende solo bien con los comunistas, los independentistas y los batasunos, porque piensan solo en su propio interés y, por tanto, se venden no al pacto, sino al trueque, como si el Estado fuera un gran zoco”. Además, subrayó que el presidente del Gobierno “aceptó ser el mascarón de proa en el buque pirata de la antipolítica. Una embarcación en la que el nacionalismo llevaba el timón y al que Podemos echaba amarras, pero ahora es un barco fantasma a la deriva, esperando la próxima tormenta electoral que lo desfondará” y lamentó que siga sin aceptar los pactos de Estado que le ha propuesto a lo largo de estos tres años. “Con nosotros nunca querrá entenderse porque nosotros no queremos nada para nuestro propio beneficio”.

Casado criticó que el presidente nunca haya visto la crisis como un problema nacional sino como una oportunidad personal para medrar y aferrarse al poder. “Ninguna oposición ha tenido en Europa un Gobierno tan radicalizado, tan obsesionado por el poder y tan poco dispuesto al acuerdo”, dijo.