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Ceuta y Melilla, ¿coladeros yihadistas?

En los puestos fronterizos no se han instalado aún sistemas “inteligentes”, como los del reconocimiento de rostros

Según reconocen expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN, se pueden convertir en un auténtico coladero

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Tiempo de lectura 8 min.

14 de marzo de 2017. 18:01h

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J.M.Zuloaga Madrid. 14/3/2017

Son 80.000 diarios (50.000 en Melilla y 30.000 en Ceuta, cuya frontera de El Tarajal tuvo que ser cerrada temporalmente para el tráfico de mercancías ante la magnitud del problema) que entran y, en teoría, salen de ambas ciudades autónomas españolas del norte de África. Practican lo que se denomina “comercio atípico”, una especie de “contrabando” tolerado que consiste en comprar en España una serie de productos para venderlos después en Marruecos.

Los marroquíes de las provincias de Tetuán y Nador se benefician de un acuerdo según el cual pueden acceder a las ciudades autónomas españolas con la “necua”, un carnet que excluye el visado. En seis años, según los expertos, la población de la zona de Nador ha pasado de 150.000 habitantes a más de un millón. Detrás de todo esto hay un negocio que mueve millones de euros al año. La mayoría de los beneficios, mediante un sencillos sistema que comienza en los almacenes que están cerca de las fronteras de Beni Enzar (Melilla) y El Tarajal (Ceuta), con empresas que a veces tienen dado de alta en la Seguridad Social a un solo trabajador, termina en Marruecos.

El espectáculo de tráfico de porteadores y automóviles es difícil de describir por su magnitud, el nerviosismo y la impaciencia por atravesar las fronteras, la falta de medios para controlar tamaña multitud (que, sin embargo, mantiene un orden interno mediante una serie de claves y señales). Hace unos días, fue abierta, pese a estar aún en obras, la frontera melillense de Farhana. Un coche atropelló a un guardia civil que trataba de regular el tráfico. Estará 20 días de baja.

En los puestos fronterizos no se han instalado aún sistemas “inteligentes”, como los del reconocimiento de rostros, por lo que, según reconocen expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN, se pueden convertir en un auténtico coladero de yihadistas, tanto del Estado Islámico como de Al Qaeda, pese a las medidas que tanto Marruecos como España han establecido y que hasta ahora parecen haber dado resultados.

Cuando al agente fronterizo le muestran la “necua”, comprueba que procede de la provincia de Nador pero no puede saber, porque es materialmente imposible, si quién la porta es un terrorista “legal” (no fichado) y tampoco tiene garantizado que vaya a abandonar territorio español ese mismo día. Se puede quedar sin ningún problema.

Es cierto que el paso a la península y, por lo tanto, al resto de Europa, resulta más complicado por los controles existentes, pero, con los sistemas de falsificación de documentos con que cuentan ambas bandas terroristas, no se puede descartar ninguna hipótesis. En cualquier caso, si un día es detenido en algún punto del continente no habrá manera de acreditar que pasó por Ceuta o Melilla.

Ceuta y Melilla, bases operativas

Otra posibilidad, que está en la agenda de los expertos de las Fuerzas de Seguridad, es que las ciudades autónomas sean utilizadas a modo de bases operativas para la distribución de “correos” (personas que portan mensajes con instrucciones para células asentadas en Europa) o terroristas operativos. La presión policial que los yihadistas sufren en Bélgica, que era su base en el continente, y otros paises, puede haber llevado a los cabecillas a pensar en las ciudades autónomas. El hecho de que hasta ahora no se hayan detectado no significa que no existan, según las citadas fuentes.

En abril del año pasado, la Guardia Civil localizó en Ceuta un zulo con armas, munición y un pen drive (dispositivo de almacenamiento informático) con una serie de objetivos. Había dos subfusiles UZI, de fabricación israelí; cinco pistolas, de distintas marcas, 800 cartuchos de munición; y una decena de armas blancas, de distintos tamaños, para ser utilizadas en atentados. Asimismo, una bandera del Estado Islámico, el Daesh. En enero de este año, agentes de la Benemérita levantaron, en la barriada de El Principe de la citada ciudad autónoma, un zulo en el que se escondía con al menos un subfusil y otras armas vinculadas a una célula yihadista del Estado Islámico que acababa de ser desarticulada.El 85 por 100 de los marroquíes que han viajado a las zonas de combate de Siria e Iraq proceden de las zonas más próximas a Ceuta.

Estos hallazgos no se pueden desvincular del tráfico humano y de mercancías. Constituye un problema de primer orden, no sólo en el plano antiterrorista sino en el social y de seguridad en general.

Las autoridades locales, que siempre han preferido no plantear el problema en su magnitud, con el fin de no alarmar más a las poblaciones de derecho, reconocen ya que el asunto se está “yendo de madre”, como declaró recientemente el presidente de Melilla Juan José Imbroda. Solamente entre las 6 y las 7 de la mañana pasan por la frontera de Beni Enzar 5.000 personas. “Al cabo de tres o cuatro horas el nivel de atención de un agente de las Fuerzas de Seguridad no puede ser el mismo que al comenzar su trabajo”, subrayan los citados medios. Para un terrorista, una situación favorable.

En su comparecencia, Imbroda planteó el problema en sus aspectos sociales y de seguridad global por lo difícil que resulta de “controlar, organizar y armonizar” por parte de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Destacó que, además del tráfico de personas y vehículos, el “comercio atípico supone 1,2 millones de toneladas de mercancía que se importan a la ciudad y pasan a Marruecos. “Nunca se había visto a tanta gente dedicada” a esta actividad. Lo cierto es que Melilla, como recordó su presidente, tiene “13 kilómetros cuadrados y los recursos son limitados”.

La misma problemática existe en Ceuta con la diferencia de que en esta ciudad (en Melilla los marroquíes pueden pasar por Beni Enzar, el Barrio Chino y Farhana, que está en obras, ya que la de Mariguri es de cortesía para los niños marroquíes que estudian en la Ciudad Autónoma) sólo existe el puesto de El Tarajal, en el que la imagen, que se puede ver en las redes sociales, de cientos de ciudadanos corriendo una vez abierta la frontera da una idea de la dimensión del asunto, cada vez más difícil de controlar.

Por ello, los expertos consultados insisten en que puede ser aprovechada por las bandas yihadistas y que el hecho de que hasta ahora no se hayan detectado bases operativas no significa que no existan.

A este respecto, recuerdan que el dirigente de de Al Qaeda Central (AQC), Ayman Al Zawahiri, lanzó recientemente una nueva amenaza contra Ceuta y Melilla en la que ordena a los miembros de la banda yihadista que luchen para acabar con la «usurpación española» de ambos territorios.

¿Quien garantiza” que las 80.000 personas que entran todos los días en las ciudades autónomas vuelven a Marruecos?. Nadie. De hecho, muchos de ellos se quedan en pisos o almacenes, en especial en el melillense barrio de La Cañada y en el ceutí de El Príncipe. Cada día aumenta el número de mujeres marroquíes a las que sorprende el parto en territorio español, en una proporción que crece de manera preocupante.

Por cierto, ¿hay alguien que haya decidido tomar cartas en el asunto para sacar de las calles de Melilla a los más de 200 menores sin familia que transitan por la ciudad?.

Como dice un agente con amplia experiencia antiterrorista, si los yihadistas no se están aprovechando de esta situación es que son tontos y lamentablemente han acreditado que son fanáticos pero no tontos.

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