Inmigración

El drama de la inmigración: 6.618 personas murieron intentando alcanzar España en 2023, de ellas 384 menores

Los datos sitúan este año como el más mortífero, con una media de 18 defunciones diarias, estando cerca de triplicar las del anterior

El número de migrantes que alcanza España es cada vez más elevado. El 2023 cerró, según el Ministerio del Interior, con 56.852 llegadas irregulares (un 82,1 más que el año anterior) convirtiéndose en el segundo año con más tráfico migratorio, después de 2018. Sin embargo, aún es más escalofriante la cantidad de personas que muere durante el trayecto. Según «Monitoreo Derecho a la Vida», el balance elaborado por el colectivo Caminando Fronteras, contabiliza un total de 6.618 fallecimientos, entre ellos 363 mujeres y 384 menores, una cifra que está cerca de triplicar la registrada el año anterior (con 2.390 inmigrantes muertos), lo que supone una media de 18 al día.

Estos datos sitúan al 2023 como el año más mortífero desde que la organización comenzó a tener registros, en 2007, y sitúan la ruta canaria a la cabeza de esta tasa de mortalidad. Del total de fallecidos, la gran mayoría, 6.007, murió en la ruta atlántica hasta el archipiélago, mientras que 434 personas perdieron la vida en la ruta argelina del Mediterráneo occidental; 147 migrantes en el Estrecho de Gibraltar y 30, en la ruta de Alborán.

Caminando Fronteras, que publica regularmente las cifras de fallecidos en las travesías que se dirigen hacia España obtenidas a través de las alertas que reciben desde el mar y con la información de familiares y comunidades migrantes, contabilizó 84 embarcaciones que desaparecieron con todas las personas a bordo a lo largo del año pasado. Los meses de octubre (2.370), junio (1.197) y noviembre (1.023) concentran la mayoría de las víctimas.

Entre los fallecidos hay personas originarias de 17 países: Argelia, Bangladesh, Camerún, Costa de Marfil, Gambia, Guinea Conakry, Islas Comores, Mali, Marruecos, Mauritania, Palestina, República Democrática del Congo, Senegal, Siria, Sudán, Túnez y Yemen.

Los datos a situar la ruta canaria, a través del Atlántico, como «la región migratoria más letal del mundo» y ponen el foco en el reciente aumento de salidas desde lugares más lejanos, como Mauritania, Senegal y Gambia.

Sin duda, la reactivación de este canal a partir del mes de junio, fruto de la complicada crisis social, política y económica que comenzó a azotar Senegal, tiene mucho que ver en este terrible incremento. Más de la mitad de las víctimas mortales registradas en su camino a Canarias (3.176) viajaban desde este Estado. Se trata de la zona más peligrosa y mortífera, por lo que el hecho de que se haya intensificado tanto el tráfico de cayucos y pateras que utiliza este camino para acceder a las costas españolas contribuyen al repunte de muertes durante la travesía.

Pateras fantasma

Lamentablemente, las cifras no pueden recoger toda la realidad que se esconde detrás de las personas que pierden la vida durante el arriesgado viaje. Las denominadas «pateras fantasma», embarcaciones precarias que desaparecen durante el trayecto y nadie reclama, hace que muchas otras defunciones no se contabilicen.

La responsable de esta investigación, Helena Maleno, hizo referencia al descuadre de los números. «A pesar de lo terrible de estas cifras, sabemos que son más», manifestó para añadir que, por otra parte, muchas de las tragedias documentadas no se activaron medios de búsquedas y de rescate o, si se hizo, fue con una «tardanza importante» que puso en riesgo la vida de las personas.

Además, achacó el incremento de la mortalidad a la política de control migratorio en la que «se prioriza el control de las fronteras» sobre «el derecho a la vida» y al hecho de que «se ha establecido la omisión del deber de socorro como una práctica». Sostuvo también que a menudo los servicios especializados sólo intervinieron en el momento del rescate a la gente de la embarcación, pero no continuaron con las labores de búsqueda de posibles supervivientes ni la recuperación de cadáveres. Se han incrementado los métodos de búsquedas pasivas en detrimento de la activación de medios propios.

Según su análisis, los acuerdos con los países de origen, como Marruecos, se basan en la externalización de fronteras, lo que lleva a España a «presionar» para que los rescates sean efectuados por estos otros Estados, incluso cuando no disponen de medios suficientes. Por ello, a su juicio, España no dedica todos los recursos de los que dispone: «Si implementáramos los mismos medios que implementamos en cruceros, pesqueros o embarcaciones europeas, esta masacre se reduciría de forma importante», señaló.

También participó en la presentación el activista senegalés Pape Sarr, que criticó que Europa haga «la vista gorda» a la situación política de su país por el interés económico que existe en la zona, «mientras envían a Frontex a apoyar a los guardacostas senegaleses para impedir las salidas de las pateras».