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«Amenacé con matar a Sánchez para quedar de patriota delante de la chica de Vox. Había bebido»

LA RAZÓN accede a los chats y al interrogatorio ante el juez del detenido por planear atacar al presidente.

  • En sus declaraciones ante el juez, Manuel Murillo achacó sus amenazas contra el presidente del Gobierno a la ingesta de alcohol
    En sus declaraciones ante el juez, Manuel Murillo achacó sus amenazas contra el presidente del Gobierno a la ingesta de alcohol

Tiempo de lectura 5 min.

10 de noviembre de 2018. 03:32h

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Nacho Abad .  10/11/2018

El 14 de marzo de este año, una joven afiliada a Vox decidió crear un grupo de Whatsapp denominado «Terrasa por España» en el que agregó a seis personas, además de ella. Los participantes comenzaron pronto a alimentar el chat con noticias y las comentaban. Entre ellos estaba Manuel Murillo, de 63 años, el francotirador detenido por los Mossos d´Esquadra acusado de querer asesinar al presidente Pedro Sánchez. Sin duda él era, junto a la administradora del grupo, el más lenguaraz. Sus ideas y su personalidad comenzaron a destaparse el 18 de julio de este año cuando escribió: «No podemos permitir que humillen al Generalísimo Francisco Franco ni a José Antonio Primo de Rivera. Es una venganza por haber perdido la guerra. Estos mal perdedores cobardes sólo saben ganar la guerra cuando el otro se ha muerto. No tienen cojones ni saben luego cómo llevar un país. No lo voy a consentir. Si es preciso me voy armado y me siento en la tumba de Franco y si se acercan disparo. Él salvó a los españoles, los que somos patriotas y reconocemos lo que hizo. No podemos ser tan cobardes de ahora no defenderlo a él. Si tocan a Franco sugiero que empiece la guerra otra vez por nuestro honor. Patriotas no podemos consentirlo.Y está vez no dejaremos ni a uno». En los siguientes días se suceden los comentarios y Manuel va colgando vídeos inflados de patriotismo, hasta que llega el 1 de agosto: «Tal como va todo casi seguro, presiento que esto acabara mal si alguien no se carga al sánchez y a todos los puigdemones y torras. Los pongo en minúsculas porque para mí son despreciables cobardes y traidores de nuestra patria. Si levantara la cabeza el abuelo materno de Pedro Sánchez que estuvo al lado de Franco le estaría dando de hostias hasta donde no se puede decir. Por haber traicionado todo por lo que luchó su abuelo materno. Ya me gustaría tenerlo un día en el punto de mira».

Ésta es la primera vez en la que verbaliza su deseo de asesinar al presidente del Gobierno de un tiro. Ningún integrante del chat responde a sus soflamas, que continúan durante un buen rato: «No hay que consentir que toquen el Valle de los Caídos por Dios y por España. Para septiembre quiero ver qué pasa con la exhumación del Generalísimo. Si no hacen nada será lo mejor, pero si lo tocan iré e igual me cargo a alguien, aunque sea el primero que se ponga por medio». Su deseo de matar trasciende de Pedro Sánchez y se amplía a cualquiera que esté en el lugar cuando él llegue con sus armas e invita a sus compañeros: «Si alguno se suma a mí ya seremos más». Sus propuestas sólo reciben silencio, pero él sigue: «Mi padre era muy amigo del Generalísimo y yo lo quiero como si fuera mi padre. Era pequeño pero aún lo recuerdo. Me gustaría defenderlo como si fuera mi padre».

Los días se van sucediendo y Manuel, aunque sin lograr apoyos, persiste en sus mensajes: «Si no hay elecciones pronto y sigue este desgobierno de ineptos corruptos y traidores, que consienten la invasión y destrucción de España y no tienen ningún interés patriótico, deberemos volver al oeste del Far West. Todos con el revólver en el cinto». La idea de que Franco pueda ser exhumado le corroe: «Si lo sacan me cargo al Sánchez. Lo juro, como juré la bandera. Si se diera el caso de que levantan la lápida de Franco, ojalá metan vivo al Sánchez y pongan la losa otra vez y quede enterrado con él a sus pies».

Cómo ve que nadie responde a sus propuestas, la tarde del 12 de septiembre escribe por privado varios mensajes a la joven de VOX, administradora del grupo de Whastapp: «Soy francotirador y con un tiro preciso se acaba con Sánchez. Me ofrezco como experto tirador para dispararle. A mí no me importaría morir si se salva España. Necesito algún periodista que me pase información de la agenda del presidente. Pienso alquilar un piso cerca y preparar todo como en la peli ‘‘Una bala para el Rey’’. Soy bastante bueno disparando. Sería lo más rápido para que hubiese elecciones ya y sacar a ese hijo de puta de en medio. Un buen sitio sería durante un mitin o cualquier acto público como murió Kennedy. Yo no soy cazador, pero lo haría para salvar a España». La joven trata de disuadirle y le explica que sus ideas son una burrada, pero no se rinde y dos días antes de su detención escribe: «Llamo al alzamiento nacional, al ejército y a la legión, y salvemos a España. Si no tendremos que ir de francotiradores anónimos cargándonos a esos hijos de puta poco a poco sin ayuda y dando nuestra vida con orgullo por nuestra patria. Voy a arrasar con el Valle de los Caídos. No quedará ni el sepulturero. Necesito ayuda y organización pero tengo muchas armas y munición y todo esperando el momento de salvar a España».

En el chat no entran al trapo porque nadie le toma en serio. Sin embargo, la joven de Vox se asusta y alerta a los Mossos, que lo detienen y encuentran una gran cantidad de armas en su domicilio. Diez de ellas, más de la mitad, las tenía con licencia. Otras seis, entre ellas un Cetme modificado, eran ilegales. El juez, antes de mandarlo a prisión, le preguntó por todo ello. Manuel le explicó: «Sí yo mandé todos esos Whatsapp. Hasta yo me he quedado alucinado al leer todo lo que escribí. El día en que le propuse el asesinato a la representante de VOX, había bebido. Sé que no es excusa, pero había bebido. Tomé una botella entera de vino y después un tubo. Creo que bebí también algunas cervezas por la mañana. Ese día sé que me afectó más de lo habitual. Recuerdo que estaba sentado y empecé a mandar los mensajes pero sin pensarlo. Es la primera vez que mando mensajes de este tipo, es decir expresando mi voluntad de matar a Pedro Sánchez. Ese día estaba inspirado, pero ahora veo que está mal. Quiero dejar bien claro que yo no he tenido la voluntad real, ni en sueños, de atentar contra Pedro Sánchez. Ni siquiera mato animales. Sinceramente si lo hice fue para quedar de patriota delante de la chica a la que se los envié. Yo no soy simpatizante de VOX ni afiliado. Soy un catalán orgulloso de serlo y también español. Me preocupa la situación actual del país, pero esto se ha sacado de quicio. Así que no volveré a hablar de política y venderé todas las armas. Es verdad que afirmé que no me importaría participar en un alzamiento en compañía de legionarios, pero era hablar por hablar, no tenía intención de hacerlo. No tengo edad para participar en un alzamiento por Dios. Era una fantasía estúpida provocada por la ingesta de alcohol». Sus manifestaciones han provocado que el juez ordene que se le someta a un examen mental. Varios médicos forenses le están analizando estos días para saber si está en sus cabales.

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