Denostados

De Pujol a Isabel Pantoja; de Rato a De la Cierva: diez figuras despojadas de honores en España

Un recorrido por varias personalidades que gozaron de prestigio social y acabaron perdiendo el reconocimiento institucional

Isabel Pantoja recibe la medalla de oro de la Junta de Andalucía de manos de Manuel Chaves en 2002
Isabel Pantoja recibe la medalla de oro de la Junta de Andalucía de manos de Manuel Chaves en 2002larazon

Los reconocimientos en vida tienen un problema: uno no sabe cómo va evolucionar la biografía del reconocido y, por tanto, una distinción al homenajeado puede acabar siendo embarazosa. Jordi Pujol tenía todo tipo de honores: el primero y más solemne, el tratamiento de por vida de Molt Honorable, pero también otros como la medalla de oro de la Generalitat e incluso una estatua en Premià de Dalt.

De todo aquello Pujol ya no tiene nada. Del tratamiento de Molt Honorable quedó despojado, la medalla de oro la tuvo que devolver y la estatua fue vandalizada, primero, y luego retirada. Todo ocurrió después de confesar que que había ocultado a Hacienda una fortuna en Andorra. A partir de ahí, Pujol comenzó a ser un personaje repudiado y experimentó a una especie de entierro civil. No hay rastro de decenas de placas conmemorativas que llevaban su nombre a lo largo y ancho de toda la geografía catalana, ni tampoco hay oficina del expresident a cargo del presupuesto público, ni chófer, ni sueldo vitalicio.

GRA054 QUERALBS (GIRONA), 16/08/2014.- Jordi Pujol, en su residencia veraniega en Queralbs (Girona), poco después de confesar en una carta el 25 de julio de 2014 que su familia había tenido durante 34 años cuentas en paraísos fiscales procedentes de la herencia de su padre, el banquero vinculado al mercado de divisas Florenci Pujol. EFE/Robin Townsend
GRA054 QUERALBS (GIRONA), 16/08/2014.- Jordi Pujol, en su residencia veraniega en Queralbs (Girona), poco después de confesar en una carta el 25 de julio de 2014 que su familia había tenido durante 34 años cuentas en paraísos fiscales procedentes de la herencia de su padre, el banquero vinculado al mercado de divisas Florenci Pujol. EFE/Robin TownsendlarazonAgencia EFE

Se pronosticó durante años que Pujol acabaría dando el nombre al aeropuerto de El Prat —uno de los mayores reconocimiento que se hacen a las grandes figuras en todos los países— pero el prestigio del líder nacionalista acabó en un barranco después de admitir fraude fiscal. Por si fuera poco, la Justicia también consideró probado que su partido, Convergència, había cobrado 6,6 millones de euros en comisiones ilegales por la adjudicación de obra pública. No es extraño que hoy el aeropuerto se llame El Prat - Josep Tarradellas ni que Convergència ha desaparecido.

Lo ocurrido con Pujol explica por sí solo por qué se tiende a rendir tributos a los muertos (y no a los vivos). Al fin y al cabo, su trayectoria ya está escrita y ya no hay disgustos que esperar. Los vivos, está claro, son más imprevisibles. Pero el caso de Pujol, ese auge y caída, no es nu mucho menos aislado. Otros también tuvieron prestigiosos títulos honoríficos y acabaron sin ellos. Otros también fueron figuras respetadas y respetables, pero acabaron desfigurados. “La pelota no se mancha”, decía Maradona después de sus excesos y delitos. ¿Y el honor?

Isabel Pantoja

El año 2002, la Junta de Andalucía distinguió a Isabel Pantoja con la medalla de oro de la comunidad para reconocer su labor artística que, según subrayó el ejecutivo autonómico, “ha llevado el nombre de Andalucía a cualquier rincón del mundo”. Doce años después, en 2014, el gobierno andaluz revocó este reconocimiento después de que la Justicia la condenara a dos años de prisión y al pago de una al pago de una multa de 1,1 millones de euros por blanqueo de capitales en el marco del caso Malaya. De esta manera, fue despojada de honores aunque Isabel Pantoja se negó a devolver físicamente la medalla a la Junta.

Rodrigo Rato

El Ayuntamiento de Viveiro (Lugo) entregó el título de hijo adoptivo en el año 2000 a Rodrigo Rato, por entonces vicepresidente económico del Gobierno en plena expansión de la riqueza nacional. Rato tuvo en Viveiro su lugar de veraneo debido al arraigo de su entonces esposa y fue ensalzado por Fraga como “un excelente embajador” de la tierra. Rato no solo fue vicepresidente, sino que también llegó a dirigir el Fondo Monetario Internacional. Pero su paso, a continuación, por Bankia fue bochornoso y acabó condenado a 4 años y medio de cárcel por el caso de las tarjetas black.

Rato no solo perdió la condición de hijo adoptivo en Viveiro, sino también en Gijón, donde también tenía este reconocimiento. La pérdida de honores no acabó aquí, puesto que la Universidad de Alicante y la Universidad Rey Juan Carlostambién le retiraron su distinción de doctor honoris causa.

Juan de la Cierva

El murciano Juan de la Cierva está considerado el inventor del autogiro y completó el primer vuelo con este aparato el 9 de enero de 1923. Muchos años después de la proeza, la comisión técnica de memoria histórica creada en el Ayuntamiento de Coslada (Madrid) elaboró una lista de vestigios relacionados con la dictadora o sus «promotores» o «colaboradores» y aconsejó la retirada de una calle dedicada a De la Cierva al considerarlo como tal. “Fue un colaborador de Franco, sin cuya ayuda es posible que no se hubiera producido la Guerra”, concluyó la comisión antes de que este ayuntamiento resolviera la retirada de su calle.

El ingeniero murciano Juan de la Cierva posa con el autogiro que le dio fama mundial
El ingeniero murciano Juan de la Cierva posa con el autogiro que le dio fama mundialfotoLa Razón

No acaban ahí las iniciativas para borrar los reconocimientos a De la Cierva. Desde 2001, el ministerio de Educación y Ciencia de España otorgaba el Premio Nacional de Investigación Juan de la Cierva, pero el año pasado se acabó con él al amparo de la ley de Memoria Histórica. Fomento también vetó que el ingeniero diera nombre al aeropuerto de Murcia basándose en un informe que se encargó en enero al historiador Ángel Viñas en el que se concluía que De la Cierva “formó parte de un pequeño grupo de conspiradores, monárquicos, británicos y españoles contra la República”.

José María Pemán

Periodista, escritor, dramaturgo y poeta gaditano, José María Pemán fue nombrado hijo predilecto de Cádiz en agosto de 1955. El ayuntamiento de Cádiz, dirigido por José María González “Kichi”, acabó por revocar este renocimiento en 2021 con el argumento de que había participado “de forma activa” en el alzamiento de 1936 y subrayando que su papel en el régimen franquista era un hecho “incuestionable”, puesto que fue protagonista a la hora de elaborar la retórica del régimen y su ideario. La familia de Pemán protestó, a través de su hijo, por la iniciativa del ayuntamiento: “Mi padre, ante todo, era monárquico, católico y de ideología de derechas. ¿En qué bando iba a estar en esta época? ¿Con los comunistas?”

Mario Conde

Fue modelo del éxito empresarial después de una carrera académica absolutamente brillante. Alcanzó la cumbre del poder financiero en España como presidente de Banesto con solo 39 años y la Universidad Complutense lo distinguió con el título de doctor honoris causa en el año 1993 durante un acto presidido por el mismísimo Rey. Pero las graves imputaciones de delito de fraude contra la Hacienda pública acabaron determinando a la Complutense a retirarle esta distinción.

Manuel Fraga

El Ayuntamiento de A Coruña decidió retirar el año 2019 el título de hijo adoptivo a Manuel Fraga por haberlo obtenido en 1968 siendo ministro de Información y Turismo con el gobierno de Franco. La decisión no solo decepcionó al PP por “sectaria”, sino también al histórico alcalde socialista de la ciudad herculina, Francisco Vázquez: “Es una auténtica vergüenza retirarle este título a Manuel Fraga Iribarne, quien tanto hizo por la reconciliación de este país”.

Infanta Cristina

Barcelona aprobó en 2016 retirar la Medalla de Oro de la ciudad a la infanta Cristina en pleno escándalo por el caso Nóos que afectaba particularmente a su entonces pareja, Iñaki Urdangarin. La Infanta Cristina fue distinguida con esta medalla en el año de su boda en la ciudad condal, en 1997, siendo alcalde de Barcelona Pasqual Maragall, quien destacó que la infanta “representa el carácter de la ciudad” y “simboliza la estimación mutua entre Barcelona y la Corona”.

La de 2016 fue la primera vez que el ayuntamiento de Barcelona retiró su máxima distinción municipal, que argumentó la medida por la “suma de escándalos que ha salpicado a la monarquía en los últimos años, el desprestigio de la institución y la falta de sensibilidad de la Corona hacia el proceso soberanista”.

Gerardo Díaz Ferran

Gerardo Díaz Ferrán, al inicio del juicio en la Audiencia Nacional por un delito contra la Hacienda Pública tras comprar Aerolíneas Argentinas en 2001.
Gerardo Díaz Ferrán, al inicio del juicio en la Audiencia Nacional por un delito contra la Hacienda Pública tras comprar Aerolíneas Argentinas en 2001.larazon

El actual Ministerio de Trabajo contempla desde hace un tiempo retirar al que fuera presidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán la medalla al Mérito que le fue concedida en 1999, aunque todavía no lo ha materializado. Quien sí que despojó de honores a Díaz Ferrán, condenado a dos años de cárcel por un delito continuado de apropiación indebidacometido al apropiarse de 4,4 millones de euros de clientes que nunca llegaron a disfrutar los viajes que tenían contratados con el Grupo Marsansa. La Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche (Alicante) le retiró su honoris causa.

Fernando Simón

El caso de Fernando Simón es muy distinto a cualquiera de los anteriores. El epidemiólogo que lideró, junto al ministro Salvador Illa, los momentos más duros de la pandemia, lo tenía todo para ser distinguido como hijo predilecto de la ciudad de Zaragoza, puesto que la junta de portavoces municipal incluso había anunciado un comunicado en este sentido. Pero al cabo de poco, PP, Ciudadanos y Vox se desmarcaron de la decisión y la propuesta acabó en cenizas.