Rufián se burla de unos policías y desata la polémica: “Miserable, rata, escoria”

El diputado Pablo Cambronero responde al dirigente de ERC: “El enemigo natural de la Policía es el chorizo, ¿a que sí, Rufián?

Gabriel Rufian (ERC) durante la sesión de control al gobierno en el Congreso
Gabriel Rufian (ERC) durante la sesión de control al gobierno en el Congreso FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

Antonio Menéndez, alias “Niño Skin”, uno de los líderes más destacados de los Ultra Sur y con un amplio historial delictivo, se entregó el pasado viernes en una comisaria de Madrid al saber que estaba siendo buscado por varios delitos de lesiones, uno de ellos agravado, y daños en un establecimiento de hostelería en Vigo. Hechos que se produjeron el pasado 2 de abril en Vigo, justo antes de que comenzase el partido que enfrentaba al Celta de Vigo y al Real Madrid.

Una noticia que la Policía Nacional, a través de sus redes sociales, ha querido hacer pública, no con mucho éxito, ya que desde el primer momento eran muchos los que criticaban que el detenido no llevase puestas las esposas. Y es precisamente este hecho el que ha llevado al portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, a mofarse de los agentes, hilando fino.

Apenas cinco palabras, si tenemos en cuenta ese 4, le han bastado a Gabriel Rufián para indignar, una vez más, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que ya venían “calentitos” de la semana anterior. Hay que recordar que hace unos días el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no tuvo reparos en llamar “piolines” y descalificar así a los policías y guardias civiles enviados a Cataluña durante el referéndum ilegal de Cataluña. Hay que recordar que el término “piolines” es utilizado de forma despectiva por los independentistas, con el único objeto de cargar contra los agentes allí desplazados.

Dicho esto, no se sabe bien si Rufián simplemente se mofa del hecho de que el “Niño Skin” no lleve las esposas o va más allá y llega al insulto al no distinguir entre policías y neonazis. Sea cual fuere su intención (ninguna de las dos es buena), su ofensa ya ha tenido respuesta. El sindicato policial JUPOL, siguiendo la misma línea irónica empleada por el dirigente de ERC, se ha ofrecido a ayudarle en las tareas de identificación: “Le ayudamos, será la persona que no porta el chaleco identificativo de Policía Nacional”. Eso sí, también le han recordado aquello que dijo Rufián en 2015 sobre abandonar su escaño en 18 meses y tal.

También desde el Sindicato Unificado de la Policía (SUP) han querido contestar al político catalán:Para ser diputado, creemos que ya debería saber las diferencias. Pero bueno, es usted y entendemos su dificultad severa sobre los conceptos del bien y del mal. Los buenos llevan escrito detrás Policía Nacional”.

No contribuye mucho que un representante político falte al respeto al CNP. Entiendo que para la defensa de tu postura es beneficioso que España arda, aunque no sé si eres consciente de hasta dónde pueden llegar las llamas”, reflexionaba un internauta ante el ataque de Rufián contra los agentes. Sin embargo, son muchos los que en lugar de una reflexión sosegada han tomado la opción más inmediata y han calificado al dirigente catalán de “miserable”, “rata”, “escoria” y “patán”, entre otros muchos.

Aunque si de ironía se trata, el diputado Pablo Cambronero también tira de humor para responder a Rufián. “El enemigo natural de la policía es el chorizo, ¿a que sí, Rufián?

Pero esta actitud provocadora del dirigente de ERC está en plena sintonía con la de su formación. Todavía perdura en la retina de muchos aquel “salvajes” en boca de la diputada catalana Montserrat Bassa. Hacía referente a los agentes de la Policía Nacional de la sede de la Jefatura en Via Laietana de Barcelona, los mismos a los que acusó de torturas durante el referéndum del 1-O. “Les tenemos asco y aversión, les deseamos que se vayan, fuera las fuerzas de ocupación”, insistió una y otra vez. Ataques y ofensas continuadas en el tiempo con el beneplácito del Ejecutivo de Pedro Sánchez, al que preocupa más sacar la legislatura adelante que enmendar la plana a uno de sus socios de Gobierno.