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Gregorio Marañón: «En España funciona mejor el bipartidismo»

Gregorio Marañón / Jurista, empresario y académico

Con una vida marcada por el amor a la cultura y el compromiso por mejorar la sociedad que le rodea, Marañón recibe a LA RAZÓN en su despacho madrileño entre la «nostalgia» confesa de la Transición –«había unas vías de diálogo que ahora no existen»–, y la alerta puesta en «el atajo fácil» de los populismos

  • Gregorio Marañón, jurista, empresario y académico
    Gregorio Marañón, jurista, empresario y académico

Tiempo de lectura 4 min.

30 de enero de 2017. 04:51h

Comentada
29/1/2017

-Usted formó parte del Grupo Tácito en la Transición. ¿Se parece algo la España de hoy a la de 1975?

-La España de 1975 era el resultado de una Guerra Civil, de 40 años de dictadura, y de un país recién salido del subdesarrollo. A la España de ahora le anteceden la reconciliación de las dos Españas, y 40 años de democracia y de crecimiento económico.

-¿Es el fin del bipartidismo?

-El desgaste de los dos grandes partidos es incuestionable, pero en un país como el nuestro funciona mejor el bipartidismo. Lo más probable es que nos adentremos en un periodo de bipartidismo imperfecto en el que junto a los dos grandes partidos coexistan Ciudadanos, Podemos y los partidos nacionalistas. Es lo que teníamos en los años pasados, pero algo más equilibrado.

-Brexit, Trump, Le Pen ... ¿Qué nos pasa?

-La mayor debilidad de la democracia es que la ciudadanía también puede equivocarse votando, como al elegir a Trump o aprobar el Brexit. Hitler accedió al poder democráticamente, y también Chávez.

-Tras las acusaciones a Rusia de hackeo en las elecciones de EE UU, el restode países miran al Kremlin con recelo... ¿Nos enfrentamos a una ciberguerra mundial?

-Vivimos en un mundo que ya supera al Gran Hermano de Orwell.

-¿Qué es la posverdad?

-Sólo conozco la verdad a secas. No hay necesidad de ponerle un prefijo a un concepto que sustancialmente tiene tal riqueza que por sí mismo es autosuficiente. Si adjetivas la verdad, es sospechoso.

-¿Los populismos han llegado para quedarse? ¿Son la principal amenaza de la democracia?

-Los dos grandes riesgos de una democracia son, desde fuera del sistema, un golpe militar, y, desde dentro, el populismo, ya sea de derechas o de izquierdas.

-¿Ha estado Europa a la altura de la crisis de los refugiados?

-La crisis de los refugiados es el resultado de una pésima gestión política llena de buenas intenciones.

- ¿Se desmorona la Unión Europea que hemos conocido después la Segunda Guerra Mundial?

-Desde mi optimismo nato, creo que la actual y grave crisis europea no supone su desmoronamiento sino una oportunidad para impulsar de nuevo su proyecto político.

-La crisis financiera está a punto de cumplir una década. ¿Ha perdido el mundo la esperanza?

-La crisis económica ha pasado, aunque muchos de sus efectos no se hayan corregido aún. Con todo, en la historia de la humanidad no ha habido un momento mejor que el actual, en libertad y bienestar.

-¿Cómo se explica entonces el desencanto?

-En parte, no hay ninguna respuesta racional. Es una cuestión de psicología social. En las democracias se percibe más el desencanto que en países subdesarrollados sin libertad, sin servicios sociales, con expectativas de vida mucho más limitadas. Pero hay que reconocer, por ejemplo, que en España el aumento de la brecha de desigualdad social y la dificultad para encontrar empleo y su precariedad en los jóvenes produce gran malestar social.

-¿Ha ido Cataluña demasiado lejos?

-La cuestión catalana es una herencia histórica. Ya dijo Ortega, refiriéndose a ella, que lo que no puede solucionarse hay que conllevarlo. Y esto requiere un esfuerzo de las dos partes.

-La corrupción ha marcado los últimos años de la vida política española. ¿Hemos pasado, como sociedad, a aplicar la presunción de culpabilidad?

-Como jurista, no puedo asumir la presunción de la culpabilidad pero, a su vez, como ciudadano, tampoco puedo aceptar que desde que se descubre la corrupción haya que esperar años hasta que una sentencia firme la reconozca.

-¿Cuáles son los males de España?

-La intolerancia, la lentitud de la Justicia, la falta de un modelo cerrado en la Constitución respecto a la vertebración territorial del Estado, y la brecha de desigualdad social que se ha agrandado con la crisis económica.

-Usted ha presidido el Patronato del Teatro Real y otras muchas instituciones culturales. ¿Quiere España a su cultura?

-En España, salvo honrosas excepciones, ni la élites sociales ni las políticas han destacado tradicionalmente por su cultura, y hace sesenta años la mitad de la población era analfabeta.

-Las redes sociales mandan. ¿Se puede resumir la vida en 140 caracteres?

-Un tuit es, en el mejor de los casos, una simplificación. En el peor, una difamación irresponsable.

Y sobre España...

-Un recuerdo: predominan mis proyectos sobre mis recuerdos, pero éstos, en general, son todos buenísimos, pues tiendo a olvidar los que no lo son.

-Una palabra: amor.

-El futuro: siempre será mejor.

-Un tópico real: la improvisación española.

-Un tópico irreal: nuestra siesta.

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