Sánchez pone fecha a las generales: enero de 2024

El presidente garantiza la estabilidad de la legislatura y que se extenderá hasta que acabe la presidencia de turno de España en la UE, prevista para el último semestre del próximo año

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visita el stand de Iberdrola en la Expo de Dubái
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visita el stand de Iberdrola en la Expo de Dubái FOTO: IBERDROLA IBERDROLA

Alfonso Fernández Mañueco (Castilla y León) y Juanma Moreno (Andalucía) no son los únicos que pasan las hojas del calendario valorando el momento más propicio para convocar elecciones. En Moncloa llevan meses barajando los diferentes escenarios que se abren para convocar las próximas generales. Desde el Gobierno mantienen su vocación de que agotarán la legislatura, un cumplimiento del mandato que volvió a reiterar el presidente Pedro Sánchez ayer desde Dubái. Sin embargo, en sus declaraciones introdujo un matiz capital, que en privado siempre se ha pesado en la decisión, pero que nunca hasta ahora se había verbalizado con claridad en público, y que llevaría la convocatoria hasta principios de 2024.

El objetivo es rentabilizar la presidencia rotatoria de la Unión Europea que ostentará España en el último semestre de 2023 y que supondrá un importante escaparate no solo para el país, también para su presidente. En el Ejecutivo ven incompatible celebrar unas elecciones nacionales en pleno ejercicio de este mandato, lo que les daría –además– una ventaja competitiva respecto a sus rivales por la exposición de Pedro Sánchez con el respaldo del resto de líderes europeos. A pesar de que las anteriores elecciones fueron el 10 de noviembre, el presidente podría retrasar la convocatoria hasta dos meses en base a la interpretación de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General (LOREG), según la cual los cuatro años de legislatura comienzan a partir de la sesión de investidura, concretamente la de Sánchez se celebró el 7 de enero de 2019. «El Gobierno tiene como propósito, como objetivo, como determinación, culminar su legislatura una vez termine la presidencia española de la UE en 2023», dijo ayer Sánchez.

En el Gobierno necesitan ganar tiempo. Moncloa ha fiado a la recuperación económica sus opciones de revalidar el poder. Una recuperación que no se está materializando a la velocidad que el Ejecutivo esperaba y que, con las expectativas generadas y frustradas, está comenzando a prender la chispa de la contestación social en las calles. En el Gabinete también están volcados en recuperar la «normalidad institucional», porque consideran que solo en un contexto de estabilidad se podrá desarrollar plenamente la recuperación económica. Y las elecciones son un importante factor de desestabilización. En este sentido, Sánchez aseguró que la «estabilidad de la legislatura está garantizada», a pesar de que la votación en el Congreso de la reforma laboral suponga un cambio de socios a mitad de mandato.

En su comparecencia ante los medios, Sánchez reivindicó una nueva manera de gobernar, contraponiéndola al modelo del Partido Popular. Y lo hizo apoyándose en las nuevas leyes que quiere aprobar en el Congreso de los Diputados en los próximos meses. En las horas clave de la negociación de la reforma laboral, el presidente pidió el mayor apoyo posible para el nuevo marco laboral, «sin descartar ningún voto», en referencia velada a la exclusión de formaciones como Ciudadanos que hizo en su día Yolanda Díaz. En una advertencia directa a sus socios de investidura, que permanecen lejos de avalar la reforma laboral, Sánchez recuperó la experiencia de las elecciones en Portugal, donde las formaciones de izquierdas que «no han contribuido a la estabilidad y han bloqueado la aprobación por ejemplo de los Presupuestos, han salido perjudicadas en este proceso».

Sánchez pidió superar el debate de las tradicionales siglas y conseguir acuerdos evitando las reacciones sociales, «protestas, manifestaciones y huelgas», que han tenido otras reformas laborales en el pasado. «Este es un buen acuerdo para empresarios y para trabajadores. Es un buen acuerdo de país», destacó. El presidente atacó al PP al que criticó por su actitud de «no rotundo». Y se ha preguntado: «¿A quién representan al votar que no, a los trabajadores, a los empresarios?». En la línea del discurso que viene manteniendo hasta ahora, Sánchez alabó «una vez más el sentido de Estado» de los agentes sociales. En este viaje, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha estado acompañando a Sánchez.

Para ensalzar el éxito de la reforma laboral que hoy se debe convalidar en el Congreso, el presidente utilizó los datos de afiliación a la Seguridad Social del mes de enero, que se acababan de publicar unas horas antes. «En el primer mes de vigencia de esta reforma ha aumentado la contratación indefinida», señaló. «Además, es el mejor mes de enero las últimas dos décadas». Y concluyó: «Estamos acertando con este acuerdo».

Desde Moncloa se han concertado en convertir su visita a Dubái en un viaje eminentemente económico. Tradicionalmente son los reyes los que acuden a estas fechas señaladas en las Exposiciones Universales. Sin embargo, la presencia de Don Juan Carlos en Emiratos Árabes ha complicado los planes. Si hubiesen venido los reyes de España a Dubái, una visita del Rey Felipe a su padre, que vive a poco más de 100 kilómetros de la Expo, habría sido controvertida. Y lo mismo hubiese ocurrido si no se hubiera celebrado el encuentro. El viaje del presidente del Gobierno en lugar de los Reyes, se ha explicado desde Moncloa por el carácter empresarial que Emiratos Árabes ha querido dar a esta Exposición Universal. En su primer viaje oficial a Emiratos Árabes, han acompañado al presidente la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.